A diferencia de lo que aseguran muchos estudios de mercado.pdf

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gastos para poder afrontar una nueva referencia.
"Comparado con
la gratuidad de
Spotify –o de la
descarga pirata–,
el gasto se vuelve
desmedido, un
lujo para la
mayoría de los
bolsillos"
Quien ha comprado vinilo con asiduidad se ha tenido que dar
cuenta necesariamente de dos cosas. La primera, que el producto
se ha ido encareciendo, bien porque no hay más remedio o porque
ciertos sellos han aprovechado la ocasión para incrementar su
márgenes de beneficio (ya de por sí muy escasos). Si hablamos,
por ejemplo, de un álbum doble, gatefold –es decir, con lomo y
doble tapa, con cada vinilo insertado en una de las ramas del
cartón–, con buen diseño e insertos (o incluso copia suplementaria
en CD), rara es la ocasión en que el producto baja de las 15 libras
para quienes compren en tienda o por correo en UK, o de los 20
euros en el resto de Europa. Lo que no es tan raro es que los
precios todavía suban más hasta incluso 30 euros o más, sobre
todo en comparación con un download o un CD, que en países con
tradición musical se han ido abaratado mucho, más que nada
porque sus ventas globales, éstas sí, llevan año cayendo en picado.
Para el comprador de vinilos hay otra opción, que es la de consumir
maxis –una media de tres cortes por disco–, que en los últimos
años se han encarecido también de manera notable. En la tienda
digital Boomkat, por ejemplo, algunas de las novedades marcan el
siguiente precio: “Two Different Ways (Remixes)”, de Factory Floor
