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determinante – donde "corazón" significa una realidad radicalmente diferente del
puro sentimiento o sentimentalismo. Al contrario ha llegado a serlo cuando el
hombre se ha escindido en espíritu y materia. El corazón es la unidad vital de espíritu
y sangre, la verdadera realidad del hombre, su centro más íntimo, la sede de toda
decisión, el origen del devenir, y de toda transformación.81
"Según Spidlik (teólogo jesuita de nuestro tiempo), el "corazón" representa
el punto de encuentro entre Dios y el hombre y sobre todo "lugar" de las
verdaderas relaciones.
Para Spidlik., la grandeza del hombre consiste en ser imagen de Dios, y,
gracias al misterio de la Encarnación, imagen de la Trinidad. El corazón
purificado del hombre, es capaz de acoger la gracia, y a través de los
sentimientos espirituales, o sentimientos del corazón, la persona se diviniza y
adquiere el verdadero conocimiento. Según Spidlik, la práctica interior de la
purificación del corazón consiste por tanto en la espiritualización progresiva
del hombre. El Espíritu Santo se une a nuestra alma y refuerza en nosotros
todo lo que es humano. Su mente, su voluntad, sus sentimientos son
penetrados por el Espíritu Santo, y son inseridos en el corazón puro que es la
sede del Impulso de Dios. Para el teólogo jesuita el corazón aparece
verdaderamente como el órgano de unión entre lo humano y lo divino.
Por tanto un verdadero conocimiento esta profundamente unido a la
transformación del hombre Inmerso en la "vida del Espíritu", la persona entra
en un proceso de conocimiento personal e intuitivo de la realidad divina. El
hombre alcanza así la "familiaridad" con Dios."82
Se escucha repetidas veces que el cristianismo disminuye al hombre, desprecia el
cuerpo, desacredita al mundo, relega al creyente en un aislamiento espiritual y
religioso, sustrayéndolo a las obras y a las acciones. No se en tiende cómo haya podido
nacer se haya podido conservar en un clima de semejantes falsedades, ya que jamás
como en el mensaje cristiano se le atribuye tamaña grandeza al hombre; ninguna otra
doctrina toma tan en serio el mundo, y jamás como por medio de Jesucristo las cosas
creadas, que existen en la temporalidad, se elevan con tanta determinación hacia Dios y
son asumidas en él. Y todo esto con unas formas que no tienen nada a que ver con el mito
o la fábula, sino con una seriedad divina, de la cual es garante el destino de Cristo.83
La resurrección: el cuerpo espiritual
"El fundamento de la existencia corpórea humana es Cristo. La
resurrección no constituye una fase ulterior del curso de la vida, sino más bien
la respuesta a una llamada que viene de la soberanía de Dios. Dios quiso al
hombre como hombre.
Pero el hombre es el espíritu en la medida en que se expresa y actúa en el
cuerpo... Resurrección significa entonces que el alma espiritual vuelve a ser
aquello a lo que estaba destinada por su naturaleza, es decir, alma de un cuerpo –
sólo ahora libre y capaz de informar el cuerpo. Alma significa que la
materia exánime vuelve a ser corporeidad individuada como persona y vivificada
por el espíritu, es decir, cuerpo humano – cuerpo que no está ya sujeto a
vínculos espacio-temporales, sino que, como dice Pablo, se encuentra en una
humano son malas desde su niñez, ni volveré a herir a lodo ser viviente como lo he hecho""", en la nota dice
el corazón es lo interior del hombre como distinto de lo que se ve y sobre todo distinto de la "carne". Es la sede
de las facultades y de la personalidad, de la que nacen pensamientos y sentimientos, palabras, decisiones,
acción. Dios lo conoce a fondo sea cuales fueren las apariencias. El corazón es el centro de la conciencia
religiosa y de la vida moral. En su corazón busca el hombre a Dios lo escucha, le sirve, le alaba, le ama. El
corazón sencillo, recto, puro, es aquel al que no divide ninguna reserva ni segunda intención, ninguna
hipocresía, con respecto a Dios y los hombres.
81
Ibíd..., p. 77.
82
"La teología del corazón" en Tomas Spidlick, de Franco Nardin, tesis de doctorado, Lateranense 2006.
83

Romano Guardini, ob. cit. 112.