la parroquia de soncillo.pdf

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diría alguien: del inventor del dicho; no lo sé, si el gallego o quién: "que
unos creen al derecho y otros al revés". Sea quien fuere honra merece por
su expresión.
Efectivamente, hoy hay menos creyentes al derecho. Nuestras
comunidades cristianas son más pequeñas. La práctica religiosa ha
descendido, aunque casi todos pidan el bautismo, la primera comunión y el
entierro cristiano.
Si a esto añadimos unos comportamientos que cristalizan en la negación
de lo espiritual, del ser trascendente, mediante el consumismo de la vida y
la teoría del único valor que cuenta, que es el presente, aun nos
diferenciamos más.
A pesar de esto observamos que la calidad de nuestras comunidades es
más fina y mejor.
Si el edificio material de la Iglesia es un signo de la vida cristiana, y de
la madurez de su fe, es porque han descubierto su característica no solo
material, propia de una ayuda a la que se comprometen, sino también
espiritual, según el decir de S. Pablo: ¿"No sabéis que sois templo de Dios
y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno profana el templo
de Dios, Dios le destruirá." (1Corintios 3, 16). En otra ocasión es el apóstol
San Pedro quien nos lo recuerda: “Vosotros como piedras vivas sois
edificados en casa espiritual y sacerdocio santo para ofrecer sacrificios
espirituales aceptos a Dios.” (1Pe 2,5)
Allí las piedras materiales sobrarán porque ésta se construye con rayos
de luz.
LAS MEJORAS DE LA PENULTIMA HORA
En el mantenimiento y conservación de la Iglesia, los creyentes de hoy lo
vienen demostrando. Su cooperación es manifiesta como puedes
confirmarlo con estas mejoras que les ha tocado afrontar. Si bien es cierto
y, además muy lógico, se está recogiendo la sembradura de todo lo anterior.
Cada generación aporta su riqueza espiritual y material, sin ella no podría
subsistir. A los de hoy nos toca aportar algo para los que vengan el día de
mañana. Gracias a Dios, todo ello viene abonado y regado por las
generaciones anteriores. Todavía quedan fundamentos y bases cristianas,
menos, pero las suficientes fuerzas para llevar adelante los compromisos
urgentes y necesarios de la parroquia. En alguna ocasión hemos notado y
comentado cómo el número de las personas creyentes ha descendido, se
acaba de decir, pero a la vez confirmamos que esta escasez en el número se
compensa altamente con el testimonio de vida de los cristianos de hoy. A
Dios gracias de mayores quilates que la de sus antepasados. Contribuyeron
dos factores fundamentales: Su mayor nivel de vida aumenta
considerablemente. Y sobre todo se abandona la lengua latina para ser
sustituida por la nuestra, la propia, la vernácula, la que todos saben y
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