Esto no es un lápiz de labios.pdf

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Entre silencios
Mientras una cinta de hierba me abraza la cintura,
la lluvia merodea lenta y clara.
Las chispas de las velas dan un matiz sobrenatural
al iris que viaja sobre la serpiente,
verde y con una mano extendida hacia el extrarradio de los límites.
Un suburbio de voces reúne los cambios,
pocas veces el aire fue tan azul
como cuando la brisa era lluvia de lágrimas secas,
demasiado oblicuas
para no obligar al astro a girar su eje.
No me muevo para que el tránsito irrepetible
de los círculos se vista con alas de Pegaso
y a la velocidad del rayo dibuje su estela sobre mi nuca.
Poco a poco, me empuja la sombra de un roble
hacia el recodo de alguna playa de escamas,
y vuelvo a nacer entre silencios
asombrados por el fragor de las luces.
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