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Construcción y Desarrollo de la Propuesta de Intervención Educativa
cuando se reconoce la existencia indudable de una problemática concreta que constriñe,
obstaculiza o deforma el devenir “normal” de los procesos de desarrollo educativo,
conforme a los objetivos institucionales dispuestos por los aparatos de Estado, o de la
evolución onto-genética de los individuos, o del progreso socio-civilizatorio de los
pueblos, de acuerdo con el devenir histórico previsto por el pensamiento científicodisciplinario, tales como: el rezago educativo, dificultades de aprendizaje, integración de
las personas con capacidades diferenciadas, reprobación escolar y/o embarazos
tempranos, por mencionar sólo algunos de los fenómenos más recurrentes. Por eso
mismo, se realiza el diagnóstico con la finalidad de identificar problemas emergentes
que limitan los alcances de la educación y, por ende, demandan de la mediación
profesional, o bien, ante la existencia de un problema plenamente reconocido, se
instrumentan los procedimientos de diagnosis con el propósito manifiesto de recuperar
las causas, condiciones y factores que le originan; en función de lo cual se proyectan
acciones de intervención terapéutica, compensatoria y/o resolutiva sobre los individuos,
colectivos y/o comunidades afectadas. De ahí, entonces, que la presunta transformación
de lo real propuesta por las modalidades tradicionales de la intervención profesional, en
sentido estricto, se reduzca a la simple solución de un problema educativo, o mejor
dicho, se limita a la “normalización” de los distintos agentes y procesos que participan
del fenómeno de la educación contemporánea. Sin embargo, el auténtico leit motiv de la
intervención educativa no es tanto la resolución de las problemáticas que condicionan el
desarrollo de la educación, en el siglo XXI, como la gestión estratégica de las condiciones
necesarias para establecer una relación efectiva de correspondencia entre las prácticas
socio-culturales del actual estrato histórico-civilizatorio y las competencias de
participación social de los individuos, comunidades e instituciones de educación. La
transformación, en esta perspectiva, deviene a consecuencia de las actuaciones de estos
agentes, en su entorno concreto de vida, no por las acciones particulares de la mediación
educativa.
I.
Construcción del Diagnóstico
El momento inicial de los procesos de desarrollo de la intervención educativa,
bien sea que pretenda la identificación de problemáticas emergentes, o bien que se
proponga el reconocimiento de las condiciones y/o factores causantes de tales
problemas, o no, sin duda alguna, lo representa la construcción del diagnóstico, en cuya
resolución impera la racionalidad científico-disciplinaria de la investigación. El
diagnóstico, en este tipo de mediación profesional, no está reñido con la recuperación
y/o la posible resolución de insuficiencias educativas, pero, su construcción no se
reduce sólo a esta dinámica instrumental; de hecho, es un craso error definir a la
intervención educativa desde la sola perspectiva remedial de la solución de dificultades
en el campo de la educación. Así, pues, en cuanto el propósito nodal es mediar entre los
dominios competitivos de los individuos, comunidades e instituciones, y las prácticas
socio-culturales del contexto actual, según se ha reiterado antes, entonces, el
procedimiento de investigación diagnóstica debe realizarse sobre la base de dos
principios fundamentales, tales son: en primer lugar, el carácter necesario de la
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