space.pdf

Vista previa de texto
Capítulo 2: Harry (02 De Febrero de 2135)
El día había llegado. Para la mayor parte de personas aquel era un día normal, se levantaban,
desayunaban deprisa para ir a trabajar, ahorraban dinero para pagar sus abultadas hipotecas...
pero sólo para la mayor parte de personas. Un pequeño grupo de personas iban a reunirse
para tratar de cambiar todo. ¿Por qué habría que cambiar nada? porque vivían en un sistema
en el que la gente era esclava del dinero, y encima de todo vivían con ilusiones de lotería, con
breves ratos de ocio y no se daba cuenta de que una minoría podía hacer lo que quisiera con
ellos, porque esa minoría era dueña de cantidades de dinero inconcebibles para muchas
personas. Y porque el sistema era tan perfecto que la gente no se daba cuenta de que era
esclava, es más, a través de sugestión (utilizando el cine, el teatro...etc.) se alegraban de vivir
bajo ese control, y para eso se iban a reunir ellos, para que todas esas personas dejaran de ser
esclavos. Realmente no eran muchos, pero estaban bien posicionados y era prácticamente la
última esperanza, ya que quien había intentado cambiar algo antes o había muerto o había
construido una nave capital y había huido, pero ellos no, ellos se quedarían para devolver la
libertad al pueblo.
El sonido del teléfono lo sacó de sus pensamientos. Miró su muñeca izquierda, donde aún
tenía la herida de haber sacado el localizador de su teléfono. Las palabras número
desconocido aparecían en su muñeca. Esa era la llamada que estaba esperando. Cerró el
puño y apretó una vez para descolgar. Acto seguido se acercó la muñeca al oído.
-¿Si?
-El saber es pecado -dijo una voz al otro lado de la línea-Y es pecado no saber - dijo el recitando la clave de que podía hablar y no estaba amenazado¿se sabe fecha y hora?
-Si, será en los suburbios, en la calle república número 98. Hay que traer un paraguas. Si crees
que te siguen o hay algo sospechoso llévalo del lado izquierdo. Si todo va bien llévalo cogido
con la mano derecha. ¿ok?
-Recibido, a la hora acordada estaré allí.
-Piensa en las medidas, la resolución 23 ha sido aprobada, mañana se hará público.
Harry se quedó helado, pensaba que nunca llegarían a tanto. La resolución 23 consistía en que
cada persona llevaría un microchip para tenerla localizada en todo momento. La gente había
protestado mucho, pero había muchos a favor ya que en los últimos años habían
“desaparecido” muchos niños y después habían aparecido salvajemente torturados
(probablemente el gobierno estaba detrás de todo eso) y habían culpado de ello a grupos
fanáticos de rebeldes. A ellos, y había gente que lo pedía para que no desaparecieran más
niños, pero si se aprobaba sería el fin de cualquier opción de rebelión, el gobierno sabría en
todo momento la posición de cada uno.
-Recibido, corto.
Y giró la mano para colgar el teléfono. Se levantó del sofá donde estaba echado y fue hacia la
cocina. Pulsó un par de botones en el frigorífico y este se puso en marcha, enviando un vaso,
té y azúcar al microondas y activándolo para calentarlo a su temperatura favorita. Mientras el
té se calentaba Harry pensaba en todo lo que se iba a hablar en la reunión del día siguiente (la
hora acordada eran las 10 de la mañana del día siguiente). Era una reunión muy importante, ya
que iban a acudir todos los cabecillas de lo que ellos llamaban “la rebelión”, además de una
parte de los militares que estaban de su parte para darles protección. Pero realmente no iban
a servir para nada los militares, su mayor protección era que nadie sabía ni sospechaba lo que
se proponían, ni que se reunían. De hecho y por seguridad todos tenían cobertura para estar
en aquella parte de la ciudad a aquella hora. Incluidos los militares, que supuestamente
estaban en un ejercicio de control terrorista. Los puntos del día eran muchos, ya que tenían
que ponerse de acuerdo en que hacer, porque unos pensaban que tenían que construir una
nave capital y huir, otros que una rebelión abierta, otros que intentar llegar al poder
democráticamente y una vez allí hacerlo todo...pero a Harry no le gustaba ninguna de ellas.
Una nave capital era una nave gigantesca, con capacidad para decenas de miles de personas
en la que construían ciudades, bosques y ríos y la gente vivía en esas naves. Desde que
avanzó la tecnología y el gobierno apretó aún más mucha gente había huido en esas naves,
5
