CARTA ABIERTA ABA A LA COMUNIDAD DE SAN ISIDRO.pdf


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trata de una exigencia que impone la ley para que la comunidad conozca la propuesta, sepa
cuál sería el impacto ambiental previsto y exprese su parecer en base a estimar qué ganaría con
la ejecución del proyecto y qué perdería con él.
En esa instancia se hubiera podido apreciar que el proyecto del C.A.S.I. no permitía realizar
balance alguno de costos y beneficios, sencillamente porque la desaparición física de un
bosque ribereño no venía acompañada de otro beneficio que no fuera la inmensa ventaja que
implicaba para el club anexar esas tierras que la comunidad perdería como lugar de
contemplación, esparcimiento y educación.
Además, inevitablemente el proyecto hubiera sido analizado en contraste con una cultura muy
arraigada en el Partido, donde tradicionalmente se ha exaltado el valor del ambiente natural
que conforman la costa y el río y que la comunidad ha atesorado siempre como parte esencial
del acervo colectivo.
En 1973, con el propósito explícito de asegurar el acceso gratuito y sin limitación alguna de la
población a la costa del Río de la Plata, se creó el “BALNEARIO MUNICIPAL BOSQUE
ALEGRE” en el predio que todos conocemos como La Olla, localizado entre Sáenz Peña y
Los Sauces, El Fomentista y el Río de la Plata. La ordenanza que creó el balneario asignó
presupuesto para su infraestructura y destacó que se trataba de un lugar de sano esparcimiento
para la época estival, utilizado por numerosos grupos familiares que disfrutaban de su
acogedora zona boscosa. El nombre Bosque Alegre, decía la ordenanza, evocaba el recuerdo
de la famosa costa ribereña preferida de varias generaciones de familias en el siglo XIX y
comienzos del siglo XX y estableció que las concesiones precarias de tierras de la ribera a
entidades no podrían afectar esta superficie.
Hoy, una parte de ese predio se cedió al Club Hípico del Norte, otra parte se ha destinado a
depósito de desechos de podas, escombros y otros elementos donde hacia fines del año pasado
se produjo un incendio de importantes proporciones. El resto del predio se encuentra vedado al
acceso del público, presumiblemente por disposición de la autoridad municipal.
En 1983 se creó el “PARQUE MUNICIPAL DE LA RIBERA DE SAN ISIDRO” que abarca
la región costera entre las calles Paraná y Uruguay que forman los límites sur y norte,
respectivamente, del Partido de San Isidro y cuya precisa delimitación puede consultarse en el
plano de zonificación anexo al Código de Ordenamiento Urbano vigente. Interesa señalar que
la ordenanza que creó el Parque no se gestó por la inspiración de una sola persona sino que
recogía las recomendaciones realizadas por una comisión honoraria en la que participaron
personalidades de San Isidro vinculadas tradicionalmente al ambiente natural de la costa.
Esta ordenanza ponía de relieve el valor que representa la belleza natural para todos los
distritos ribereños y para San Isidro en particular, afirmándose que ese atributo constituye el
trazo más relevante de su identidad, el cual habría de conformar la matriz de su desarrollo
urbanístico. En consonancia con ello, se estableció la necesidad de que la costa fuera
revalorizada y protegida “para toda la comunidad” debiendo limitarse las expectativas