REVISTA NUMERO 22 CANDÃS EN LA MEMORIA.pdf

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NUEVO TIEMPO DE ESTÍO
Es Julio mes de atardeceres rimbombantes,
de chapuzones playeros, de terrazas y fiestas
de prao, de folixa y de verbenas. El que marca
la pauta del ocio veraniego en Candás. Pero a
tenor de lo acaecido en estos últimos tiempos
lo mejor sería hablar en pasado en lo que a
festejos se refiere, pues el Julio de este año es
atípico, diferente hasta los ahora disfrutados. Y
todo porque allá por la primavera lo previsible,
por rutinario, no llegó a suceder y la vida nos
sorprendió con algo inesperado. Y de resultas
nos vimos inmersos en una batalla desigual
donde un enemigo incorpóreo nos puso en vilo,
siendo portador de una letalidad que aún hoy
somos incapaces de combatir. El costo es trágico:
cientos de miles de vidas perdidas y millones de
contagios en el mundo. Entre los muchos efectos
colaterales, y dentro del ámbito festero, está la
suspensión impuesta como medida precautoria
de casi todos aquellos eventos que supongan
aglomeraciones importantes de personas. Y es en
la aplicación de este dictamen donde este Julio
se desmarca y se vuelve diferente de los de años
precedentes. Si ya en el comienzo de verano se
fueron al garete los festejos de San Antonio y
San Juan, ahora les llegó el turno a las fiestas de
Perlora cuya romería, recuperada décadas atrás,
se ha posicionado entre las mejores de Asturias
gracias al esfuerzo y dedicación que un número
determinado de vecinos aportó durante años.
Éste toca sabático sí o sí. Las costillas y la sidra
deben esperar. La misma suerte, aunque con
miras puestas en setiembre, parece que correrá el
festival de Bandes de Gaites. La situación obliga.
Bajo en coche por la avenida Mª Cristina.
Es notorio el ajetreo veraniego. Gente que se
encamina a la playa, otros que entran o salen
del Alimerka, los hay que sencillamente pasean.
No termino de acostumbrarme al nuevo
look facial impuesto por cuestiones de salud.
Me parece grotesco, aunque no queda otra,
ese embozo de reciente actualidad llamado
mascarilla, que oculta sonrisas y saludos como
si fueran presidiarios cumpliendo condena.
Quizá sea esta la pena que tengamos que pagar
por ser tan dañinos con la naturaleza, tal como
este último virus lo es con nosotros. Tal vez
sea la sentencia más benévola que la vida nos
impone por nuestra falta de empatía.
Dice la OMS que una vacuna eficiente no
llegará antes de la primavera que viene. Parece
que todas las esperanzas están puestas en que
con ella consigamos superar esta amenaza
vital. Me pregunto cuántos seremos los
privilegiados que tendremos acceso a ella y
cuantos se quedarán por el camino por la falta
de solidaridad imperante en este mundo.
Se difumina el día en un atardecer suntuoso
y ajeno a los acontecimientos, como suelen
diluirse los días largos de Julio. El verano,
carente de festejos multitudinarios (con alguna
excepción con parabién protocolario), va
transcurriendo poquito a poco en el pueblo
entre cielos límpidos, aunque por veces ocultos
por nubarrones inciertos y amenazantes que
se ciernen sobre nosotros en forma de rebrotes
de un virus que se niega a desaparecer. En
nuestro terruño podemos considerarnos
privilegiados por la escasez de casos. Esperemos
que esta prebenda de salud de la que gozamos
se prolongue durante el tiempo necesario.
Aportemos para ello nuestro granito de arena y
que el destino tome nota.
Texto y Fotografia José Carlos Álvarez
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