Policromática MatÃas Castro Arias.pdf

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trabajo con niños sumidos en la pobreza, las drogas, la
delincuencia. Chicos con historias opuestas a la suya.
Trató de colaborar para un cambio significativo en su
localidad y, por momentos, sintió haber logrado algo.
La transformación de un pequeño: inculcar sentido
valórico a su existencia y la noción de sí mismo como
partícipe del movimiento vital. Un éxito enorme para
la todavía joven Diana, que veía en los rostros de sus
chicos una parte indescifrable del futuro, sujeta al azar
o la tragedia, la misma que ella intentaba vencer.
Al reunirse para la fiesta de navidad conversaron
sobre sus experiencias, tan disímiles como decisivas,
formadoras de carácter. Ese eres tú, Héctor, y te quiero,
sentenció Diana. Él, más tosco, dijo algo similar. Los
años venideros fueron provechosos y llegado un punto
de la historia contrajeron matrimonio.
No pasó mucho hasta que se convencieron de que el
momento para incluir a alguien más en su dinámica
había llegado.
A Héctor lo aproblemaba la cuestión económica: no
toleraba la idea de formar una familia si no tenía los
medios para que esta accediera a todas las comodidades
posibles y, sin llegar a ser ofensivo, un poco de lujo.
Por tanto esperaron algunos años, en los que Diana,
ya preparada, supo comprender la necesidad de su
pareja y antepuso, incluso aquellas noches en que se lo
reprochó, los ideales de este a los propios. Esas noches,
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