01 las enseñanzas de don juan carlos castaneda.pdf

Vista previa de texto
hecho, dijo, yo jamás habría aprendido. Pero el saber cuán difícil era hallar mi sitio, y sobre
todo el saber que existía, me darían un peculiar sentido de confianza. Dijo que mientras yo
permaneciese enclavado en mi "sitio bueno" nada podría causarme daño corporal, porque yo
tenía la seguridad de que en ese sitio específico me hallaba lo mejor posible. Tenía el poder de
rechazar cuanto pudiera serme dañino. Pero si él me hubiese dicho dónde estaba el sitio, yo
jamás habría tenido la confianza necesaria para considerar esto como verdadero saber. Así,
saber era ciertamente poder.
Don Juan dijo entonce s que, siempre que un hombre se propone aprender, debe laborar tan
arduamente como yo lo hice para encontrar aquel sitio, y los límites de su aprendizaje están
determinados por su propia naturaleza. Así, no veía objeto en hablar del conocimiento. Dijo que
ciertas clases de saber eran demasiado poderosas para la fuerza que yo tenía: hablar de ellas
sólo me acarrearía daño. Al parecer sintió que no había nada más que quisiera decir. Se levantó
y fue rumbo a su casa. Le dije que la situación me abrumaba. No era lo que yo había pensado ni
deseado.
Dijo que los temores son naturales; todos los sentimos y no podemos evitarlo. Pero por otra
parte, pese a lo atemorizante que sea el aprender, es más terrible pensar en un hombre sin aliado
o sin conocimientos.
24
