Esto no es un lápiz de labios.pdf

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Pintada en sepia
Una mujer de tinta cobriza
cimbrea su postura mirándome desde el balcón
de un espejo cómplice en el azogue.
Mercurio diseña por ella los movimientos, tan lentos,
que se diría que el tiempo aún no ha nacido
para el bostezo infinito.
Elástica y dolorosamente bella,
con esa quimera pintada en la frente,
como un lunar de Shiva,
ladea la cabeza y su pelo es cascada en
horizontes verticales
de pétalos aparecidos para el placer de las orquídeas.
Nada más se mueve en el marco,
que aparenta ser imagen borrosa por el humo de los cigarrillos.
Levanta una mano,
las dos,
hacia el cielo,
y se ofrecen mil reproducciones de ese milagro.
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