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PROGRAMA 2° PRIMARIA 2011 .pdf



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PROGRAMAS
DE ESTUDIO 2011
GUÍA PARA EL MAESTRO

Educación Básica
Primaria
Segundo grado

Secretaría de Educación Pública

Alonso Lujambio Irazábal

Subsecretaría de Educación Básica

José Fernando González Sánchez

Dirección General de Desarrollo Curricular

Leopoldo Felipe Rodríguez Gutiérrez

Dirección General de Formación Continua de MAESTROS en Servicio

Leticia Gutiérrez Corona

Dirección General de Materiales Educativos

María Edith Bernáldez Reyes

Dirección General de Desarrollo de la Gestión e Innovación Educativa

Juan Martín Martínez Becerra

Dirección General de Educación Indígena

Rosalinda Morales Garza

PROGRAMAS
DE ESTUDIO 2011
GUÍA PARA EL MAESTRO

Educación Básica
Primaria
Segundo grado

Programas de estudio 2011. Guía para el Maestro. Educación Básica. Primaria. Segundo grado fue elaborado por personal académico de
la Dirección General de Desarrollo Curricular (DGDC) y de la Dirección General de Formación Continua de Maestros en Servicio (DGFCMS),
que pertenecen a la Subsecretaría de Educación Básica de la Secretaría de Educación Pública.
La Secretaría de Educación Pública agradece la participación, en la elaboración de este documento, de las maestras y los maestros
de educación primaria, especial e indígena, los directivos, los coordinadores estatales de Asesoría y Seguimiento, los responsables de
Educación Especial, los responsables de Educación Indígena, y el personal técnico y de apoyo de las entidades federativas, así como
las aportaciones de académicos y especialistas de instituciones educativas nacionales y de otros países.

PROGRAMAS DE ESTUDIO 2011

GUÍA PARA EL MAESTRO

Coordinación general DGDC
Leopoldo Felipe Rodríguez Gutiérrez

Coordinación general DGFCMS
Leticia Gutiérrez Corona

Coordinación académica
Noemí García García
Responsables de contenidos
ESPAÑOL: Miguel Ángel Vargas García y Antonio Blanco
Lerín • MATEMÁTICAS: Hugo Balbuena Corro • EXPLORACIÓN DE LA NATURALEZA Y LA SOCIEDAD: María
Elena Hernández Castellanos, César Minor Juárez, Jorge
Montaño Amaya, Víctor Francisco Avendaño Trujillo, Felipe Bonilla Castillo y Verónica Arista Trejo • FORMACIÓN
CÍVICA Y ÉTICA: José Ausencio Sánchez Gutiérrez • EDUCACIÓN FÍSICA: Rosalía Marisela Islas Vargas y Juan Arturo Padilla Delgado • EDUCACIÓN ARTÍSTICA: Eduardo
Alejandro Hernández López

Coordinación académica
Jessica Baños Poo, Jesús Pólito Olvera, Reyna Guadalupe Pardo Camarillo, María Teresa Vázquez Contreras, Adriana Goretty López Gamboa, Omar Alejandro
Méndez Hernández, María del Pilar Salazar Razo y Ana
Francisca Juárez Hernández

REVISIÓN TÉCNICO-PEDAGÓGICA
Enrique Morales Espinosa, Rosa María Nicolás Mora
y Natividad Rojas Velázquez

Responsables de CAMPOS DE FORMACIÓN
Lenguaje y Comunicación: Laura Lima Muñiz, María
Luisa Díaz González, Celia Díaz Argüero y Enrique Lepe
García • Pensamiento Matemático: Rosa María Farfán
Márquez, Guadalupe Cabañas Sánchez y Ricardo Cantoral
Uriza • Exploración y Comprensión del Mundo
Natural y Social: Alfredo Arnaud Bobadilla, Carmen
Alicia Jiménez Martínez, María Estela del Valle Guerrero
y Ricardo Díaz Beristaín • Desarrollo Personal y
para la Convivencia: Silvia Lourdes Conde Flores,
Ivonne Klein Kreisler y Gabriela Asunción Barba Martínez

Coordinación editorial
Gisela L. Galicia

COORDINACIÓN DE DISEÑO
Mario Enrique Valdes Castillo

COORDINACIÓN DE DISEÑO
Marisol G. Martínez Fernández

CORRECCIÓN DE ESTILO
María del Consuelo Yerena Capistrán
y Wilma Odette Bertin Riess

CORRECCIÓN DE ESTILO
Rubén Cortez Aguilar, Rubén Fischer,
Octavio Hernández Rodríguez,
Erika Lozano Pérez y Sonia Ramírez Fortiz
DISEÑO DE INTERIORES
Marisol G. Martínez Fernández

DISEÑO DE FORROS e INTERIORES
Mario Enrique Valdes Castillo
FORMACIÓN
Mónica Zavala Medina

FORMACIÓN
Víctor Castañeda y Lourdes Salas Alexander

PRIMERA edición, 2011
D. R.  ©  Secretaría de Educación Pública, 2011, Argentina 28, Centro, C.P. 06020, Cuauhtémoc, México, D. F.
ISBN: en trámite
Impreso en México
MATERIAL GRATUITO/Prohibida su venta

Í ndice

Presentación

7

PROGRAMAS DE ESTUDIO 2011
Introducción

11

Español

13

Matemáticas

67

Exploración de la Naturaleza y la Sociedad

87

Formación Cívica y Ética

115

Educación Física

149

Educación Artística

175

GUÍA PARA EL MAESTRO
Introducción

195

Campo de formación Lenguaje y comunicación

215

Campo de formación Pensamiento matemático

267

Campo de formación Exploración y comprensión del mundo natural y social

311

Campo de formación Desarrollo personal y para la convivencia

351

P resentación
7

L 

a Secretaría de Educación Pública, en el marco de la Reforma Integral de la Educación Básica (RIEB), pone en las manos de maestras y maestros los Programas

de estudio 2011. Guía para el Maestro. Educación Básica. Primaria. Segundo grado.
Un pilar de la Articulación de la Educación Básica es la RIEB, que es congruente
con las características, los fines y los propósitos de la educación y del Sistema Educativo Nacional establecidos en los artículos Primero, Segundo y Tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en la Ley General de Educación. Esto
se expresa en el Plan de estudios, los programas y las guías para los maestros de los
niveles de preescolar, primaria y secundaria.*
La Articulación de la Educación Básica se centra en los procesos de aprendizaje
de las alumnas y los alumnos, al atender sus necesidades específicas para que mejoren las competencias que permitan su desarrollo personal.
Los Programas de estudio 2011 contienen los propósitos, enfoques, Estándares Curriculares y aprendizajes esperados, manteniendo su pertinencia, gradualidad y coherencia
de sus contenidos, así como el enfoque inclusivo y plural que favorece el conocimiento y

* En los programas de estudio 2011 y las guías para las educadoras, las maestras y los maestros de edu­
cación preescolar, primaria y secundaria, la Secretaría de Educación Pública emplea los términos: niño(s),
adolescentes, jóvenes, alumno(s), educadora(s), maestro(s) y docente(s), aludiendo a ambos géneros, con
la finalidad de facilitar la lectura. Sin embargo, este criterio editorial no demerita los compromisos que la SEP
asume en cada una de las acciones y los planteamientos curriculares encaminados a consolidar la equidad
de género.

aprecio de la diversidad cultural y lingüística de México; además, se centran en el desarrollo de competencias con el fin de que cada estudiante pueda desenvolverse en una sociedad que le demanda nuevos desempeños para relacionarse en un marco de pluralidad y
democracia, y en un mundo global e interdependiente.
La Guía para maestras y maestros se constituye como un referente que permite
apoyar su práctica en el aula, que motiva la esencia del ser docente por su creatividad
y búsqueda de alternativas situadas en el aprendizaje de sus estudiantes.
La SEP tiene la certeza de que los Programas de estudio 2011. Guía para el Maestro.
Educación Básica. Primaria. Segundo grado será de utilidad para orientar el trabajo en el
aula de las maestras y los maestros de México, quienes a partir del trabajo colaborativo,
el intercambio de experiencias docentes y el impacto en el logro educativo de sus alumnos enriquecerán este documento y permitirá realizar un autodiagnóstico que apoye y
promueva las necesidades para la profesionalización docente.

SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA

8

Programas
de estudio
2011

I ntroducción
11

L 

a Reforma Integral de la Educación Básica (RIEB) presenta áreas de oportunidad

que es importante identificar y aprovechar, para dar sentido a los esfuerzos acumu-

lados y encauzar positivamente el ánimo de cambio y de mejora continua con el que
convergen en la educación las maestras y los maestros, las madres y los padres de
familia, las y los estudiantes, y una comunidad académica y social realmente interesada
en la Educación Básica.
Con el propósito de consolidar una ruta propia y pertinente para reformar la Educación Básica de nuestro país, durante la presente administración federal se ha desarrollado una política pública orientada a elevar la calidad educativa, que favorece la
articulación en el diseño y desarrollo del currículo para la formación de los alumnos de
preescolar, primaria y secundaria; coloca en el centro del acto educativo al alumno, el
logro de los aprendizajes, los Estándares Curriculares establecidos por periodos escolares, y favorece el desarrollo de competencias que le permitirán alcanzar el perfil de
egreso de la Educación Básica.
La RIEB culmina un ciclo de reformas curriculares en cada uno de los tres niveles
que integran la Educación Básica, que se inició en 2004 con la Reforma de Educación
Preescolar, continuó en 2006 con la de Educación Secundaria y en 2009 con la de
Educación Primaria, y consolida este proceso aportando una propuesta formativa pertinente, significativa, congruente, orientada al desarrollo de competencias y centrada
en el aprendizaje de las y los estudiantes.

La Reforma de la Educación Primaria se sustenta en numerosas acciones, entre
ellas: consultas con diversos actores, publicación de materiales, foros, encuentros,
talleres, reuniones nacionales, y seguimiento a las escuelas; se inició en el ciclo escolar
2008-2009, con la etapa de prueba en aula en 4 723 escuelas, de las cuales se obtuvieron opiniones y sugerencias para ajustar y contar en la actualidad con un currículo
actualizado, congruente, relevante, pertinente y articulado en relación con los otros dos
niveles que conforman la Educación Básica (preescolar y secundaria).
La acción de los docentes es un factor clave, porque son quienes generan ambientes, plantean las situaciones didácticas y buscan motivos diversos para despertar
el interés de los alumnos e involucrarlos en actividades que les permitan avanzar en el
desarrollo de sus competencias.
La RIEB reconoce, como punto de partida, una proyección de lo que es el país hacia
lo que queremos que sea, mediante el esfuerzo educativo, y asume que la Educación
Básica sienta las bases de lo que los mexicanos buscamos entregar a nuestros hijos: no
cualquier México, sino el mejor posible.
La Secretaría de Educación Pública valora la participación de maestros, directivos,

12

asesores técnico pedagógicos, estudiantes y sus familias, así como de la sociedad en
general en el desarrollo del proceso educativo, por lo que les invita a ponderar y respaldar el aporte de los Programas de estudio 2011 de Educación Primaria en el desarrollo
de las niñas, los niños y los adolescentes de nuestro país.

Español

P ropósitos
15

Propósitos de la enseñanza del Español
en la Educación Básica
La apropiación de las prácticas sociales del lenguaje requiere de una serie de experiencias individuales y colectivas que involucren diferentes modos de leer, interpretar
y analizar los textos; de aproximarse a su escritura y de integrarse en los intercambios
orales. Por ello, los propósitos para el estudio del Español en la Educación Básica son
que los alumnos:
• Utilicen eficientemente el lenguaje para organizar su pensamiento y su discurso;
analicen y resuelvan problemas de la vida cotidiana; accedan y participen en las
distintas expresiones culturales.

• Logren desempeñarse con eficacia en diversas prácticas sociales del lenguaje y
participen de manera activa en la vida escolar y extraescolar.

• Sean capaces de leer, comprender, emplear, reflexionar e interesarse en diversos
tipos de texto, con el fin de ampliar sus conocimientos y lograr sus objetivos personales.

• Reconozcan la importancia del lenguaje para la construcción del conocimiento
y de los valores culturales, y desarrollen una actitud analítica y responsable
ante los problemas que afectan al mundo.

Propósitos de la enseñanza del Español
en la educación primaria
Si bien la educación primaria no representa para los alumnos el inicio del aprendizaje
ni la adquisición de la oralidad, la lectura y la escritura, sí es el espacio en el que de
manera formal y dirigida inician su reflexión sobre las características y funciones de la
lengua oral y de la lengua escrita.
Durante los seis grados de educación primaria, los alumnos participan en diferentes
prácticas sociales del lenguaje, con las cuales encuentran oportunidades para la adquisición, el conocimiento y el uso de la oralidad y la escritura, hasta contar con bases sólidas
para continuar desarrollando sus competencias comunicativas. La educación primaria
recupera lo iniciado en la educación preescolar, respecto de la enseñanza de la lengua,
y sienta las bases para el trabajo en secundaria. Así, la escuela primaria debe garantizar
que los alumnos:
• Participen eficientemente en diversas situaciones de comunicación oral.

16

• Lean comprensivamente diversos tipos de texto para satisfacer sus necesidades
de información y conocimiento.

• Participen en la producción original de diversos tipos de texto escrito.
• Reflexionen consistentemente sobre las características, funcionamiento y uso del
sistema de escritura (aspectos gráficos, ortográficos, de puntuación y morfosintácticos).

• Conozcan y valoren la diversidad lingüística y cultural de los pueblos de nuestro país.
• Identifiquen, analicen y disfruten textos de diversos géneros literarios.

E stándares

de

E spañol
17

L

os Estándares Curriculares de Español integran los elementos que permiten a los
estudiantes de Educación Básica usar con eficacia el lenguaje como herramienta

de comunicación para seguir aprendiendo. Se agrupan en cinco componentes, cada
uno refiere y refleja aspectos centrales de los programas de estudio:
1. Procesos de lectura e interpretación de textos.
2. Producción de textos escritos.
3. Producción de textos orales y participación en eventos comunicativos.
4. Conocimiento de las características, función y uso del lenguaje.
5. Actitudes hacia el lenguaje.

Segundo periodo escolar, al concluir el tercer grado
de primaria, entre 8 y 9 años de edad
El periodo, trascendental en la formación, sienta las bases para garantizar el éxito educativo porque al aprender a leer y escribir en un contexto de alfabetización inicial los
alumnos tienen la posibilidad de emplear el lenguaje como herramienta de comunicación para seguir aprendiendo.

Los alumnos logran leer en forma autónoma una diversidad de textos con múltiples propósitos: aprender, informarse o divertirse; emplean la escritura para comunicar
ideas, organizar información y expresarse. Entienden que leer y escribir requiere adoptar modalidades diferentes, de acuerdo con el tipo de texto que se lee o el propósito
con el cual se escribe.
Su conocimiento sobre el funcionamiento y uso del lenguaje se relaciona con la
necesidad de que sus producciones orales y escritas sean comprendidas, por lo que
participan en eventos comunicativos orales y presentan información de acuerdo con un
orden e introducen explicaciones y generan argumentos. Este trabajo evidencia su preferencia por ciertos temas y autores y consolida su disposición por leer, escribir, hablar
y escuchar, para trabajar, llegar a acuerdos y, en particular, seguir aprendiendo, lo que
les permite desarrollar un concepto positivo de sí mismos como usuarios del lenguaje.

1. Procesos de lectura e interpretación de textos
1.1. Lee de manera autónoma una variedad de textos, con diversos propósitos:

18

aprender, informarse, divertirse.
1.2. Infiere el contenido de un texto a partir de los índices, encabezados, títulos y
subtítulos.
1.3. Comprende la trama y/o argumentos expuestos en los textos.
1.4. Identifica las características generales de los textos literarios, informativos
y narrativos, considerando su distribución gráfica y su función comunicativa.
1.5. Distingue elementos de la realidad y de la fantasía en textos literarios.
1.6. Identifica los textos adecuados y los fragmentos específicos para obtener, corroborar o contrastar información sobre un tema determinado.
1.7. Plantea preguntas para guiar la búsqueda de información e identifica fragmentos del texto para responder éstas.
1.8. Investiga, selecciona y organiza información para comunicar a otros, acerca de
diversos temas.
1.9. Lee una variedad de textos literarios y distingue algunas diferencias: poesía,
guiones de teatro, novelas y cuentos cortos.
1.10. Desarrolla criterios personales para la elección o recomendación de un texto
de su preferencia.
1.11. Muestra fluidez al leer en voz alta.
1.12. Interpreta adecuadamente, de manera cercana a la convencional, los signos
de puntuación en la lectura: punto, coma, signos de exclamación, signos de
interrogación, guión y tilde.

2. Producción de textos escritos
2.1. Emplea la escritura para comunicar sus ideas y organizar información sobre
temas diversos de manera autónoma.
2.2. Entiende que los diferentes tipos de texto requieren formas particulares de escritura, por lo que adapta sus producciones al tipo de texto que elabora.
2.3. Recupera información de diferentes fuentes y las emplea para desarrollar argumentos al redactar un texto.
2.4. Realiza las adaptaciones necesarias al lenguaje oral para producir textos escritos.
2.5. Ordena las oraciones de un texto escrito de manera coherente.
2.6. Escribe y considera al destinatario al producir sus textos.
2.7. Valora la importancia de la revisión y corrección para mejorar los textos producidos y lograr su comprensión.
2.8. Describe un proceso, fenómeno o situación en orden cronológico.
2.9. Establece relaciones de causa y efecto al describir, narrar o explicar una serie
de eventos en un texto.
2.10. Emplea convencionalmente el uso de mayúsculas y puntuación en párrafos.
2.11. Emplea juegos del lenguaje para introducir elementos de humor en textos escritos con dicho propósito.
2.12. Completa formularios para realizar diversos trámites (préstamo bibliotecario y
permisos de salida, entre otros).

3. Producción de textos orales y participación
en eventos comunicativos
3.1. Comunica sus ideas y escucha a sus compañeros con atención y respeta turnos al hablar.
3.2. Expone información de manera oral y considera la que otros le proporcionan
para enriquecer su conocimiento.
3.3. Comprende la importancia de comunicarse eficientemente al exponer sus ideas
y argumentos, y al presentar información.
3.4. Presenta información atendiendo al orden de exposición o secuencia del discurso.
3.5. Describe de forma oral situaciones, personas, objetos, lugares, acontecimientos y escenarios simples de manera efectiva.
3.6. Sostiene una conversación en la que explica y argumenta sus preferencias o
puntos de vista.

19

4. Conocimiento de las características, función y uso del lenguaje
4.1. Utiliza la lectura y la escritura con fines específicos dentro y fuera de la escuela.
4.2. Conoce y aplica las convenciones ortográficas al escribir palabras con dígrafos
y sílabas complejas.
4.3. Conoce el uso de las letras mayúsculas al escribir nombres propios e identifica
los párrafos a partir de marcadores textuales, como mayúsculas y punto final.
4.4. Comprende la función de los textos instructivos al seguir instrucciones para
resolver tareas cotidianas.
4.5. Identifica pistas para precisar la ortografía de palabras de una misma familia
léxica, con ayuda del docente.
4.6. Emplea el orden alfabético en índices y diccionarios para localizar información.
4.7. Introduce la puntuación adecuada para oraciones o elementos de un listado.
4.8. Emplea diccionarios para verificar la ortografía de una palabra.

5. Actitudes hacia el lenguaje
20

5.1. Identifica y comparte su gusto por algunos temas, autores y géneros literarios.
5.2. Desarrolla disposición por leer, escribir, hablar o escuchar.
5.3. Desarrolla una actitud positiva para seguir aprendiendo por medio del lenguaje
escrito.
5.4. Emplea el lenguaje para expresar ideas, emociones y argumentos.
5.5. Reconoce y valora las ventajas de hablar más de un idioma para comunicarse
con otros, interactuar con los textos y acceder a información.
5.6. Reconoce y valora la existencia de otras lenguas que se hablan en México.
5.7. Trabaja colaborativamente, escucha y proporciona sus ideas, negocia y toma
acuerdos al trabajar en grupo.
5.8. Desarrolla un concepto positivo de sí mismo como lector, escritor, hablante u
oyente; además desarrolla gusto por leer, escribir, hablar y escuchar.

E nfoque

didáctico

21

L

as propuestas curriculares impulsadas a partir de 1993 han tenido como prioridad que los alumnos participen en situaciones comunicativas (oralidad, lectura y

escritura), con propósitos específicos e interlocutores concretos. Consecuentemente,
el acercamiento de los alumnos al conocimiento y el uso eficiente de diversos tipos
textuales adquiere relevancia; por lo que a partir de dicha reforma curricular, y hasta la
fecha, se da un importante avance en la concepción del aprendizaje y la enseñanza de
la lengua.
Algunas de las concepciones en las propuestas curriculares en Español, iniciadas
en 1993, y que prevalecen en la propuesta actual son:
• Los alumnos son sujetos inteligentes susceptibles de adquirir, bajo procesos constructivos, el conocimiento y los usos de las diferentes manifestaciones sociales del
lenguaje.

• La lengua, oral y escrita, es un objeto de construcción y conocimiento eminentemente social; por lo que las situaciones de aprendizaje y uso más significativas se
dan en contextos de interacción social.

• El lenguaje en la escuela tiene dos funciones: es un objeto de estudio y un instrumento fundamental para el desarrollo del aprendizaje y la adquisición de conocimientos en diversas áreas.

• El centro de atención del proceso educativo es el aprendizaje del alumno.

• Se toma como unidad privilegiada para el análisis, adquisición y uso de la lengua
(oral y escrita) al texto; lo que permite participar en los contextos de uso y función
de la lengua, y analizar sus unidades menores (fonema, letra, palabra y oración);
situación que facilita no sólo trabajar los contenidos relativos a la alfabetización
inicial –enseñanza de la lectura y la escritura–, sino también el análisis y la descripción del lenguaje (aspectos gramaticales y semánticos).

En la presente propuesta curricular estos principios y aspectos relativos a la concepción de la lengua, su aprendizaje, su enseñanza y uso siguen vigentes; no obstante,
presentan una innovación en cuanto a la manera en que se organiza y trata la asignatura, debido a que se utilizan como vehículo las prácticas sociales del lenguaje. Éstas
permiten que los temas, conocimientos y habilidades se incorporen a contextos significativos para los alumnos, lo que facilita recuperar los usos sociales del lenguaje en
la escuela. La implementación en el aula de estas prácticas sociales del lenguaje toma
forma por medio de los proyectos didácticos, los cuales son fortalecidos a través de las
actividades permanentes que diseña el docente durante el ciclo escolar.

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De esta manera, el enfoque que se ha desarrollado desde 1993 en los programas
de Español se mantiene en la propuesta actual, tanto en primaria como en secundaria:
R eforma

curricular por nivel sustentada en el mismo enfoque

1993
Primaria
y Secundaria

2000
Primaria

2006
Secundaria

2011
Primaria
y Secundaria

Concepto de lenguaje
El lenguaje es una herramienta de comunicación para aprender, integrarse a la cultura,
e interactuar en sociedad. Su uso permite obtener y dar información diversa, establecer
y mantener relaciones interpersonales, expresar sensaciones, emociones, sentimientos y
deseos; manifestar, intercambiar, confrontar, defender y proponer ideas y opiniones y valorar las de otros.
El lenguaje se manifiesta en una variedad de formas que dependen de las finalidades
de comunicación, los interlocutores, el tipo de texto y el medio en que se concretan. Por
ejemplo, la escritura de una carta, además de la elaboración de frases y oraciones, involucra la selección de expresiones acordes con los propósitos del autor, las circunstancias
del destinatario y el estilo propio del texto. Comprende, también, la utilización de convenciones gráficas, como la puntuación, la distribución gráfica en la página y la tipografía. De

manera semejante, una conversación requiere de entonación, intensidad, ritmo, velocidad
y pausas para modular el significado de los enunciados, así como vocabulario y formas de
expresión apropiados al contexto social donde la comunicación tiene lugar.
El papel de la escuela para orientar el desarrollo del lenguaje es fundamental. Por
un lado, debe crear los espacios para que la dimensión social del lenguaje sea abordada y comprendida, y los alumnos desarrollen habilidades de interacción y expresión
oral y escrita para comunicarse de manera eficaz en diferentes situaciones, y por otro
lado aprendan a valorar la diversidad de las lenguas y sus usos.1
A lo largo de la historia, los seres humanos han desarrollado diferentes maneras
de interactuar por medio del lenguaje oral y escrito. Estas diversas maneras de aproximarse a los textos escritos y orales, de producirlos, interpretarlos, compartirlos, hablar
de ellos y transformarlos, de interactuar con los textos y a partir de ellos, constituyen
las prácticas sociales del lenguaje.
Cada práctica está orientada por una finalidad comunicativa y vinculada con una
situación social particular. Por ejemplo, en algunos grupos sociales las prácticas del
lenguaje oral que involucran el diálogo son muy variadas, y éste se establece de acuerdo con las regulaciones sociales donde tiene lugar. Así, los niños no deben dirigirse a los
adultos o iniciar una conversación sin que primero hayan sido interpelados por ellos; los jóvenes hablan y gesticulan de una manera diferente cuando lo hacen entre ellos que cuando
se dirigen al docente en el salón de clases. En general, la gente no habla sobre los
mismos temas ni se comporta igual en un seminario académico, la mesa familiar, un
debate televisivo, al hacer un trámite en una oficina, o en la defensa o acusación de
alguien en un juicio.
Actualmente, el uso de las tecnologías de la información y comunicación (tic)
está modificando algunas prácticas del lenguaje escrito. Las páginas electrónicas han
transformado los procedimientos de búsqueda de información e interpretación del material gráfico. El sistema de correo electrónico y las redes sociales están cambiando
muchas formas de la expresión escrita, debido a que incorporan nuevos códigos de
comunicación. Del mismo modo, la disponibilidad de múltiples inventarios tipográficos
y recursos para transformar gráficamente los textos ha brindado la posibilidad de realizar parte del trabajo que antes estaba en manos de editores e impresores.

1

El término diversidad de lenguas hace referencia al uso del español oral y escrito, al uso de las lenguas
originarias de México y a la Lengua de Señas Mexicana que utiliza la comunidad de sordos de México.
En este sentido, se reconoce que existen también distintas formas de expresión, por lo que cuando en
este programa se menciona el uso de la lengua oral, para el caso de los alumnos sordos que emplean
la Lengua de Señas Mexicana como primera lengua, esto deberá entenderse como un equivalente a
la expresión manual propia de esta lengua. Asimismo, cuando se hace referencia a la escucha, debe
entenderse como la capacidad del alumno sordo para observar y comprender el mensaje emitido en
Lengua de Señas.

23

En resumen, las prácticas sociales del lenguaje son pautas o modos de interacción
que enmarcan la producción e interpretación de los textos orales y escritos. Comprenden los diferentes modos de participar en los intercambios orales y analizarlos, de leer,
interpretar, estudiar y compartir los textos y de aproximarse a su escritura. Es en las
prácticas que los individuos aprenden a hablar e interactuar con los otros; a interpretar
y producir textos; a reflexionar sobre ellos; a identificar problemas y solucionarlos, y a
transformarlos, y a crear nuevos géneros, formatos gráficos y soportes.

Competencias específicas de la asignatura
de Español
Con el trabajo en esta asignatura se espera que los alumnos desarrollen competencias comunicativas, concebidas como la capacidad de una persona para comunicarse eficientemente, lo que incluye tanto el conocimiento del lenguaje como la

24

habilidad para emplearlo.
Las siguientes competencias específicas de la asignatura contribuyen al desarrollo
de las competencias para la vida y al logro del perfil de egreso de la Educación Básica:
C ompetencias

comunicativas

Emplear el lenguaje para comunicarse y como instrumento para aprender. Se busca que los alum­
nos empleen el lenguaje para interpretar, comprender y transformar el mundo, obteniendo nuevos
conocimientos que les permitirán seguir aprendiendo durante toda la vida. Así como para que lo­
gren una comunicación eficaz y afectiva en diferentes contextos y situaciones, lo que les permitirá
expresar con claridad sus sentimientos, ideas y opiniones de manera informada y apoyándose en
argumentos, y sean capaces de discutir con otros respetando sus puntos de vista.
Identificar las propiedades del lenguaje en diversas situaciones comunicativas. Comprende el co­
nocimiento de las características y significado de los textos, atendiendo a su tipo, contexto en
el que se emplean y destinatario al que se dirigen. Se refiere también al empleo de las diferentes
modalidades de lectura, en función del propósito del texto, las características del mismo y particu­
laridades del lector, para lograr una construcción de significado, así como a la producción de
textos escritos que consideren el contexto, el destinatario y los propósitos que busca, empleando
estrategias de producción diversas.
Analizar la información y emplear el lenguaje para la toma de decisiones. Se busca que los alumnos
desarrollen su capacidad de análisis y juicio crítico de la información, proveniente de diferentes fuen­
tes, para tomar decisiones de manera informada, razonada y referida a los intereses colectivos y las
normas, en distintos contextos, sustentada en diversas fuentes de información, escritas y orales.
Valorar la diversidad lingüística y cultural de México. Se pretende que los alumnos reconozcan y
valoren la riqueza lingüística e intercultural de México y sus variedades, así como de otras lenguas,
como formas de identidad. Asimismo, se pretende que empleen el lenguaje oral y escrito para
interpretar y explicar diversos procesos sociales, económicos, culturales y políticos como parte de
la cultura democrática y del ejercicio ciudadano.

Estas competencias constituyen un referente específico de las habilidades, conocimientos, actitudes y valores que los alumnos desarrollan a lo largo de la Educación
Básica, a través del logro de los aprendizajes esperados.
El concepto de competencia no sólo implica la acumulación de conocimientos,
sino su puesta en práctica, es decir, de su movilización. Justamente ésta es la razón
por la que se ha optado por los proyectos didácticos como la modalidad de trabajo en
la asignatura, los cuales son complementados por las actividades permanentes que
desarrolla el docente en el aula.

Las prácticas sociales del lenguaje como vehículo
de aprendizaje de la lengua
Las prácticas que integran el programa han sido seleccionadas considerando que:
• Recuperan la lengua (oral y escrita) muy próxima a como se desarrolla y emplea en
la vida cotidiana, lo que supone darle un sentido más concreto y práctico a su enseñanza.

• Incrementan el conocimiento y uso del lenguaje para mediar las relaciones sociales.
• Permiten descubrir las convenciones propias de la lengua escrita a partir de situaciones comunicativas.

• Enriquecen la manera de aprender en la escuela.
Con lo anterior, se busca que al involucrarse en diversas prácticas sociales del lenguaje los alumnos participen de manera eficaz en la vida escolar y, por supuesto, en la
sociedad. Las prácticas planteadas en los programas presentan procesos de relación
(interpersonales y entre personas y textos), que tienen como punto de articulación al
propio lenguaje, y se caracterizan por:
• Implicar un propósito comunicativo: determinado por los intereses, necesidades y
compromisos individuales y colectivos.

• Estar vinculadas con el contexto social de comunicación: determinado por el lugar,
el momento y las circunstancias en que se da un evento comunicativo, según su
formalidad o informalidad (escuela, oficina, casa, calle o cualquier otro espacio).

• Consideran a un destinatario o destinatarios concretos: se escribe y se habla de
manera diferente, de acuerdo con los intereses y expectativas de las personas que
leerán o escucharán. Así, se considera la edad, la familiaridad, los intereses y los
conocimientos del destinatario, incluso cuando éste es uno mismo.

25

• Consideran el tipo de texto involucrado: se ajusta el formato, el tipo de lenguaje, la
organización, el grado de formalidad y otros elementos, según el tipo de texto que
se produce.

Organización de las prácticas sociales
del lenguaje en ámbitos
Las prácticas sociales del lenguaje se han agrupado en tres ámbitos: Estudio, Literatura y Participación social. Esta organización surge de las finalidades que las prácticas
tienen en la vida social; si bien, no suelen estar estrictamente delimitadas, para fines
didácticos se han distribuido de la manera señalada. En cada uno de los ámbitos la
relación entre los individuos y los textos adquiere un matiz particular:
Ámbito de Estudio. Las prácticas sociales del lenguaje agrupadas en este ámbito tienen el propósito de apoyar a los alumnos en el desempeño de sus estudios, para que puedan expresarse oralmente y por escrito en un lenguaje formal y académico. Desde esta
perspectiva, lo encaminan a leer y escribir para aprender y compartir el conocimiento de

26

las ciencias, las humanidades y el conjunto de disciplinas, así como a apropiarse del tipo
de discurso en el que se expresan. Por este motivo, algunas de las prácticas en este ámbito se vinculan directamente con la producción de textos propios de las asignaturas que
integran el campo de formación Exploración y comprensión del mundo natural y social.
En este ámbito, el proceso de producción de textos exige que los alumnos
planeen su escritura, preparen la información y la expongan conforme el discurso
que cada disciplina requiere; que expresen las ideas claramente, de acuerdo con un
esquema elegido; que organicen de manera coherente el texto, delimitando temas
y subtemas, definiciones, comentarios y explicaciones; que empleen un vocabulario especializado y definiciones técnicas; que citen adecuadamente las fuentes de
consulta, y puedan relacionar sus opiniones con las de distintos autores. Ya que el
discurso académico requiere una expresión rigurosa y está sometido a múltiples
convenciones, es en este ámbito donde se propone un mayor trabajo con contenidos referentes a la estructura sintáctica y semántica de los textos, ortografía y
puntuación, y su organización gráfica.
Ámbito de Literatura. En este ámbito las prácticas se organizan alrededor de la lectura compartida de textos literarios; mediante la comparación de las interpretaciones y el
examen de las diferencias los alumnos aprenden a transitar de una construcción personal
y subjetiva del significado a una más social o intersubjetiva; amplían sus horizontes socioculturales, y aprenden a valorar las distintas creencias y formas de expresión.
Si bien en este ámbito se trata de destacar la intención creativa e imaginativa del
lenguaje, también se plantean maneras sistemáticas de trabajar los textos, por lo que

seguir un tema, género o movimiento literario son prácticas de lectura que ofrecen la
posibilidad de comparar los patrones del lenguaje y comprender su relación con las
distintas manifestaciones literarias. Asimismo, la lectura dramatizada de una obra, una
práctica común en el teatro, resulta de sumo provecho para que los alumnos se involucren y entiendan el complicado proceso de dar voz a un texto.
Con el propósito de que los alumnos se acerquen a la diversidad cultural y lingüística, se propone leer obras de diferentes periodos históricos del español y la literatura
hispanoamericana. Sin embargo, no se trata de que reconstruyan la historia de la lengua y la literatura, sino de propiciar un acercamiento a otros modos de ser de la lengua,
los textos y los valores culturales. Así, por ejemplo, la lectura de los cuentos de diferentes periodos históricos permite entrar en contacto con otros pueblos hispanohablantes
y sirve de apoyo para reflexionar sobre la diversidad del español.
Asimismo, se pretende un acercamiento del alumno a la lectura mediante el conocimiento y disfrute de diferentes tipos de textos, géneros y estilos literarios, y obtener
las herramientas suficientes para formar lectores competentes que logren una acertada
interpretación y sentido de lo que leen. Igualmente, se pretende desarrollar habilidades
para producir textos creativos y de interés del propio alumno, en los cuales exprese lo
que siente y piensa, y construya fantasías y realidades a partir de modelos literarios.
Ámbito de Participación social. Todo ser humano es sujeto de derecho desde el
momento mismo de su nacimiento. La participación civil, social y política se corresponde con tres modos de ejercer la ciudadanía; por eso, es legítimo formar a los alumnos
como ciudadanos. La Educación Básica debe estar dirigida a hacer de ellos personas
responsables y capaces de participar en la construcción de la sociedad.
En el ámbito de Participación social, las prácticas sociales del lenguaje tienen
como propósito ampliar los espacios de incidencia de los alumnos y favorecer el desarrollo de otras maneras de comprender el mundo y actuar en él. Por eso, se han
integrado diversas prácticas relacionadas con la lectura y el uso de documentos administrativos y legales, así como otras que implican la expresión y defensa de la opinión
personal y la propuesta de soluciones a los problemas que analizan.
La participación social también comprende el desarrollo de una actitud crítica ante
la información que se recibe de los medios de comunicación, por lo que la escuela no
puede ignorar el impacto que ejercen. La televisión, la radio, la Internet y el periódico
forman parte del contexto histórico de los alumnos, y constituyen una vía crucial en la
comprensión del mundo y la formación de identidades socioculturales.
Dada la importancia que tiene el lenguaje en la construcción de la identidad, en el
ámbito de Participación social se ha asignado un espacio a la investigación y reflexión
sobre la diversidad lingüística. El objetivo es que los alumnos comprendan su riqueza y
valoren el papel que tienen en la dinámica cultural.

27

De esta forma, la organización de las prácticas sociales del lenguaje en ámbitos
marcan el énfasis que tiene la práctica social del lenguaje y que el docente debe propiciar
al desarrollar el proyecto didáctico, dependiendo a cuál de ellos pertenezca; por lo que,
en los programas, el primer proyecto siempre pertenecerá al ámbito de estudio, mientras
que el segundo al de literatura y el tercero a participación social, de tal manera que no
se indica en cada caso dicha pertenencia. Para el caso del quinto bloque, los proyectos
pertenecen a los ámbitos de Literatura y de Participación social.

El trabajo por proyectos didácticos en la asignatura
El trabajo por proyectos es una propuesta de enseñanza que permite el logro de propósitos educativos, por medio de un conjunto de acciones, interacciones y recursos
planeados y orientados a la resolución de un problema o situación concreta y a la elaboración de una producción tangible o intangible (como en el caso de las producciones

28

orales). Con el trabajo por proyectos se propone que el alumno aprenda la experiencia
directa en el aprendizaje que se busca.
Los proyectos didácticos son entendidos como actividades planificadas que involucran secuencias de acciones y reflexiones coordinadas e interrelacionadas para
alcanzar los aprendizajes esperados que, en el caso de la asignatura de Español, favorecen el desarrollo de competencias comunicativas.
En el trabajo por proyectos, los alumnos se acercan a la realidad, al trabajar con
problemas que les interesan. Esta forma de trabajo les permite investigar, proponer
hipótesis y explicaciones, discutir sus opiniones, intercambiar comentarios con los demás, y probar nuevas ideas.
En el desarrollo de un proyecto se identifican tres grandes momentos: inicio,
desarrollo y socialización. El trabajo por proyectos didácticos permite a los alumnos acercarse gradualmente al mundo de los usos sociales de la lengua, pues
en cada momento se requiere que movilicen conocimientos previos y aprendan
otros, trabajando con situaciones cercanas a la cotidianidad escolar, de tal manera
que aprenden a hacer haciendo. Con esta organización del trabajo en el aula, los
alumnos obtienen mayores logros que con otras formas de enseñanza, ya que en
los proyectos didácticos el trabajo colaborativo y los intercambios comunicativos
son elementos fundamentales que se adecuan a las características que tienen las
prácticas sociales del lenguaje.
Con los proyectos didácticos se vincula el conocimiento del funcionamiento del lenguaje escrito con actividades significativas para los alumnos, propiciando que enfrenten
situaciones comunicativas que favorezcan el descubrimiento de la funcionalidad de los tex-

tos y el manejo de los elementos que se requieren para comunicarse en cualquier ámbito
social. El trabajo por proyectos en la asignatura de Español se fundamenta en:
• Lograr que la lectura y la escritura en la escuela sean analizadas y desarrolladas tal
como se presentan en la sociedad.

• Propiciar que los alumnos enfrenten situaciones comunicativas que favorecen el
descubrimiento de la funcionalidad de los textos.

• Generar productos a partir de situaciones reales que los acerquen a la lectura,
producción y revisión de textos con una intención comunicativa, dirigidos a interlocutores reales.

El siguiente cuadro muestra algunos ejemplos de prácticas sociales del lenguaje
que mediante los proyectos didácticos se trabajan en Educación Básica:

Á mbito

de

E studio

Á mbito

de

L iteratura

Á mbito

de

P articipación

social

Registrar datos en tablas.

Recomendar un cuento por
escrito.

Leer noticias en la prensa
escrita.

Escribir un reportaje sobre
su localidad.

Escribir poemas para
compartir.

Elaborar un álbum de
recuerdos de la primaria.

Elaborar reportes de entrevista
como documentos
de apoyo para el estudio.

Reseñar una novela para
promover su lectura.

Leer y escribir reportajes para
publicarlos.

Los programas integran las prácticas sociales del lenguaje que se van a trabajar,
acompañadas de las producciones requeridas, los temas de reflexión y los aprendizajes
esperados; sin embargo, el docente es el responsable de desarrollar la planeación del
proyecto didáctico, ya que en los programas se presentan elementos mínimos que debe
considerar para su planeación.

Actividades permanentes
Como complemento del trabajo por proyectos, el programa propone la realización de
actividades permanentes con la intención de impulsar el desarrollo de las habilidades
lingüísticas de los alumnos dirigidas a fortalecer sus prácticas de lectura y escritura.
La denominación de actividades permanentes proviene del hecho que se desarrollan de manera continua a lo largo del ciclo escolar y se realizan regularmente; no
obstante, pueden variar durante el ciclo, repetirse o ser objeto de reelaboración, en
función de las necesidades del grupo.

29

Las actividades permanentes se desarrollan antes, durante y después de los proyectos didácticos, ya que son elementos complementarios que el docente desarrolla
cuando lo considere necesario, en función del conocimiento que tenga sobre las necesidades y desarrollo particular del grupo.
El docente selecciona el momento más adecuado para implementarlas, de acuerdo con las necesidades de sus alumnos y de la etapa en que se encuentren respecto de
la apropiación del sistema de escritura, de tal manera que una misma actividad permanente podrá ser desarrollada por el grupo más de una vez si se considera necesario; incluso se podrá trabajar con un grupo específico de alumnos una actividad en particular que
se considere importante para su aprendizaje y otra para un grupo diferente de alumnos.
Se busca que la lectura y la escritura se conviertan en un espacio donde los alumnos estén en contacto permanente con los textos y desarrollen estrategias de comprensión lectora para el análisis y manejo de la información e incrementen sus recursos
discursivos, al mismo tiempo que desarrollan una actitud favorable hacia la lectura y
producen textos para expresarse libremente.
Dada la diversidad de las actividades permanentes, algunas requerirán de más

30

tiempo que otras para su realización; asimismo, algunas de ellas se realizan de manera
más frecuente que otras. Por ejemplo, se espera que la lectura en voz alta de textos
extensos, como cuentos o novelas del interés de los alumnos, tome un tiempo breve (alrededor de 15 minutos), pero se realizan diariamente durante el periodo que lo requiera
el texto; mientras que en el caso de llevar a cabo un debate sobre un tema de interés o
elaborar un resumen se realiza en una sesión, aunque es necesario considerar más tiempo.
En síntesis, las actividades permanentes contribuyen, dependiendo del grado, a:
• Comprender el sistema de escritura y las propiedades de los textos.
• Revisar y analizar diversos tipos de textos.
• Generar espacios de reflexión e interpretación del lenguaje.
• Incrementar las habilidades de lectura (desarrollar comprensión lectora).
• Fomentar la lectura como medio para aprender y comunicarse.
• Producir textos breves y lectura de diversos textos para distintos fines.
Es importante hacer notar que, por su naturaleza, las actividades permanentes
no son objeto de calificación; sin embargo, pueden ser evaluadas para propiciar su
mejora continua.

Actividades permanentes en primer y segundo grados
Durante el desarrollo de los proyectos, el docente de estos grados debe diseñar actividades permanentes que le permitan modelar, orientar, revisar y adecuar los procesos

de escritura y lectura de sus alumnos, propiciando la adquisición de la lengua escrita
mediante la lectura y la escritura de textos completos, no de letras y palabras aisladas.
Algunos ejemplos de actividades permanentes son:
A ctividades

permanentes sugeridas para primer grado

• Lectura de palabras.
• Lectura y escritura de nombres propios.
• Lectura de las actividades de la rutina diaria.
• Lectura de los nombres de otros.
• Juegos de mesa para anticipar lo que está escrito.
• Formar palabras con letras justas.
• Sobres de palabras.
• Juegos para completar y anticipar la escritura de palabras.
• Lectura y escritura de palabras y frases.

A ctividades

permanentes sugeridas para segundo grado

• Lectura de los nombres de los alumnos del grupo.
• Lectura de palabras similares con estructura silábica regular e irregular.
• Escritura y lectura de listados para organizar la vida escolar.
• Copia y lectura de indicaciones y tareas.
• Escritura y armado de palabras escritas con dígrafos.
• Lectura y armado de frases cortas escritas.
• Lectura de frases descriptivas que correspondan con una ilustración.
• Reflexión sobre la escritura convencional de palabras de uso frecuente.
• Escritura de palabras con “c” y “q”.
• Leen rimas en voz alta.
• Identificación de palabras escritas.
• Separación convencional de palabras.
• Corregir escrituras incorrectas.
• Preparar crucigramas.
• Reescritura de rimas.

Papel del docente y trabajo en el aula
La relevancia de la actual labor docente radica en una ruptura con la enseñanza basada
en transmitir información, administrar tareas y corregir el trabajo de los alumnos. Para
promover el aprendizaje y uso del lenguaje escrito, la intervención docente bajo este
enfoque supone, entre otros roles, asumirse como facilitador y guía para:
• Promover el trabajo de reflexión y análisis de los textos por parte de los alumnos,
plantear preguntas o hacer aseveraciones que les permitan identificar algún aspecto
de lo que leen o cómo leen; alentar a los alumnos a dar explicaciones; retarlos a
lograr apreciaciones cada vez más objetivas a través de la confrontación con los
propios textos o con opiniones de sus compañeros.

31

• Mostrar a los alumnos las estrategias que usa un lector o escritor experimentado, con el fin de hacer evidentes las decisiones y opciones que se presentan al
desarrollar estas actividades. En este sentido, el docente es un referente para los
alumnos y les facilita la relación con la lengua escrita.

• Dar a los alumnos orientaciones puntuales para la escritura y la lectura. Ayudarlos
a centrarse en las etapas particulares de la producción de textos, como la planeación y corrección, y a usar estrategias específicas durante la lectura; por ejemplo,
realizar inferencias, crear o comprobar hipótesis, entre otras.

• Fomentar y aprovechar la diversidad de opiniones que ofrece el trabajo colectivo y
equilibrarlo con el trabajo individual; lo que da oportunidad para que los alumnos
logren el máximo aprendizaje posible.

• Estimular a los alumnos a escribir y leer de manera independiente sin descuidar la
calidad de su trabajo.

En cuanto a la promoción de la expresión oral, el docente deberá considerar los
siguientes aspectos:

32
• Garantizar la creación de oportunidades para que todos los alumnos expresen sus
ideas, identifiquen sus necesidades y las expresen de manera clara y respetuosa.

• Fomentar que expongan sus ideas o procedimientos (acertados o incorrectos), sin
temor a la censura.

• Ayudarlos para escucharse entre ellos, respetando turnos de habla, a que platiquen de sus experiencias y aprovechen la información de que disponen.

• Apoyarlos a resolver problemas a través del lenguaje, la exposición de necesidades o sentimientos, la negociación y el establecimiento de acuerdos.

• Diseñar, planear y ensayar actividades ex profeso para la exposición de temas, con
el fin de lograr progresivamente mejores resultados.

Con la labor de facilitador del docente, se espera que los alumnos dispongan de
oportunidades para el aprendizaje de los contenidos propios de la asignatura, aprovechando la riqueza que les proporciona el intercambio con sus compañeros.

El trabajo en el aula
Una preocupación de la mayoría de los docentes es la organización del tiempo escolar,
por lo que el cumplimiento de los propósitos, contenidos y aprendizajes esperados de
los programas demanda una distribución del tiempo de clase en momentos diferencia-

dos de trabajo (proyectos didácticos o actividades permanentes), así como la organización de la clase en actividades grupales, en equipo o individuales.
La apropiación de los conocimientos involucrados en las prácticas del lenguaje
depende de las oportunidades para participar en diferentes actos donde se hable, lea
y escriba. Para muchos alumnos, la escuela constituye el espacio privilegiado donde
esto es posible, porque el docente debe promover que participen en eventos comunicativos reales en los cuales existan productos lingüísticos que satisfagan distintas
necesidades.
Durante el desarrollo de un proyecto didáctico las diferentes maneras de trabajo
que pueden darse son las siguientes:
• Trabajo en grupo. El docente favorece la participación de todos los integrantes
del grupo al desarrollar una actividad, propuesta o punto de vista. El valor de esta
interacción reside en la oportunidad que brinda el planteamiento de un problema nuevo para generar la reflexión de los alumnos; o para aprovechar diferentes
respuestas u opiniones infantiles para enriquecer las oportunidades de reflexionar

33

acerca del problema.

• Trabajo en pequeños grupos. Organizados en equipos, los alumnos pueden en2

frentar retos de escritura y lectura con un nivel de mayor profundidad que el que
pudieran lograr trabajando individual o grupalmente. En esta forma de trabajo se
recuperan los momentos más importantes del aprendizaje escolar, ya que se pueden confrontar puntualmente sus perspectivas acerca de un problema y ampliar su
repertorio de respuestas. Bajo esta modalidad de trabajo, los alumnos aprenden a
ser responsables de una tarea y a colaborar con otros aportando el máximo esfuerzo en su trabajo. Dentro de los proyectos didácticos se sugiere el trabajo cooperativo
diferenciado, es decir, los integrantes de un equipo realizan actividades diferentes pero
coordinadas para el logro de una tarea; por ejemplo, asumir roles simultáneos para
dictar, escribir y corregir un texto. Aquí, la capacidad de coordinación del docente
es fundamental, ya que deberá dar instrucciones precisas y monitorear, de manera
simultánea, el trabajo de todos los equipos.

• Trabajo individual. Resulta útil para evaluar las posibilidades reales de los alumnos
al leer o escribir un texto y conocer sus estilos y formas de trabajar. Las respuestas
individuales de los alumnos también pueden aprovecharse para iniciar la ejecución
de estrategias para resolver un problema, o bien, para confrontar estrategias en el
trabajo colectivo posteriormente.

2

Los equipos habrán de integrarse de acuerdo con las condiciones y posibilidades que se presenten en
cada grupo, salón y escuela.

Si bien se pretende que a lo largo de la educación primaria y secundaria los
alumnos tengan muchas y variadas oportunidades para elaborar textos propios, la
reflexión sobre la lengua escrita también requiere de momentos en que el docente
modela el trabajo en función de los tipos de texto y de la práctica social que se estudia. Este tipo de trabajo puede darse de dos formas:
• Actividades en que los alumnos lean textos de autores expertos y los empleen
como guía o modelo. Después de varias lecturas los alumnos llegan a inferir los
rasgos del tipo textual o recursos lingüísticos del autor para tratar de realizar un
texto semejante o análogo.

• Actividades de escritura colectiva en que el docente funja como modelo. En esta
modalidad el docente hace explícitas las decisiones que toma al escribir un texto
con la intención de que los alumnos observen y analicen los diferentes problemas
que enfrenta un escritor y las estrategias que emplea para resolverlos.

34

Uso de materiales impresos en el aula
La lectura y la escritura, como prácticas sociales del lenguaje, promueven que los
impresos con que se trabaja en el aula sean diversos. Aunque los libros de texto
son un auxiliar importante para el docente, es necesario ampliar la disponibilidad de
otros materiales que permitan enriquecer la perspectiva cultural de los alumnos. Con
el fin de favorecer esto, la Secretaría de Educación Pública ha puesto a disposición
de alumnos y docentes de todos los grados de Educación Básica la Biblioteca de
Aula y la Biblioteca Escolar; ambos acervos contienen materiales esenciales para
incorporar a los alumnos a la cultura escrita. Incluyen textos de divulgación científica,
enciclopedias y diccionarios que favorecen el desarrollo de las prácticas sociales del
lenguaje en el ámbito de Estudio; asimismo, reúnen obras de distintos géneros literarios, épocas, autores, así como antologías, lo que contribuye al trabajo en el ámbito
de Literatura y al desarrollo de las actividades permanentes. Cuentan con revistas
y libros acerca de temáticas sociales y datos estadísticos de carácter demográfico
que pueden ser útiles para el desarrollo de las prácticas vinculadas con el ámbito de
Participación social.
Es importante considerar –en caso de que haya disponibilidad y acceso– el uso
de computadoras y la Internet, presentes en algunas escuelas. Los docentes deben
obtener el máximo beneficio que estos instrumentos ofrecen e incorporar a los alumnos
en nuevas prácticas del lenguaje, como utilizar programas de cómputo para escribir
y editar textos, leer en la pantalla de la computadora, buscar información en acervos
electrónicos, y enviar y recibir correos electrónicos.

Lectura: estrategias para abordar e interpretar textos
Desde el inicio de la primaria es importante emplear estrategias de lectura que aseguren
que los alumnos sean capaces de localizar información puntual en cualquier texto y hacer deducciones e inferencias que les permitan una mejor comprensión de lo leído. Lograr que los alumnos puedan ir más allá de la comprensión literal de lo que leen es uno de
los objetivos centrales en la primaria y la secundaria. Se pretende que progresivamente
realicen un mejor análisis de los textos que leen y asuman una postura frente a ellos, lo
cual requiere de un trabajo sostenido a lo largo de toda la Educación Básica.
Trabajar intensamente con distintos tipos de texto, para lograr que la lectura sea
una actividad cotidiana y placentera para los alumnos, implica conocer las diversas
estructuras textuales existentes y sus funciones, e incrementar el vocabulario y la comprensión del lenguaje escrito al que, probablemente, no han estado expuestos en su
vida cotidiana. Asimismo, es necesario lograr que los alumnos alcancen un alto grado
de compromiso con lo que leen, por lo que una condición relevante para involucrarse
con lo leído es relacionar el contenido con los conocimientos previos que se tengan
sobre el tema. Algunas formas de impulsar la lectura con calidad consisten en:

35
• Leer a los alumnos, en voz alta –como parte de las actividades permanentes–,
cuentos, novelas u otros materiales apropiados para su edad, procurando que
sea una experiencia placentera. El docente debe seleccionar de manera apropiada los materiales para leer con sus alumnos, y que les resulten atractivos. Para
ello, es importante evitar sanciones e interrogatorios hostiles sobre el contenido
de los textos.

• Leer con propósitos diferentes: buscar información para realizar un trabajo escolar,
satisfacer la curiosidad o divertirse, son algunos potenciales propósitos. Cada uno
de ellos involucra actividades intelectuales diferentes que los alumnos deben desarrollar con el fin de llegar a ser lectores competentes.

• Organizar la Biblioteca de Aula promueve que los alumnos tengan acceso a diversos materiales de su interés. Clasificar los libros, identificar el tema y qué características son comunes a varios títulos es una actividad que no se realiza una
sola vez. Conforme los alumnos logran mayor contacto y exploración de los libros,
sus criterios para organizar la biblioteca van mejorando. Contar con una biblioteca
organizada ayuda en las tareas de búsqueda de información y en la ubicación de
un material en particular.

• Procurar y facilitar que los alumnos lleven a casa materiales para extender el beneficio del préstamo a las familias; con esto, además de identificar sus propios
intereses de lectura, podrán situarse en la perspectiva de otros, porque prever y
sugerir libros puede interesarles a sus padres o hermanos.

• Organizar eventos escolares para compartir la lectura y las producciones escritas
de los alumnos. Por ejemplo, una “feria del libro” en donde los alumnos presenten
libros con interés particular; tertulias literarias en las que se hagan lecturas dramatizadas o representaciones teatrales.

• Anticipar de qué tratará el texto y hacer un recuento de lo que los alumnos saben sobre el tema. A partir del título, palabras clave, ilustraciones y formato, los
alumnos pueden reconocer el tema que aborda un material escrito (libro, volumen de enciclopedia, diccionario, cuadernillo, revista, etc.), compartir la información previa con que cuentan, y comentar y formalizar los nuevos conocimientos
con la lectura.

• Predecir acerca de lo que va a tratar un texto después de la lectura de un fragmento (cómo seguirá después de un episodio, de un capítulo o de una sección, cómo
acabará la historia, etc.), solicitando las razones de la predicción.

• Construir representaciones gráficas a través del dibujo, diagramas o dramatizaciones que les posibiliten entender mejor el contexto en que se presentan los acontecimientos de una trama o tema del texto leído.

36

• Hacer preguntas que los ayuden a pensar sobre el significado del texto, fijarse en
pistas importantes, pensar sobre las características más relevantes, o a relacionarlo con otros textos.

• Alentar a los alumnos a construir y realizar preguntas sobre el texto y compartir sus
opiniones con sus pares.

Construir estrategias para autorregular la comprensión
Al leer es importante que los alumnos se den cuenta si están comprendiendo el texto
y con ello aprendan a emplear estrategias que les permitan actuar cuando su comprensión sea deficiente. Como cualquier otro conocimiento, esta toma de conciencia
requiere de un proceso amplio, en el cual los docentes pueden contribuir de distintas
maneras. Las siguientes son algunas sugerencias para tal fin.
• Relacionar lo que se lee con las experiencias y con los propios puntos de vista.
Los alumnos pueden identificar en un texto cuáles son las partes más divertidas,
emocionantes o difíciles de entender; comparar sus puntos de vista con los de sus
compañeros, justificar sus opiniones y expresar qué hubieran hecho si fueran el
personaje de la historia.

• Comparar diferentes versiones de una misma historia o distintos textos de un mismo autor para establecer semejanzas y diferencias.

• Relacionar diferentes partes del texto y leer entre líneas. Ayudar a los alumnos a
hacer deducciones e inferencias a partir del texto, atendiendo las intenciones del

autor o de los personajes. Descubrir indicadores específicos (descripciones, diálogos y reiteraciones, entre otros) que ayuden a inferir estados de ánimo o motivaciones de un suceso en la trama.

• Deducir, a partir del contexto, el significado de palabras desconocidas. También
pueden elaborar diccionarios pequeños o encontrar palabras que se relacionen
con el mismo tema. Este trabajo es relevante para facilitar la reflexión sobre la ortografía de palabras pertenecientes a una misma familia léxica.

Producción de textos escritos
Al igual que leer, escribir supone un esfuerzo intelectual y un proceso amplio, por lo
que los avances en la producción de textos escritos estarán significativamente relacionados con las actividades didácticas que los docentes propongan a sus alumnos.
Tradicionalmente, en el aula se hacían pocas actividades de escritura con propósitos
comunicativos, ya que se daba preferencia al dictado y a la copia para luego centrarse
en los aspectos ortográficos. También era frecuente que cuando se pedía una “composición libre”, ésta se dejara sin revisar, o bien se evaluara sólo atendiendo aspectos
periféricos de la escritura (linealidad, caligrafía, limpieza) y ortográficos. La presentación y la ortografía son importantes; sin embargo, conviene resaltar otros aspectos
centrales del texto:
• El proceso mismo de la escritura de un texto; es decir, la planeación, realización y
evaluación de lo escrito.

• La coherencia y cohesión en la manera de abordar el tema central del texto.
• La organización del texto a través de la puntuación, selección de las diferentes
oraciones, frases, palabras y elaboración de párrafos.

• Secciones ordenadas del texto, paginación, ilustración, uso de recuadros y otros
recursos.

• Los aspectos formales del texto: el acomodo del contenido en la página, el empleo
de recursos tipográficos e ilustraciones y la ortografía, entre otros.

Los programas hacen hincapié en actividades puntuales sobre cada uno de estos
aspectos, con el fin de que los alumnos sean productores competentes de textos. Es decir, que empleen la lengua escrita para satisfacer sus necesidades, transmitan por escrito
sus ideas y logren los efectos deseados en el lector. A diferencia del lenguaje hablado, la
escritura tiene capacidad de comunicar permanentemente y a distancia; es decir, la persona que escribe quizá no esté en contacto directo con sus interlocutores, lo cual lleva al
escritor a tomar decisiones sobre la manera más adecuada de expresarse, considerando
los contextos de sus potenciales lectores.

37

No es frecuente que un escrito resulte satisfactorio de inmediato. Antes de elaborarlo, el escritor debe reflexionar acerca de qué quiere comunicar y cómo hacerlo; después es necesario que escriba una primera versión, que al releer podrá corregir hasta
lograr el texto deseado. La producción de un texto constituye un aprendizaje complejo
que debe respetarse porque implica tomar decisiones, afrontar problemas, evaluar y
corregir. Durante la Educación Básica se espera que los alumnos aprendan a producir
textos, lo cual supone la revisión y elaboración de diversas versiones, hasta considerar
que la producción satisface los fines para los que fue realizada.
Desde los primeros grados de educación primaria deben presentarse, regular y
frecuentemente, las siguientes actividades y reflexiones que conforman el proceso
de escritura:
• Planear los textos antes de comenzar a escribirlos. Establecer para qué se escribe,
a quién se dirige, qué se quiere decir y qué forma tendrá (organización). La lectura
y el análisis de textos semejantes al que quiere lograrse constituye una fuente importante de información para planear un texto y tomar decisiones.

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• Escribir una primera versión, atendiendo, en la medida de lo posible, la planeación.
• Releer el texto producido para verificar que cumpla con los propósitos establecidos y tenga suficiente claridad. Para esta actividad quizá se necesario repetir este
paso varias veces, por lo que los alumnos se pueden apoyar en algún compañero
que valore su borrador escrito.

• Corregir el texto atendiendo los diferentes niveles textuales: el nivel del significado
(¿cumple con lo que quiere decirse?, ¿es claro?, ¿la secuencia de ideas es adecuada?, ¿es coherente?) y el nivel de las oraciones, las palabras empleadas (¿las
oraciones están completas?, ¿la relación entre las oraciones y párrafos es lógica?),
la ortografía, el formato, la caligrafía o legibilidad de la tipografía empleada.

• Compartir el texto con el o los destinatarios y comprobar si tuvo el efecto deseado.

Producción de textos orales: participación
en diálogos y exposiciones
Hablar de uno mismo, de sus ideas o impresiones es una necesidad vital que los alumnos pueden realizar de manera espontánea en ciertas circunstancias. En las diferentes situaciones interactivas los participantes colaboran para construir significados. Las
personas pueden criticar, cuestionar, estar de acuerdo, pedir aclaraciones y finalizar
frases que el otro ha iniciado. Dentro de la escuela es importante que además de fomentar la participación espontánea de los alumnos, se promueva el logro de mejores
maneras de comunicarse con el fin de que se les facilite satisfacer necesidades diversas y participar en la vida escolar y comunitaria.

En la mayoría de las situaciones existen grandes diferencias entre la lengua oral
y la escrita. La más evidente es que la lengua oral va acompañada de gestos, movimientos, cambios e inflexiones de voz; además, en la lengua hablada generalmente se
depende del contexto en que se encuentran los hablantes. Al hablar, con frecuencia
repetimos algo de maneras distintas para señalar personas o cosas, o para tratar de
asegurar que el que escucha comprenda lo que queremos decir. También es común
que en la lengua oral los hablantes dejen frases sin completar e introduzcan frases exclamativas breves; por ejemplo, “¡Qué padre!”. La naturaleza momentánea de la lengua
oral tiene efectos sobre la manera en que hablamos, mientras que la lengua escrita, al
ser permanente, requiere de otro tipo de organización.
De manera semejante a la lengua escrita, los grados de formalidad de la lengua
oral varían. Es decir, existen situaciones en las cuales es imprescindible mantener
una situación formal (una entrevista de trabajo, por ejemplo) o, por el contrario, una
informal (una reunión de amigos). A diferencia de la lengua escrita, frecuentemente
se presentan situaciones en las que hay cambios bruscos de tono; por ejemplo,
cuando un grupo de niños o adolescentes está conversando y entra la madre, el
padre o un docente.
En ocasiones, los alumnos sólo han estado expuestos a situaciones comunicativas dentro de su familia y en ellas los roles ya están establecidos, por lo que resulta
importante que la escuela ofrezca oportunidades para extender la experiencia a otras
situaciones con diferentes grados y tipos de formalidad. Ejemplo de ello son explorar
ideas para ordenarlas, discutir para llegar a acuerdos, tomar decisiones apropiadas o
resolver problemas. A su vez, estas tareas requieren del habla ordenada, lo cual significa tomar turnos, escuchar a los otros para retomar sus ideas en la argumentación,
exponer de manera clara las ideas propias, etcétera.
El trabajo por proyectos didácticos conlleva diversas actividades con la lengua
oral, como:
• Seguir la exposición de otros y presentar su conocimiento o ideas de manera ordenada y completa sobre diferentes temas o procedimientos.

• Atender las peticiones de otros y solicitar servicios.
• Emplear la descripción para recrear circunstancias y comunicar con claridad sus
impresiones.

• Ponerse de acuerdo aportando y escuchando ideas.
• Opinar sobre lo que otros dicen y encontrar argumentos para expresar su postura.
• Persuadir y negociar.
• Dar y atender indicaciones.
• Pedir ayuda, expresar dudas, acuerdos o desacuerdos cuando sea necesario.

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Al trabajar con la lengua oral es necesario atender cuatro aspectos:
a) Hablar sobre temas específicos. Permite explorar y discutir ideas, argumentar,
comparar y adquirir un vocabulario específico sobre el tema del que se habla. Aquí,
es importante que el docente ponga en marcha estrategias que permitan al grupo
volver a retomar el tema a discusión cuando ésta se desvía.
b) El propósito y el tipo de habla. La escuela debe brindar a los alumnos oportunidades de usar un lenguaje estructurado que requiere de un mayor manejo de las convenciones de la conversación habitual, por lo que es importante que los alumnos
se familiaricen con los objetivos de su intervención y con las normas admitidas de
hacerlo en diferentes prácticas sociales. No es lo mismo, por ejemplo, tener una
discusión para llegar a un acuerdo, que argumentar una posición o exponer información a otras personas.
c) Diversidad lingüística. Si bien las participaciones en eventos comunicativos
orales responden a determinantes culturales, es importante que dentro de la
escuela se amplíen los contextos de expresión para que los alumnos enriquez-

40

can sus posibilidades comunicativas, respetando la variante lingüística que
posean. Lo que se pretende es la promoción de un ambiente en el que los
alumnos se comuniquen con confianza y seguridad, y que al mismo tiempo
favorezca el aprendizaje de los variados registros de uso del lenguaje, tanto
oral como escrito, con el fin de ampliar su dominio sobre diferentes contextos
comunicativos.
d) Los roles de quienes participan en el intercambio. Las personas cambian su manera de hablar según el nivel de confianza y el grado de formalidad, por lo que es
importante que los alumnos aprendan a regular estos aspectos. Además, asumir
diferentes roles durante el trabajo colaborativo requiere aprender el tipo de lenguaje que dicho rol demanda. Por ejemplo, no usa el mismo lenguaje el expositor
principal, el que aclara un punto, o el moderador de la discusión posterior a una
exposición.

Alfabetización inicial
Sin duda la alfabetización inicial es una de las preocupaciones centrales de los
docentes del primer ciclo de educación primaria; el siguiente apartado tiene el propósito de proporcionar referentes generales a los docentes para comprender los
fundamentos generales del proceso de alfabetización inicial que plantean los programas, como las formas de intervención docente y las diferencias cualitativas que

implica esta concepción respecto del trabajo centrado únicamente en enseñar el
código de correspondencia grafofonética.
Las investigaciones en el área de la alfabetización inicial realizadas en los últimos
30 años han descubierto que para aprender a leer y escribir no existe una edad ideal.
Leer y escribir es esencialmente un proceso cognitivo que se desarrolla a lo largo de
la vida, por lo que no depende de alcanzar cierta madurez o adquirir algunas habilidades motoras; más bien, el reto está asociado al hecho de que los alumnos cuenten
con las posibilidades de acceso y contacto al mundo de la lengua escrita, y se
apropien de un sistema cuya función es representar al mundo mediante signos, concepción que dista mucho del simple trazado de letras o de su vinculación sonora
(m+a+m+á). Por el contrario, los niños incrementan su conocimiento del lenguaje
al mismo tiempo que reflexionan sobre el sistema de escritura, por lo que no es
necesario esperar a que comprendan el principio alfabético para que comiencen a
escribir textos propios.
Lograr que el lenguaje escrito sea un medio para comunicarse, expresar sentimientos y necesidades, implica el desarrollo de nuevas prácticas docentes, que den
sustento a una concepción de la lectura y la escritura que las convierta en un medio
de expresión y en una herramienta para seguir aprendiendo, a través del desarrollo y el
trabajo integrado de las cuatro habilidades básicas del lenguaje: leer, escribir, hablar y
escuchar, aspectos que, ciertamente, buscan retomar los programas de la asignatura
de Español.

Las etapas de desarrollo en la apropiación
del sistema de escritura
Cuando los alumnos se encuentran en contextos familiares que favorecen las oportunidades para leer y escribir se facilita el proceso de alfabetización inicial, ya que
van identificando el funcionamiento del sistema de escritura desde temprana edad.
No obstante, en el país muchos niños no tienen estos ambientes alfabetizadores para
interactuar con la lengua escrita y, por ende, para avanzar en sus conceptualizaciones
acerca del sistema que la rige.
Igualmente, antes de entrar a la escuela los niños han pasado por un acercamiento al conocimiento de la escritura y lectura observado en su contexto social,
por medio de anuncios publicitarios, etiquetas, nombres de restaurantes y centros
comerciales, entre otros, y aun sin saber leer y escribir convencionalmente pueden
realizar inferencias de lo que puede decir un cierto texto. Es por eso que en los programas de la asignatura de Español se contemplan las posibilidades antes mencio-

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nadas para dar continuidad a las habilidades y los conocimientos con que el alumno
se presenta; es decir, tenga o no acercamientos al sistema de escritura es importante
brindar oportunidades en las escuelas para que lean, escriban y participen en actividades en las cuales la lengua escrita esté presente con una finalidad comunicativa
concreta, aun cuando se reconoce que los alumnos deben pasar por todo un proceso
para hacerlo de manera que atienda los principios formales de la lengua. En ellas se
presenta una serie de tareas específicas dirigidas a apoyar al docente en el proceso
de alfabetización inicial de los niños. Estas actividades consideran situaciones de
aprendizaje que contribuyen a la apropiación del sistema de escritura, mientras que la
comprensión de las características de los textos y su función se aborda en el trabajo
por proyectos didácticos.
Ambas formas de trabajo, aunque desarrolladas en momentos diferentes, se caracterizan por centrarse en leer y escribir, reflexionar, analizar y avanzar en la apropiación del sistema de escritura.
Conocer las etapas por las que transitan los niños en la apropiación del sistema de
escritura constituye una herramienta para los docentes de primero y segundo grados, ya

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que proporciona referentes sobre el proceso de aprendizaje que siguen sus alumnos, así
como elementos para su intervención durante el desarrollo y planificación de los proyectos
didácticos. Sin embargo, dichas etapas no son un esquema de clasificación para catalogar, sino un referente sobre la manera en que se aprende el lenguaje escrito y que permita
realizar intervenciones precisas que propicien el desarrollo de la adquisición de la lectura y
escritura en los alumnos, que vayan de acuerdo con el enfoque, porque describir la manera
en que aprenden los niños no implica definir cómo deben hacerlo.
El siguiente cuadro sistematiza los momentos esenciales del proceso indicado:
Síntesis de las principales etapas previas al uso del sistema convencional de escritura*
E scritura

D escripción

Primer etapa

Los niños buscan criterios para diferenciar, del mundo gráfico, entre dibujo y escritura.
Reconocen dos características:
a) que la escritura se realiza con formas gráficas arbitrarias que no repre­
sentan la forma de los objetos;
b) que hay una ordenación lineal.
Se pueden presentar trazos lineales con diferencia respecto de los dibujos, o bien
trazos discontinuos (pseudoletras).

Segunda etapa

Se identifican dos aspectos básicos:
a) se requiere un número mínimo de letras para escribir una palabra, y
b) es necesaria la variación en las letras para escribir una palabra.
El avance en estos elementos marca el tránsito a la segunda etapa, aunque cabe
mencionar que no necesariamente hay un desarrollo conjunto de ambos elemen­
tos, ya que los niños pueden hacerlo de manera independiente.

Tercera etapa

Se establece relación entre aspectos sonoros y aspectos gráficos del lenguaje,
transitando, a su vez, por tres momentos denominados hipótesis: silábica, silábi­
ca-alfabética y alfabética.
• Hipótesis silábica. En esencia, una letra representa una sílaba de la palabra escrita.
• Hipótesis silábica-alfabética. Representa un momento de transición que fluctúa
entre la representación de una letra para cada sílaba o para cada sonido. En
este tipo de escrituras las sílabas se representan con una o varias letras indis­
tintamente.
• Hipótesis alfabética. Cada letra representa un sonido, lo que hace que la escri­
tura se realice de manera muy cercana a lo convencional (sin norma ortográfica).

* Cuadro elaborado a partir de Myriam Nemirovsky (1999), Sobre la enseñanza del lenguaje escrito… y temas
aledaños, México, Paidós.

Es importante señalar que las etapas descritas no tienen una relación directa
con la edad de los niños, ya que el tránsito por las mismas depende del contacto
que tengan con textos, y si bien aprender a escribir es un proceso individual que
cada alumno recorre, se trata de la apropiación de un objeto de construcción social,
y no que su adquisición sea un acto aislado. Ésta es la razón por la que se hace
hincapié en acercar a los niños, desde que se inicia el trabajo en el aula, a diversas situaciones de lectura y escritura, ya que cuando ellos tienen acceso a materiales escritos, se esfuerzan por leer los que están a su alrededor: letreros, carteles, nombres
escritos, títulos de libros, etiquetas e impresos en general, lo que sucede antes de
ingresar a la escuela.
La adquisición del sistema de escritura se favorece a partir de la reflexión que
hacen los niños de elementos planteados por el docente, como ¿para qué sirven las
letras?, ¿qué representan?, ¿qué “pistas” gráficas sirven para saber qué es lo que
está escrito?, ¿qué letras y cuántas son adecuadas para escribir algo? Precisamente
debido a que el contacto con textos es fundamental para que comiencen la alfabetización formal es que se privilegian las actividades de lectura y escritura desde el
primer momento, porque se busca potencializar el interés de los niños por saber qué
representa la escritura y de qué manera lo hace. El programa de primer grado no
señala que los niños deban leer de manera convencional al concluir el primer año de
primaria, sino que se busca ponerlos en contacto con los textos y que comiencen a
leer y escribir, en este caso, con apoyo del docente, ya que se considera el primer
ciclo de la educación primaria para el proceso de adquisición de la lectura y escritura
de forma convencional.
De esta forma, al tener oportunidades de leer y escribir los alumnos ponen en
acción lo que piensan sobre la escritura y con ello reelaboran sus planteamientos, y logran concepciones cada vez más cercanas a lo convencional. El contacto permanente
con la lengua escrita hace que, poco a poco, amplíen su repertorio gráfico y pasen, por
ejemplo, de emplear pseudoletras, incluso combinando letras y números, a “escribir”

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con letras convencionales; aprendan a escribir su nombre y empleen esta información
en sus escrituras, o comiencen a identificar la forma escrita de los nombres de sus
compañeros de aula y amplíen su repertorio de letras y palabras conocidas. Justamente este interés por el funcionamiento de lo escrito se retoma en los programas para
desarrollar la alfabetización inicial, misma que permite, de manera paralela al trabajo
con los proyectos didácticos, analizar la estructura y función de diversos tipos textuales, y con ello familiarizar a los niños con la convencionalidad del lenguaje escrito a
través de prácticas sociales del lenguaje específicas. Conviene señalar que el proceso
de aprendizaje colectivo que se desarrolla en los programas aprovecha las inquietudes de
los niños sobre el uso y funcionamiento de la escritura, situación que generalmente ha
sido inhibida, ya que se ha tenido temor a que los “errores” se reproduzcan, cuando
justamente dicho interés se puede recuperar para guiar el proceso de conocimiento
hacia el funcionamiento formal de la lengua escrita.
Entre leer y escribir y no poder hacerlo existe un amplio proceso en el cual los
alumnos poco a poco conocen y emplean las características del sistema de escritura.
En un primer momento, desconocen que existe una relación entre escritura y oralidad;

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sin embargo, las investigaciones realizadas muestran que los niños observan que es
necesaria una cantidad mínima de grafías para que algo pueda ser legible (dos o tres,
pues con una sola letra nada puede ser interpretado). Asimismo, se dan cuenta de
que debe haber variedad en las letras con que se escribe un nombre. Más aún, se
percatan de que una misma cadena gráfica no puede ser interpretada de dos maneras
diferentes. Es decir, a cada cadena gráfica corresponde una interpretación particular. Al
periodo se le denomina “presilábico”.
En un segundo momento, los alumnos comienzan a comprender que las partes
escritas corresponden a una parte de la oralidad. Por las características del Español,
les resulta natural inferir que estas partes de oralidad son las sílabas –y se consideran
dentro del periodo denominado “silábico”– porque los niños hacen corresponder a
cada letra o grafía el valor sonoro de una sílaba.3
En el ambiente escolar, al aprovechar el interés de los niños por entender lo escrito, éstos comienzan a utilizar actividades intelectuales, como la comparación, la
inferencia y la deducción para identificar el significado de las letras. Conforme los niños
tienen más oportunidades de explorar la lengua escrita, se vuelven más sensibles a los
contextos en que aparece una letra. Por ejemplo, cómo inicia su nombre escrito y el
nombre de sus compañeros. Esta información resulta valiosa para ayudarles a establecer el valor sonoro de las letras, aunque sigan manteniendo una justificación silábica al
momento de escribir o tratar de leer algo.

Ferreiro, Emilia (1998), Alfabetización. Teoría y práctica, México, Siglo XXI .

3

Tradicionalmente, se ha pensado que los alumnos pueden alfabetizarse hasta que
la escuela les proporciona información puntual y descontextualizada sobre la correspondencia grafofonética de las letras o las sílabas: aprender las “carretillas”, aprender
cómo se llaman las letras o el alfabeto, saber los fonemas con que se asocian las letras,
etc., sin embargo, este tipo de información no es suficiente, pues es indispensable que
realicen el trabajo intelectual para poder entender la lógica del sistema de escritura
e integrar la información que poco a poco utilizan sobre el valor sonoro de las letras.
Por ello, los programas inician desde el primer bloque con actividades de lectura y
escritura, pues se busca que los alumnos estén en contacto con los textos, así como
brindarles múltiples experiencias de análisis y reflexión sobre el lenguaje escrito para
favorecer su proceso de alfabetización inicial.
En la medida en que los niños pueden contrastar su escritura con la de otros, sea
convencional o no, van identificando unidades cada vez más precisas sobre la composición alfabética de las palabras.
El proceso de alfabetización continúa y llega al punto en que los alumnos pueden
comprender la lógica alfabética del sistema. Si bien este logro es importante, marca el
inicio de nuevas reflexiones respecto a las convencionalidades de la escritura (la separación entre palabras, la puntuación, el uso de mayúsculas y la ortografía, entre otras),
que son objeto de atención en el segundo ciclo de la educación primaria.
Es importante resaltar que la alfabetización en general no sólo se refiere al principio alfabético que subyace a nuestro sistema de escritura, sino también a los propósitos sociales y personales inherentes a su uso, a la adaptación que se hace del lenguaje
para ser escrito, y al conocimiento de los recursos gráficos que facilitan la eficiencia
comunicativa de la escritura (la puntuación, las variantes tipográficas, la distribución
del texto en la página, el empleo de ilustraciones y la ortografía, entre otros). En cuanto
los niños tienen contacto con diferentes portadores textuales (libros, revistas, letreros),
empiezan a plantearse hipótesis sobre cómo es el lenguaje que se escribe en diferentes tipos de texto y a hacer diferenciaciones entre el lenguaje hablado y el escrito. La
adquisición de la lengua escrita supone que los niños puedan poner a prueba estas hipótesis al escribir, leer y confrontar lo que ellos leen o escriben con otras personas (niños y
adultos). Por eso, una de las funciones de los docentes es generar diversas situaciones
de lectura y escritura a lo largo del ciclo escolar, que planteen retos a los alumnos y, con
ello, permitan transitar de un nivel de comprensión a otro, e incrementar sus conocimientos sobre la lengua escrita.
Cabe señalar que los proyectos didácticos del programa para primero y segundo
grados de primaria fueron diseñados bajo la premisa de que los alumnos incrementan su
conocimiento sobre los textos y el lenguaje que se emplea al escribir, al mismo tiempo
que reflexionan sobre el sistema de escritura, por lo que no es necesario esperar a que los
niños comprendan el principio alfabético para iniciar la escritura de textos.

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Una manera esencial de apoyar el desarrollo de los niños es brindar el mayor número de oportunidades para que interactúen con diferentes objetos de conocimiento
(es decir, textos). Al igual que en otras áreas, el conocimiento de la lengua escrita no se
da rápida ni automáticamente, sino después de un número considerable de reflexiones,
lo que remite a que la comprensión del sistema de escritura es un proceso complejo
que no se limita a la asociación grafía y fonema. Cada nuevo conocimiento que integran
los alumnos en la adquisición de la lengua escrita es en realidad una compleja red de
relaciones. Por esta razón, en la escuela una actividad no es suficiente para garantizar
el aprendizaje, por lo que se deben efectuar muchas actividades y secuencias de éstas
que aborden los diferentes aspectos que conforman la lengua escrita; ya que cada problema que se presenta, aunque parezca parecido a otro, representa un reto cognitivo
distinto para los alumnos.

La intervención docente
en el proceso de alfabetización inicial
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Las modalidades de intervención docente requeridas en los primeros grados de la
asignatura de Español se fundamentan en los avances de la investigación en lingüística, psicología, pedagogía y didáctica, los cuales llevan a que la actual propuesta
curricular no se adscriba a un “método” específico para “enseñar a leer y escribir”.
Lo anterior no significa que se carezca de una propuesta de intervención docente que
permita formar a los alumnos como lectores y escritores con el fin de lograr el desarrollo de las competencias que les permitan comunicarse afectiva y eficazmente. Sobre
la base de estos hallazgos se ha desarrollado una propuesta didáctica que parte del
reconocimiento de que los niños son sujetos capaces de construir sus conocimientos y que requieren de ciertas condiciones que favorezcan su integración a la cultura
escrita, como el acceso a materiales impresos de diversa índole, realización de actividades de escritura y lectura que resulten significativas y en las que se responda a
un interés concreto, entre otros.
Con el empleo de “métodos” diferentes para la alfabetización inicial, los docentes
manejaban procedimientos más o menos establecidos para enseñar a los niños a leer
y escribir como producto del manejo de un código de correspondencia entre grafías y
sonidos; a partir de la propuesta psicolingüística,4 las estrategias de intervención se
adaptan a las necesidades de los alumnos y es el docente quien elige la forma de trabajar, en función de las necesidades y del contexto en que se ubican los alumnos. Las

Los estudios psicolingüísticos han proporcionado las bases teóricas y prácticas para comprender el proce­
so de adquisición del sistema de escritura y constituyen un referente mundial sobre la alfabetización inicial.

4

estrategias de intervención tienen como propósito común: formar lectores y escritores
que emplean el lenguaje como medio para comunicarse eficientemente con el uso de
múltiples textos que circulan en la sociedad, situación que, a su vez, permite recuperar
el papel que tiene el lenguaje en la vida cotidiana y no como un objeto exclusivo de la
escuela, así como centrar la atención en el proceso de aprendizaje más que en el de
enseñanza, lo que aporta un elemento al dejar de lado los “métodos” empleados.
La didáctica de la lectura y de la escritura actual parte de una concepción del
lenguaje que lo considera como una práctica social, lo cual deriva en múltiples formas
de intervención docente planteadas en las dos formas de trabajo que contempla la
asignatura. Los programas contienen muchas de estas estrategias didácticas, tanto
en los proyectos didácticos como en las actividades permanentes, por lo que es importante que se sigan y se concluyan de acuerdo con lo señalado para alcanzar los
aprendizajes esperados.
Conocer las etapas por las que los alumnos transitan para comprender el funcionamiento del sistema de escritura permite a los docentes saber que los niños tienen
conocimientos previos a los convencionales sobre el funcionamiento de la lengua escrita que no dependen de la forma o de algún método de enseñanza específico. De
hecho, tales conocimientos previos se ponen en práctica y son probados con ayuda
del docente y sus mismos compañeros en las distintas actividades de lectura y escritura dentro de clase. Lo anterior se puede lograr por medio del trabajo con diferentes
modelos de textos, del esfuerzo que hacen los niños por tratar de comprender las características y propiedades los textos y de lo que van creando cuando leen y escriben;
por ejemplo, al escribir su nombre.
Con estas prácticas, la lectura adquiere un sentido diferente en el aula, ya que se
trata de un proceso complejo que busca la construcción de significado mediante la
coordinación de diferentes elementos: el propio texto, el contexto y el lector son determinantes en la comprensión. Este fenómeno no es privativo de los lectores más desarrollados, también se evidencia con los pequeños que inician con la alfabetización,
ya que la vinculación entre contexto y texto es clave en los primeros esfuerzos por
saber qué dice un texto. A través de dichos esfuerzos se generan estrategias lectoras para identificar el significado y, paralelamente, se va obteniendo información
sobre el lenguaje escrito.
Al poner en contacto a los alumnos con diferentes textos de uso social desde el
primer grado, se busca que vayan asimilando estrategias para obtener significado de
los textos y aprender sobre el funcionamiento del sistema de escritura, por lo que la
intervención del docente es fundamental, no sólo porque es el responsable de desarrollar los contenidos curriculares, sino porque funge como modelo de lector y escritor. En
los primeros esfuerzos de lectura el docente presentará el texto a partir de un contexto
que contribuya a ubicarlo; es decir, al texto físico le antecede una presentación oral en

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la que el docente aporta elementos sobre lo escrito: el empleo de textos auténticos
(que se usan comúnmente en la sociedad) se utilizan en el salón en sus portadores
originales (cuentos, periódicos, revistas), y no en textos creados para tal propósito que
vuelven artificial el proceso de alfabetización.
El propósito es que incluso cuando los textos contengan apoyos gráficos o identifiquen por sí mismos el significado del texto (como un anuncio o marca comercial), el
docente debe guiar el proceso, con preguntas como: ¿dónde dice…?, ¿por qué creen
que dice…?, las cuales irán dirigiendo a los niños en el proceso de alfabetización y
les permitirá centrarse en lo que dice el texto más que en lo que pueden inferir, lo cual
ayudará a enfocar su atención en las características del sistema de escritura.
La lectura de los textos apoyada en los referentes que obtienen los niños va propiciando que las anticipaciones que realizan al contenido se fundamenten y se vayan ajustando colectivamente, por lo que la intervención docente en el proceso de alfabetización
inicial requiere que la información que proporciona el contexto de lectura y la que puede
proveer el propio texto se vinculen, contribuyendo a crear significado y a proporcionar
información sobre el funcionamiento del sistema de escritura.

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Para que un texto tenga un carácter previsible y, por tanto, sirva como recurso
didáctico, es necesario que los estudiantes tengan acceso a los textos y a la situación didáctica propuesta por el docente, relacionando los referentes que ellos tienen
con el texto, tarea que compete planificar al propio docente, al considerar la relación
de los siguientes tres aspectos:
• La información contextuada (ilustraciones, formato, portador, propósito de la lectura),
• Los conocimientos o suposiciones previas de los niños, y
• El propio texto, para ir construyendo el conocimiento bajo la conducción del docente, quien ayuda a identificar los elementos que permiten establecer el significado de lo que dice.

De esta forma, es importante que la lectura y la escritura tengan propósitos claros,
que se realicen con un objetivo concreto, situación que se logra mediante los proyectos
didácticos.

O rganización

de los aprendizajes

49

L

os programas de estudio tienen la siguiente estructura: se inician con una tabla que
indica las prácticas sociales del lenguaje que se abordarán durante el ciclo escolar,

distribuidas en cinco bloques, que corresponden a un bimestre cada uno. Cada bloque
se conforma por tres proyectos didácticos; uno por cada ámbito: Estudio, Literatura y
Participación social. Con excepción del bloque V, que presenta dos proyectos.
A continuación se ilustran y describen los componentes de los programas.

Bloque
P ráctica

social del lenguaje :

T ipo
Competencias

de texto :

que se favorecen:

A prendizajes

esperados

T emas

de reflexión

P roducciones para el
desarrollo del proyecto

P roducto

final


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