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CAMBIOS EN LA SOCIEDAD Y CRISIS EN LA IGLESIA
Hoy con sus nuevos aires culturales y religiosos
También esta comunidad de hoy sigue comprometida por su fidelidad
con el mensaje cristiano y sus valores. Y aunque los tiempos son diferentes
porque las personas así los hacen, existe un vínculo común con nuestros
antepasados.
La Iglesia es el referente que nos une. Pero somos conscientes de que
existen diferencias externas e internas entre la Iglesia de ayer y la de hoy.
Es comprensible. Ya que las distintas generaciones se marcan con distintos
modos de pensar y de ser, pero siempre en diferencias y cambios
meramente accidentales. De ahí su constante adaptación para servir mejor y
hacer más comprensible su mensaje. Sin embargo hay ideologías y
comportamientos ante los cuales no puede ni debe ceder ya que negaría su
misma razón de ser. Pretende ser luz, esperanza, trazo seguro de un camino
verdadero que nos dejó marcado el Señor. No en vano se identificó con ese
camino que es verdad y vida. (Jn.14, 6) De ahí arrancan los principios y
valoraciones morales que deben iluminar todos nuestros actos. Hoy,
algunas personas pretenden suplirlo por un relativismo moral. Y alegan que
antaño fue así pero hoy puede ser hasta lo contrario. Esta concepción de la
vida cristiana es lo que está en crisis en algunas personas. Lejos por tanto
de entender esta crisis atribuyéndosela a la Iglesia.
Un pluralismo de ideas y de opciones invade la sociedad y como
consecuencia bastantes cristianos han dejado de ser practicantes. Vivimos
en un tiempo bastante peregrino y disparatado para un cristiano que vive de
la fe y del sentido común.
Bien, este es el tiempo que nos ha tocado vivir. Tal vez más difícil y más
comprometido, más exigente pero también más gratificante porque en el
fondo la vida es lucha que cuando surge del bien obrar iluminado por la luz
de la fe genera la esperanza de una recompensa.
Ante estos comportamientos se nota una gran contradicción entre los que
dicen no creer en Dios y, creen sin embargo, en fetiches, adivinos,
horóscopos y demás... Se niegan a aceptar la fe de la Iglesia por
considerarla ilógica, inviable, extemporánea y ellos aceptan y practican
otras clases de fe. No ya meramente humanas, porque estas son buenas sino
otras falsas y engañosas procedentes de medios manejados e inadecuados
en la búsqueda de destinos y felicidades inventadas. Es algo que aunque
rudimentario y burdo juega a nuestro favor.
Esto nos demuestra que este comportamiento de la fe, de la creencia en
algo, es normal a la persona humana, porque busca respuesta a unos
interrogantes, aunque sea neciamente. Claro, la diferencia es grande y
estriba entre la verdad y el error, pero el hecho de creer, ahí está. Solamente
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