01 las enseñanzas de don juan carlos castaneda.pdf

Vista previa de texto
Permanecí varias horas en un estado de profunda zozobra. Más tarde, don Juan explicó mi
reacción desproporcionada como un hecho común. Me declaré incapaz de descubrir
lógicamente qué había ocasionado mi pánico; y él repuso que no fue el miedo de morir, sino
más bien el miedo a perder el alma, un temor común entre los hombres que no poseen una
intención indomable.
Esa experiencia fue la última enseñanza de don Juan. Desde entonces me he abstenido de
buscar sus lecciones. Y, aunque don Juan no ha alterado su actitud de benefactor hacia mí, creo
en verdad haber sucumbido al primer enemigo de un hombre de conocimiento.
98
