el cristal de la parroquia y su mensaje.pdf

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Frente a la entrada de la Iglesia y encima del Cristo crucificado se encuentra la vidriera dedicada a
la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra. Se emplea una gran estrella para representarla. En
la letanía del Rosario se la llama “Estrella de la Mañana”. El Apocalipsis habla de “una mujer
vestida de sol, la luna por pedestal, coronada de doce estrellas” (Ap 12, 1). La tradición cristiana la
identifica con María.
En la parte derecha superior figuran las letras de Ave María en abreviatura. Hubieran sobrado ya
que este anagrama de la Virgen está formado por las puntas superiores de la estrella en una perfecta
combinación de sus líneas. Todo ello envuelto en el color azul, propio de una representación
mariana.
María es la Estrella de la Mañana, la luz del amanecer anunciando a su Hijo Jesucristo, que es la
luz del día, pleno día, sol radiante y verdadero.
Además se pretende resaltar con esta figura que María es la Madre de Dios y Madre nuestra. Este
sencillo razonamiento gráficamente le pone al descubierto la vidriera. María es la Madre de
Jesucristo. Jesucristo es Dios. Luego es la Madre de Dios. Así la estrella, símbolo de María, está
sustentada en un círculo dorado también símbolo de Dios, que resalta sobremanera y dentro del
vientre de la estrella. De Él recibe todo, consistencia y luz, sin Él no habría estrella. A su vez el que
es el Creador de la estrella se sirve de ella para nacer entre nosotros y como nosotros. Y como todas
las madres de la tierra, la Virgen María, le da a luz después de haber estado en su vientre nueve
meses. La única diferencia es que ella le concibe sin concurso de varón. Por obra y gracia del
Espíritu de Dios.
Es también Madre nuestra. Fuera del disco dorado y de la estrella en la parte inferior, en la zona
gris aparecen otras muchas estrellas como si éstas hubieran nacido de la gran Estrella Mayor. Están
simbolizando a los que creemos en María, Madre nuestra.
Lope de Vega en un villancico la describe así:
Hoy nace una clara estrella,
tan divina y celestial,
que con ser estrella es tal
que el mismo SOL nace de ella.
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