El lenguaje de la ciencia.pdf

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En la tradición filosófica occidental prevalece hasta el día de hoy, desde
la época de las especulaciones de los primeros autores greco-latinos acerca
de la naturaleza del mundo y de lo que hay, la visión de mundo expresada en
el sentido común de que si afirmo que “aquí hay una piedra” ella queda
confirmada porque si pateo el lugar al que se refiere la oración “hay una
piedra” habrá una piedra, con la consecuencia tanto para mi como para el
mundo de mi acción.
Los griegos, a diferencia de otras culturas como la hindú, nos heredaron
una concepción del mundo vinculada al realismo filosófico, es decir, la noción
de que hay un cosmos, existe un mundo y éste es independiente de nuestras
mentes y de las afirmaciones que podamos hacer de él, y nuestra mente, a su
vez, tiene la capacidad de aprehenderlo y al hacerlo, si lo hace de manera
adecuada, puede captarlo correctamente en su naturaleza. Las distintas
entidades que lo componen, entonces, no dependen para su ser de nuestra
experiencia, sino que tienen una existencia en si mismas. En el caso de Platón
podrán estar en un mundo que nos trasciende como el de las ideas o, como en
Aristóteles, en la materia como una forma substancial, pero la esencia del ser
está vinculado a la idea o a la substancia, según el caso, y serán ellas las que
le darán la existencia e identifiquen a cada entidad. Un perro, por ejemplo,
será perro porque participa de la idea de perro o porque tiene una forma
substancial de perro. En ambos casos la perridad es una condición
independiente del sujeto cognoscente. El conocimiento, por otro lado, es
consecuencia de una especie de mímesis, de reflejo especular en nuestra
mente de esa condición del mundo que, en este caso, consiste en la perridad.
Aristóteles, a su vez, con su noción de la definición (ver Popper, 2006,
cap. 11 “Las raíces aristotélicas del hegelianismo)13 como si la predicación
fuera la explicitación de los atributos de la forma substancial, de la esencia
referida por el nombre, dejó sentada una forma del conocer que ha gravitado
fuertemente a partir de la escolática medieval en nuestra concepción popular
del mundo: el conocimiento en los sujetos es una réplica exacta de las formas
substanciales que consituyen la esencia de los entes estableciendo, así, un
isomorfismo entre la forma substancial y el término que se refiere a ella. En el
conocer, operación que se realiza en la mente, hay una aprehensión completa
