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LA ASIGNARURA DE RELIGIÓN
Antes de nada expresamos un deseo de esperanza. Dada la contemporaneidad de Madre Piedad,
que a todos alcanza y puesta nuestra confianza en ella, porque los santos están junto a Dios y
junto a nosotros, le pedimos que bendiga la asignatura de religión y que como sembradura del
trigo de bien, de fruto constante en el crecimiento y a lo largo de la vida de los que se educaron
en ella.
De todos es bien conocido los problemas que ha pasado y está pasando esta asignatura. Es
como un mal endémico que arrastra desde hace muchos años y lo que es peor se viene aceptando
como algo inevitable. Quiero pensar que la raíz de su mal se reduce a que no se ve en ella la
suficiente utilidad que debe prestar al alumno. Pero resulta paradójico que esta ineficiencia sólo
lo vean algunos y que otros tengan justamente la opinión contraria, de que es útil, válida y
aprovechable y claro, los que así piensan son los que realmente debieran tener la palabra para
decidir. Me estoy refiriendo a los padres y aquellos que tienen esta responsabilidad sobre los
niños, que deciden por ellos y que piden para ellos la asignatura de religión. Este grupo alcanza
el 80%, y en años pasados algo más. Con este proceder se está confundiendo a los niños,
privando a los padres y a sus hijos de un derecho sagrado y dividiendo a la misma sociedad en
una materia que debiera ser un referente de unión para todos.
En fin, para qué continuar, pero no sin antes aplicar el dicho: doctores tiene nuestra santa
Madre la Iglesia... ¡que pena que, a una tarea tan digna como la educación, de la que depende la
sociedad del mañana, arrastre una comprensión tan frívola!
A pesar de esto muchos continúan constatando su bondad y su eficiencia en el aporte a una
buena educación. Estas son sus razones:
Explica el hecho religioso.
Enseña a ser personas.
Enseña a vivir como personas cristianas.
Hecho religioso
Ahí está. Es claro y evidente. Le sigue a la persona como la sombra al cuerpo. Hunde sus
raíces en toda la humanidad. Alcanza a los de hoy, a los de ayer y a los de siempre, en todos los
lugares del planeta. No distingue de razas. Efectivamente es un hecho universal. Le motiva una
fuerza interior que no viene de fuera y lo hace para manifestar su dependencia de un SER A SÍ
MISMO, y que por tanto no depende de nadie. A ese ser se le conoce como Dios. En este
ejercicio la persona humana llena su vacío y en esta relación encuentra su equilibrio. Cada
religión lo expresa a su modo, manifestado en su cultura.
La religión cristiana
Primeramente, manifestar los efectos que ha generado la religión cristiana en el transcurso de
los tiempos. Ha constituido, aparte de sus frutos espirituales y del aporte a la convivencia
humana, un patrimonio cultural amplísimo en todos los campos del saber. Desde las obras más
sencillas de la escultura, con la talla de algunas imágenes sagradas, hasta las catedrales más
esbeltas y majestuosas, pasando por otras tantas iglesias, muchas desconocidas, pero con un
valor artístico grande, reflejado en ellas los distintos estilos arquitectónicos que se han venido
sucediendo en el tiempo. Comprende además la literatura, la pintura y la música.
Este patrimonio nació desde la vivencia de la fe. Ahora en ella se consolida, se conserva y en
algunas ocasiones se aumenta. Modestia aparte, el año 1.990, la Iglesia de este pueblo colocó
unas vidrieras artísticas.
Este patrimonio ha exigido grandes esfuerzos a sus feligreses. Sólo, unas personas así,
predispuestas pudieron realizarlo. Carecían de medios económicos y técnicos, incluso en algún
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