El lenguaje de la ciencia.pdf

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comparación y evaluación entre si. No hay un criterio de demarcación que
permita escoger entre uno u otro, es decir, no hay un metacriterio de decisión
(podemos decidir dentro de la ciencia si una teoría es mejor que otra -o más
verdadera o más progresiva-; discutir si un modelo político resuelve mejor la
aplicación de lo justo; plantear si hay progreso en el arte y una obra pictórica
o musical es mejor que otra; cuestionar las prescripciones y rituales de las
religiones y los cultos y optar por aquello que nos parezca resolver mejor el
sentido de la vida, pero no podemos subir un nivel y decir que la ciencia es
mejor que, por ejemplo, el arte o la religión). Quizás lo más sano sea aceptar
que todos los juegos de lenguaje, el científico, el religioso, el político, el
estético, etc… expresan distintos aspectos de la existencia humana y que
establecer uno de ellos como superior al otro es una afirmación arriesgada y
de incalculables consecuencias. Como dice Wittgenstein11 al final del
Tractatus: “De lo que no se puede hablar, mejor es quedarse callado” y, si lo
interpretamos en forma adecuada, con esto quiso decir que el juego de
lenguaje de la ciencia y el acto de habla aseverativo teórico no pueden hablar
del arte, de la religión y de los ámbitos del deber ser; así como la religión no
debe entrometerse en la ciencia, el arte y la política y las ideologías con la
ciencia y el arte. Afirmar desde la ciencia que el liberalismo político es mejor
que el sistema monárquico como forma de institucionalidad social, es tan
absurdo como pretender que una ideología política imponga una metodología
de comprensión del desarrollo de la historia a la investigación en ingeniería
genética. Aparentemente los juegos de lenguaje no sólo son especies
distintas, sino géneros diferentes.
La cultura occidental ha generado en la modernidad, dada su peculiar
dinámica de desarrollo en sus 2.000 años de existencia y su filiación de las
culturas greco-latina y del oriente próximo comprendido en la zona geográfica
conocida como de la media luna creciente, una sobrevaloración de la
racionalidad instrumental que pone un énfasis notable en la aplicación del
método científico experimental hipotético-deductivo, nociones económicas de
costo-beneficio en la inversión de cualquiera de sus praxis y un objetivo social
de bienestar individual como atributos idiosincrásicos. Ello ha configurado una
Lebensform, una forma de vida y una cosmovisión utilitarista del mundo en
que éste último sólo se percibe como un medio para que nuestra praxis sobre
