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eclesiástica, y efectivamente ha conducido a una revisión del CIC del 1917 y
alcanza con el CIC del 1983 unas metas altamente innovadoras respecto a la
disciplina precedente.
Con la Instrucción "De cadaverum crematione: piam et constantem",
sobre la cremación de los cadáveres emanada el 5 de Julio de 1963... la
Congregación del Santo Oficio, invita a emplear todo cuidado para conservar
la costumbre de sepultar los cadáveres de los fieles difuntos, en cuanto
traduce más fielmente el misterio y la esperanza de la resurrección.
Después del Concilio Vaticano II
"Hasta ayer, dada la mentalidad con que se propugnaba, la cremación se
presumía fuese elegida y practicada en oposición a la doctrina de la
Iglesia como si se tratara de un desafío al sentido cristiano de la vida y de
la muerte. Hoy día la mentalidad ha cambiado y se puede presuponer
que eso acontezca por motivos honestos, ajenos a finalidades
antidogmáticas y anticristianas".
En estos últimos tiempos ha cambiado radicalmente en las diversas sociedades
también la argumentación, con la cual muchas personas han recurrido a
la S. Congregación para recibir el permiso de la cremación. Un cambio
radical en la mentalidad de las personas explica especialmente la
mitigación de la anterior disciplina eclesiástica relativa a la
cremación. Esa es solicitada no cierto por odio contra la Iglesia o
contra las usanzas cristianas.
Argumentos de naturaleza higiénica fueron propuestos por personas que
querían practicar la cremación, porque la inhumación, según su parecer,
era muy peligrosa para la salud pública y para la higiene. Los
casos de infección del agua, del aire y de los terrenos fueron un tipo
de acusación contra los cementerios de cuerpos inhumados. "Ha sido probado
experimentalmente el movimiento de los microorganismos paleógenos en
el espesor del suelo y el paso de este a otros seres superiores por influencias de
las faldas o venas acuíferas superficiales". La experiencia, pues, enseña que los
casos de contaminación tenían lugar en los cementerios donde no se
respetaba el tiempo previsto por la ley para efectuar en el mismo
lugar nuevas inhumaciones. En efecto, se puede siempre estar plenamente
seguros que una contaminación no se pueda verificar cuando la tierra está
purificada y protegida por las plantas. Muy recientemente Angelo Colli a través
de un examen químico ha demostrado que las aguas del Campo Verano en
Roma estaban menos contaminadas que la falda líquida de otros puntos de
la ciudad.
El argumento de naturaleza higiénica favorable a la cremación fue aducido por
los médicos, para los casos en que unos individuos habían sido
trasmisores 'de ciertos tipos de enfermedades infecciosas. En tales casos
sólo el fuego habría destruido sus secuelas.
Repitiendo los mismos argumentos y las mismas motivaciones de los
documentos anteriores, el documento llega a afirmar: "La santa madre
Iglesia, cuidadosa del bien espiritual de los fieles, mas no
desconocedora de las demás necesidades, decide escuchar benignamente
tales peticiones, estableciendo lo que sigue: debe ser usado todo cuidado
para que sea fielmente mantenida la costumbre de sepultar los
cadáveres de los fieles; por eso los ordinarios con oportunas
instrucciones y amonestaciones cuidarán de que el pueblo cristiano rehuya la
cremación de los cadáveres, y no desista, sino en casos de verdadera
