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las bestias y entre todos los animales del campo... Enemistad pondré entre ti y la mujer, y
entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.» A la
mujer le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los
hijos... Al hombre le dijo.. «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del
que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de
él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba
del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de
él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás». (Gn 3,14ss)
"Este anuncio inicial, por lo tanto, no consiste en castigar sino en salvar... La victoria del
hijo de la mujer no se produce sino mediante un combate; supone, pues, un cierto
carácter penoso. Se ven perfiladas las luchas que tendrá Jesús contra Satanás y contra
aquellos que bajo su influjo le rechazan y le persiguen. Es decir, la victoria no será
alcanzada sino mediante el sufrimiento. Entonces en la persona del Salvador el
sufrimiento adquiere otro sentido, diferente de manera expresa del juicio de los culpables.
En el origen del verdadero sentido del sufrimiento, está el acto misterioso de la
generosidad del Padre que responde al hombre que le ha ofendido, no con la cólera
sino con el amor que nos manifiesta dándonos un Salvador".20
En el libro del Génesis, en la figura de José encontramos un primer ejemplo de lectura de la
historia a la luz de Dios, a la luz de la revelación. José, que por envidia fue vendido por sus
propios hermanos y deportado a Egipto, después de diversas vicisitudes llega a ser
constituido virrey de Egipto. A los hermanos, desconocedores de que recurren a él,
constreñidos por la carestía, en el momento en que se deja reconocer les dice:
"Ahora bien, no os pese mal, ni os dé enojo el haberme vendido acá, pues para salvar
vidas me envió Dios delante de vosotros... Dios me ha enviado delante de vosotros para
que podáis sobrevivir en la tierra y para salvaros la vida mediante una feliz liberación. O
sea, que no fuisteis vosotros los que me enviasteis acá, sino Dios, y Él me ha convertido en
padre de Faraón, en dueño de toda su casa y amo de todo Egipto". (Gn. 45, 5ss)
Este es un primer ejemplo de teología de la historia que consiste en saber leer los
hechos también dolorosos, de sufrimiento, a la luz de la fe.21
Otro ejemplo del valor salvífico del sufrimiento, es decir, del por qué Dios permite el
sufrimiento a su pueblo en vistas de su salvación, para llamarlo a conversión, lo
hallamos en el libro del Deuteronomio; Dios dice:
"Acuérdate de todo el camino que Yahveh tu Dios te ha hecho andar durante estos
cuarenta años en el desierto para humillarte, probarte y conocer lo que había en
tu corazón: si ibas o no a guardar sus mandamientos. Te humilló, te hizo pasar
hambre, te dio a comer el maná que ni tú ni tus padres habíais conocido, para
mostrarte que no sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo
que sale de la boca de Yahveh. Date cuenta, pues, de que Yahveh tu Dios te
corregía como un hombre corrige a su hijo." (Dt 8,2ss)
En la historia de la salvación vemos como muchas veces Dios permite situaciones
de sufrimiento como la deportación y el exilio, para llamar a su pueblo a
abandonar la idolatría y a volver a él.
En una época en la que no existía aun la perspectiva de una retribución después de la
muerte, en el pueblo de Israel se fue cada vez más difundiendo el convencimiento
de que Dios en esta vida premia a los buenos, aquellos que se adhieren y
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Jean Galot, ¿Por qué el sufrimiento?, Caparrós Editores, Madrid 2006, 136-137. Un óptimo libro sobre el
sentido cristiano del sufrimiento.

Para quien desee profundizar en una lectura de la historia pasada y reciente a la luz de la fe
aconsejo el último libro del Papa Juan Pablo II, Memoria e identidad, La Esfera de los Libros, Madrid
2005. Y también el libro de Georges Huber, Dio é il Signore della storia, per una visione cristiana
della storia, Ed. Mássimo, 1982; [Le bras de Dieu, pour un vision chrétienne de l'histoire, Librairie
Tequi, Paris 1976]. Escrito por un laico para laicos cristianos, se basa como fuentes principales en
Santo Tomás, La Escritura, los Padres de la Iglesia, el Magisterio.
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