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Construcción y Desarrollo de la Propuesta de Intervención Educativa
de la LIE, como tampoco las seis líneas específicas de formación en esta licenciatura,
justifican el surgimiento de un nuevo profesionista en el campo educativo, puesto que
todas estas diversas problemáticas bien pueden ser resueltas a plenitud en el marco de
las profesiones tradicionales, con la introducción de las reestructuraciones y/o
reorientaciones correspondientes en las Escuelas Normales, Trabajo Social, Psicología
y/o Administración Educativa, claro está. La Educación Inicial, EPJA, Educación ExtraEscolar, Educación Intercultural e Inclusiva bien pueden ser objeto de la intervención
docente; mientras que la organización y gestión de los sistemas escolares es el campo
clásico de los administradores educativos; y por su parte, las necesidades socioeducativas especiales y la orientación profesional es el ámbito propio de los psicólogos
educativos y de los trabajadores sociales. Las consecuencias de esta confusa definición
socio-educativa son obvias: los aspirantes conciben a la LIE como una modalidad
profesional equivalente a las Licenciaturas en Educación Preescolar, Primaria y/o
Secundaria; las prácticas profesionales se realizan preponderantemente en las
instituciones escolares de estos niveles educativos, además de los Centros de Educación
Básica para Adultos (CEBA) y en los programas compensatorios de la Comisión
Nacional de Fomento Educativo (CONAFE); y los egresados sólo pueden definirse como
un profesionista que realiza diagnósticos educativos, diseña proyectos de
transformación y los evalúa, es decir, ¡algo que realiza, bien o mal, cualquier docente,
psicólogo, trabajador social y/o administrador educativo, de manera cotidiana! Hecho
que explica la tendencia generalizada de los graduados de la LIE, salvo meritorias
excepciones, a reconocer en la docencia de la Educación Básica, su primera opción de
desarrollo profesional.
En este contexto, ¿cuál es, entonces, la pertinencia de la formación de un
profesionista en Intervención Educativa? El verdadero problema de esta ambigua
manera de entender a la Intervención Educativa, deriva de la forma de enfocar su
definición teorético-conceptual y su delimitación profesional, esto es, mediante los
dispositivos procedimentales del intervenir científico-disciplinario y el campo de acción
sobre el que actúa, las prácticas socio-educativas. Existe, sin embargo, otra manera más
precisa de aproximarse a la solución de esta compleja problemática, mediante la
exploración de dos líneas de reflexión concurrentes, a saber: por un lado, ¿el fenómeno
de la educación contemporánea se agota en las prácticas docentes, la atención a las
necesidades socio-educativas particulares, la orientación profesional, la organización,
gestión y administración de los recursos institucionales? y, por otro lado, ¿los referentes
científico-disciplinarios de la pedagogía, la psicología, la sociología y la administración
educativa explican y comprenden la complejidad del acontecer socio-educativo en el
siglo XXI? Es claro que además de estas disciplinas de conocimiento, también participan
en el discernimiento, determinación y orientación histórica de los diferentes procesos
socio-educativos contemporáneos, la filosofía en la fundamentación de los fines e ideales
de la educación y la economía con el análisis de su impacto en el progreso económico de
las sociedades –el modelo de la Educación Gerencial y la teoría del Capital Humano, por
ejemplo–. Pero, ninguna de estas dos prácticas intelectivas ha diseñado modelos
específicos de intervención en algún espacio del campo educativo, como no sea
traduciendo sus principios reflexivos en circunstancia pedagógica, tal cual sucede con
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