Policromática MatÃas Castro Arias.pdf

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buscaban estabilidad en las combustibles aventuras
que proponía el romance. Durante su comienzo, como
la gran mayoría, no desearon hijos, ni menos esbozaron
la idea de una familia, en cualquiera de sus formas,
pero conforme se acostumbraban al otro encontraban
frases que les causaron comodidad, gozo, palabras en
comunión que los cautivaron como un plácido hechizo
y les hicieron sentir que su unión correspondía a una
señal enviada por fuerzas mayores y desconocidas.
Abrazaron la posibilidad de mantenerse juntos cuanto
restara de sus vidas y, claro, multiplicarse. No obstante,
se consideraron aún jóvenes para aquello y guardaron
este pensamiento en una parte profunda, pero evidente,
de sus deseos.
Una vez que ambos se convirtieron en profesionales
exitosos, según los parámetros que esa época imponía,
tomaron distancia por un breve momento, con el fin de
encontrar una parte de su identidad, de validarse como
personas independientes más allá de lo que eran en
pareja. Distancia física, no emocional. Héctor viajó al
extranjero por un año, donde trabajando para un banco
vivió momentos insostenibles de tedio, lo que compensó
con el dinero que cada mes le entregaba tal experiencia
y la creencia firme de que hacía lo correcto, respaldada
por las innumerables muestras de admiración que le
profesaban amigos y familiares. Diana, por su parte,
se quedó en la ciudad y redujo sus horas laborales a la
mitad, destinando el tiempo restante a voluntariados y
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