REVISTA NUMERO 22 CANDÃS EN LA MEMORIA.pdf

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Las campanas de ENSIDESA
del desplome de una de las campanas
neumáticas que sepultó a seis operarios.
Alguno de los campaneros refleja en el
documental las penosas condiciones de vida
en las que discurrieron sus primeros años. El
alcoholismo, el juego y la prostitución eran las
diversiones más habituales entre una mano de
obra que a las penalidades del trabajo unía, en
su mayoría, un acentuado desarraigo social,
lejos de sus familias y de sus pueblos de origen.
Un colchón bajo el llamado Puente Azul servía
para que grupos de prostitutas atendieran
sexualmente a los obreros más jóvenes y peor
retribuidos, mientras que los campaneros con
mejores salarios podía permitirse viajes a Gijón
y tener mejores condiciones para el trato carnal.
El rodaje de Campaneros, iniciado en 2013,
se prolongó hasta finales del año siguiente. La
película ganó el premio al Mejor Largometraje
Documental del Festival Internacional de Cine
y Arquitectura Ficarq, ex aequo con Escapes de
gas, de Bruno Salas.
También fue proyectado en el Festival
Cinetekton de Puebla (México) y en la Semana
Internacional de Arquitectura de Valladolid.
https://youtu.be/Up9M7adMvD0
Hoy sigue a la venta en formato DVD y puede
verse en plataformas digitales. Se trata de un
reportaje cinematográfico muy valioso y digno
de ser difundido y debatido entre las más jóvenes
generaciones, aquellas que quizá se pregunten
por qué nos sentimos tan desconsolados e
indignados al saber durante estas semanas que
están muriendo por un maldito virus en la
soledad de las residencias de mayores miles de
compañeros de la misma generación que los
campaneros de Avilés.
Reportajes como este también forma parte de
nuestra memoria histórica y su conocimiento
es mucho más necesario en nuestros días que la
remota y emblemática historia del celebérrimo
conquistador avilesino Pedro Menéndez
de Avilés para reconocer al país de donde
precedemos y homenajear a las generaciones
que lo forjaron. Los campaneros de Ensidesa
no tienen una estatua en aquella villa como
la de El Adelantado, pero bien se les podría
distinguir -por tarde que sea- con una mención
en el callejero avilesino. Sus brazos sentaron
literalmente -con riesgo para sus vidas- las bases
de la industria que hizo crecer aquella villa.
Isaac Bazán cree haber homenajeado a esos
hombres con su película: “Cuando haces un
trabajo de este género -comenta- es muy fácil
caer en un error de juicio y creer que conoces
toda la verdad apoyándote en un atril. Si
hubiese pretendido dar un punto de vista solo
reivindicativo, el mensaje de los verdaderos
protagonistas perdería fuerza y volveríamos a
la misma mierda de siempre. Los protagonistas
son ellos, no tú, y tienes que saber distanciarte
a pesar de tu propia opinión, que obviamente te
martillea la cabeza constantemente”.
De quienes prestaron su voz y su memoria para
este film sólo vive actualmente Alfonso Lareo.
Sus restantes compañeros ya han fallecido,
habiendo prestado antes su testimonio para
que el silencio acumulado tantos años sobre las
campanas de aire comprimido de Ensidesa se
rompiera por fin.
*Artículo publicado también en elsaltodiario.com
Fuente Diario del Aire
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