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gobierno, se llevaban en el corazón y aquella nave no llevaba ni colores ni bandera. Cuando
se acercó un poco más se fijó en los depósitos de oxígeno y maldijo en voz baja, pues estaban
blindados, lo que cambiaba sus planes por completo. Bueno, se contentaría con echar un
vistazo. Conectó la radio y activó la frecuencia de la nave.
-Aquí nave averiada a nave de combate, me reciben, cambio.
Esperó un minuto, pero no le respondían.-que raro- pensó
-Aquí nave averiada, por favor confirmen pase de seguridad que he recibido y autorización a
entrar en su espacio de maniobra, cambio.
Esperó un minuto, luego dos y hasta cinco minutos.
-¿Me reciben? necesito ayuda, respondan por favor, cambio.
Nada, no había respuesta. A los 20 minutos ya había alcanzado la nave y seguía sin tener
respuesta. Decidió rodearla primero para ver si veía algo raro. La nave se veía bien, los
propulsores estaban conectados pero a vuelo de mantenimiento, es decir, lo justo para que
ningún campo gravitacional la atrajera. Voló por la parte delantera de la nave. Se quedó
sorprendido. Dentro de la cabina no había nadie (algo imposible en una nave del gobierno, que
decretaba que siempre y bajo cualquier circunstancia debía haber alguien en la cabina de una
nave militar), pero había algo más. Reguló los impulsores y se acercó todo lo que pudo a la
cabina. Al acercarse vio que los cristales de la cabina de mando estaban manchados de
sangre. Se quedó mirándolos, intentando ver qué había pasado cuando vio que algo se movió
rápidamente en la cabina. Se alejó de la cabina de mando de la corbeta, ya que a esa distancia
un proyectil podía dañar la nave antes de que el escudo se cerrara por completo. Se alejó y
pensó durante unos minutos. La nave había sido atacada, tal vez algún pirata, tal vez algún
ataque con algún virus...Lo más prudente sería largarse de allí, pero desde cuándo el hacía lo
prudente...así que dirigió su pequeña nave a la puerta de carga número cinco. Cuando estaba
encima desplegó la consola y transmitió el código a la nave. Después de 20 segundos las
compuertas empezaron a abrirse. Al menos seguían funcionando en modo automático. Cuando
se acabo de abrir pasó por el filtro atmosférico y vio como se empezó a cerrar la puerta tras él.
El hangar era grande, y estaba lleno de naves. Observó que las pequeñas naves salvavidas
seguían todas en su sitio. Bueno no, todas no, faltaban dos. Aterrizó, activó todas las defensas
de su traje y abrió la compuerta de su nave. Salió al muelle de la corbeta y lo que vio allí le dejó
boquiabierto.
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