01 las enseñanzas de don juan carlos castaneda.pdf


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III
Pasaron más de dos años entre el tiempo en que don Juan decidió instruirme acerca de los
poderes aliados y el tiempo en que me consideró listo para aprender sobre ellos en la forma
pragmática y partícipe que él consideraba aprendizaje; en dicho lapso definió gradualmente las
características generales de los dos aliados en cuestión. Me preparó para el corolario
indispensable de todas las verbalizaciones y la consolidación de todas las enseñanzas: los
estados de realidad no ordinaria.
Al principio, se refería de un modo muy casual a los poderes aliados. Las primeras menciones,
en mis notas, están intercaladas entre otros temas de conversación
Miércoles, 23 de agosto, 1961
-La yerba del diablo [toloache] era el aliado de mi bene factor. Podría haber sido también el
mío, pero no me gustó.
-¿Por qué no le gustó la yerba del diablo, don Juan?
-Tiene una desventaja seria.
-¿Es inferior a otros poderes aliados?
-No. No me estás entendiendo. La yerba del diablo es tan poderosa como el mejor de los
aliados, pero tiene algo que a mí en lo personal no me gusta.
-¿Me puede decir qué es?
-Malogra a los hombres. Los hace probar el poder de masiado pronto, sin fortificar sus
corazones, y los hace dominantes y caprichosos. Los hace débiles en medio de gran poder.
-¿No hay alguna manera de evitarlo?
-Hay una manera de superar todo esto, pero no de evitarlo. Quien se hace aliado de la yerba
debe pagar ese precio.
-¿Cómo puede uno superar ese efecto, don Juan?
-La yerba del diablo tiene cuatro cabezas: la raíz, el tallo y las hojas, las flores, y las semillas.
Cada una es diferente, y quien se haga su aliado tiene que aprenderlas en ese orden. La cabeza
más importante está en las raíces. El poder de la yerba del diablo se conquista por las raíces. El
tallo y las hojas son la cabeza que cura enfermedades; bien usada, esta cabeza es un don a la
humanidad. La tercera cabeza está en las flores y se usa para volver locos a los hombres, o para
hacerlos obedientes, o para ma tarlos. El hombre que tiene a la yerba de aliado nunca tor na las
flores, ni tampoco toma el tallo y las hojas, a no ser que esté enfermo, pero las raíces y las
semillas se toman siempre, sobre todo las semillas: son la cuarta cabe za de la yerba del diablo, y
la más poderosa de todas.
"Mi benefactor decía que las semillas son la 'cabeza sobria': la única parte capaz de fortificar
el corazón del hombre. La yerba del diablo es dura con sus protegidos, decía él, porque busca
matarlos aprisa, y por lo común lo logra antes de que puedan llegar a los secretos de la 'cabeza
sobria'. Sin embargo, por ahí dicen que hubo hombres que averiguaron los secretos de la cabeza
sobria. ¡Qué prueba para un hombre de conocimiento!"
-¿Averiguó su benefactor tales secretos?
-No, él no.
-¿Conoce usted a alguien que lo haya hecho?
-No. Pero vivieron en un tiempo en que ese saber era
importante.
-¿Conoce a alguien que sepa de gente así?
-No, yo no.
-¿Conocía a alguien su benefactor?
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