Esto no es un lápiz de labios.pdf

Vista previa de texto
Los cielos del norte
Los cielos del norte no sorprenden la vista con aguaceros y desolación.
Lo hacen con la suavidad de un azul imposible.
Allí caben el desamparo y lo excelso
en un milímetro cuadrado,
lo eterno y lo efímero mistificado por la apariencia de la piedra.
Playas de nubes cegadas por los mil matices que viste un mar de aire,
doblan sus rodillas ante la luz del sol filtrada por la humedad, el polvo y la ceniza.
Esos brillos de metal frío sólo se encuentran en el centro
del cráter encendido por la mano muerta de un arcángel anunciador.
No es posible reproducir la visión, sólo se puede acudir a la frágil memoria
para sentir que los ojos navegan por un infinito acostumbrado
a la ingravidez de las raíces.
17
