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extraordinaria para abandonarse al plan de Dios" (Evangelium Vitae 67).
El Viático: Sacramento del "tránsito".
El sacramento de quien está para morir, "el articulo monis", y en orden a la
muerte inminente es la eucaristía llamada en esta circunstancia "Viático"63.
El nuevo ritual, tras la unción, se refiere al rito del Viático: "están
obligados a recibir el Viático todos los bautizados que pueden comulgar.
En efecto: todos los fieles que se hallan en peligro de muerte, sea por la
causa que fuere, están sometidos al precepto de la comunión; los pastores...
vigilarán para que no se difiera la administración de este sacramento y así
puedan los fieles robustecerse con su fuerza en plena lucidez" (n. 27).
"En el tránsito de esta vida, el fiel, robustecido con el Viático del Cuerpo y
Sangre de Cristo, se ve protegido por la garantía de la resurrección" (n. 26).
"La comunión en forma de viático ha de considerarse como signo peculiar de
la participación en el misterio... de la muerte del Señor y su tránsito al
Padre" (n. 26). Sabemos de hecho que la muerte de Cristo fue su "tránsito"
de este inundo al Padre; sabemos además que gracias a esta también la
muerte del creyente es un "tránsito", una Pascua. En el momento de la propia
muerte el cristiano puede introducir su situación en la muerte de Cristo, para
que sea, como la suya, un tránsito. Sólo Cristo muerto y resucitado es el "camino"
al Padre.
En relación a cuanto vamos diciendo, un elemento ritual de esencial importancia es la
llamada al Bautismo, que se hace aspergiendo con agua bendita la
habitación del enfermo, como también renovando la fe bautismal.64
Es en tal convicción que las Premisas piden también la "renovación de parte del
enfermo de la fe de su bautismo, con el que recibió su condición de Hijo de Dios y
se hizo coheredero de la vida eterna" (n. 28).
El cristiano que posee profundamente estas convicciones tendrá también la
capacidad de comprender y gustar la plenitud de significados que en aquel momento
adquieren las palabras que el sacerdote pronuncia tras dar la comunión: "Él (el
Cuerpo y la Sangre de Cristo) te guarde y te conduzca a la vida eterna".
Palabras oídas muchas veces durante la asamblea litúrgica pero que en este
momento alcanzan al creyente con una fuerza y una plenitud muy particular. "Te
g
uarde" alma y cuerpo para la resurrección final; "te conduzca a la vida
eterna": a la plenitud y totalidad de la vida en Dios por el alma y el cuerpo.
Las recomendaciones para los moribundos.
Al capítulo sobre el Viático del nuevo ritual le sigue un último capítulo de
fundamental importancia pastoral y litúrgica: "las recomendaciones para los
moribundos".
"La caridad hacia el prójimo urge a los cristianos a que expresen la comunión
con los hermanos que van a morir, para que sientan de manera más viva la
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EI valor moral... oh. cit. P.128; Cf. JUAN PAULO II, «Alocución a la Sociedad Internacional de
Oncología Ginecológica, 30-09 999» (citado por: MONGE, Medicina pastoral, 199): «Una vida que está
llegando a su no es menos que una vida que está comenzando. Por esta razón , el moribundo merece
el mayor respeto y la atención más solícita. En su nivel más profundo, la muerte es como el
nacimiento: ambos son momentos crítico s y doloroso s de trans ic ión , que abre n a un a vida más
ric a que la an te rior. L a muerte es un éxo do, después del cual es posible ver el rostro de Dios, que es
la fuente de vida y de amor, precisamente como un niño q u e a c a b a
y puede ver el rostro de sus padres.
Por esta razón, la Iglesia habla de muerte corno de un segundo nacimiento». Cf. CEE, La eutanasia: 100
cuestiones y respuestas..., 100.
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63
Rosario Messina, L'Olio che guarisce, Ed. Camillane, Torillo 1999 pp. 87-89
Ibíd.
64
Es costumbre en el Camino neocatecumenal que los miembros de la comunidad acompañen con el canto
del Credo el tránsito de un hermano suyo de este mundo al Padre.
