01 las enseñanzas de don juan carlos castaneda.pdf


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con gran convicción y fuerza. Parecía elegir cuidadosamente sus palabras. Repitió cua tro veces
la siguiente frase:
-Un aliado te hará ver y entender cosas sobre las que ningún ser humano podría jamás
iluminarte.
-¿Es un aliado algo parecido a un espíritu guardián?
-No es ni espíritu ni guardián. Es una ayuda.
-¿Es Mescalito el aliado de usted?
-¡No! Mescalito es otra clase de poder. ¡Un poder único! Un protector, un maestro.
-¿En qué se diferencia Mescalito de un aliado?
-A Mescalito no se le puede domar y usar como se doma y se usa a un aliado. Mescalito está
fuera de uno mismo. Escoge mostrarse en muchas formas a quienquiera que tenga enfrente, sin
importarle que sea un brujo o un peón.
Don Juan hablaba con hondo fervor de que Mescalito era el maestro de la buena manera de
vivir. Le pregunté cómo enseñaba Mescalito a "vivir como se debe", y don Juan repuso que
Mescalito muestra cómo vivir.
-¿Cómo lo muestra? -pregunté.
-Tiene muchos modos de hacerlo. A veces lo enseña en su mano, o en las piedras, o los
árboles, o nomás enfrente de uno.
-¿Es como una imagen enfrente de uno?
-No. Es una enseñanza enfrente de uno.
-¿Habla Mescalito a la persona?
-Sí. Pero no con palabras.
-¿Entonces cómo habla?
-A cada hombre le habla distinto.
Sentí que mis preguntas lo molestaban. No hice ninguna más. El siguió explicando que no
había pasos exactos para conocer a Mescalito; por tanto, nadie podía instruir sobre él a
excepción de Mescalito mismo, Esta característica lo hacía un poder único; no era el mismo
para todos los hombres.
En cambio, dijo don Juan, la adquisición de un aliado requería la enseñanza más precisa y el
seguir, sin desviación, una serie de etapas o pasos. Hay muchos de esos poderes aliados en el
mundo, dijo, pero él sólo conocía bien dos de ellos. E iba a guiarme a ellos y a sus secretos,
pero de mí dependía escoger uno de los dos, pues sólo uno podía tener. El aliado de su
benefactor estaba en la yerba del diablo, dijo, pero a él en lo personal no le gustaba, aunque
gracias al benefactor sabía sus secretos. Su propio aliado estaba en el "humito", dijo, pero no
concretó la naturale za del humo.
Inquirí al respecto. Permaneció callado. Tras una larga pausa le pregunté:
-¿Qué clase de poder es un aliado?
-Ya te dije: es una ayuda.
-¿Cómo ayuda?
-Un aliado es un poder capaz de llevar a un hombre más allá de sus propios límites. Así es
como un aliado puede revelar cosas que ningún ser humano podría.
-Pero Mescalito también lo saca a uno de sus propios límites. ¿No lo convierte eso en un
aliado?
-No. Mescalito te saca de ti mismo para enseñarte. Un aliado te saca para darte poder.
Le pedí explicarme el punto con más detalle, o describir la diferencia entre ambos efectos. Me
miró largo rato y rió. Dijo que aprender por medio de la conversación era no sólo un
desperdicio sino uno estupidez, porque el aprender era la tarea más difícil que un hombre podía
echarse encima. Me pidió recordar la vez que traté de hallar mi sitio, y cómo quería yo
encontrarlo sin trabajo porque espe raba que él me diese toda la información. Si lo hubiera
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