El lenguaje de la ciencia.pdf


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“perro” = ← “animal”, “canino”, “doméstico”; donde “animal”, “canino”,
“doméstico” son términos predicativos asociados a un nombre resumen, en
este caso “perro” que por ostensión externa se ha proferido ante
estimulaciones y experiencias de un cierto tipo (cada vez que cruza un perro).
Cuanto deba expandirse la predicación para que haya una buena comprensión
por parte de la comunidad de qué es un perro dependerá de un principio de
parsimonia informacional en la comunidad que usa el lenguaje. El nombre
“perro” no denota una esencia o substancia, es sólo un término resumen de
los términos predicativos.
La definición nominalista se interpreta, entonces, como ¿qué nombre se
le da a la conjunción de los términos “animal”, “canino”, “doméstico”, etc., y la
definición aristotélica, a su vez, interpreta el nombre “perro” como un término
que refiere e identifica la esencia de perro.
Las consecuencias producidas en la teoría del conocimiento a partir de
este giro en la manera de concebir la definición fueron incalculables. Ella ha
incidido en todo el desarrollo de la filosofía occidental desde Nicolás de Cusa a
inicios del siglo XV y el Renacimiento temprano hasta el positivismo del siglo
XX y generó las condiciones para la aparición de la ciencia moderna en el
siglo XVII en las figuras de Galileo y Newton14.
El problema que se plantea con esta nueva concepción del
conocimiento es fundamentalmente epistemológico y se origina en la dificultad
de resolver cómo nuestra mente puede construir una adecuada representación
del mundo a partir de la experiencia sensorial. Si la representación es el
resultado de un proceso que suma experiencias, ¿dónde está el límite que
permite decir que ese específico conjunto de experiencias constituyen una
buenas representación de ese estado del mundo?
Ante esta situación se ha sugerido, por ejemplo, apelar a una
epistemología naturalizada que se apoye en las ciencias de la cognición. La
psicología científica, sin embargo, presta un apoyo muy débil a esta
propuesta debido a que el estatus de la psicología como ciencia es discutible
y las investigaciones acerca de la percepción sugieren que ésta es un
fenómeno profundamente reconstructivo.