Esto no es un lápiz de labios.pdf

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Las marcas
Con acento francés, los huecos de las sienes boquean en plata.
Los pómulos, surcados como dunas orgullosas,
delimitan el primitivo gesto con una frontera blindada por costumbre.
Trece marcas de sol en las rayas de las manos
ven santos y gente sin alma en el comedor del ruido de hierro,
controlando el movimiento del ocaso.
Una buena suerte ciega envuelve con manto púrpura
el aleteo de la voz de la tierra, protegida por escarcha,
cuando los dedos se recrean entre el tabaco y una bola de opio
escondida en en bolsillo de la emperatriz muerta.
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