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reasignó a Grecia e Italia. Al final del año,
sólo unas 6.000 personas habían sido
reubicadas desde Grecia y algo menos de
2.000 desde Italia.
El programa de reubicación iba
acompañado de otra iniciativa de la UE,
emprendida en 2015: el “enfoque de puntos
críticos”. Este plan, auspiciado por la
Comisión Europea, preveía el establecimiento
de grandes centros de tramitación en Italia y
Grecia para identificar y tomar las huellas
dactilares a las personas recién llegadas,
evaluar con rapidez sus necesidades de
protección y, según el caso, tramitar sus
solicitudes de asilo, reubicarlas en otros
países de la UE o devolverlas a sus países de
origen (o a Turquía, en el caso de las que
llegaban a Grecia). Al desaparecer en la
práctica el elemento de reubicación del
programa, Italia y Grecia tuvieron que asumir
la tremenda carga de tomar las huellas
dactilares, tramitar los casos y devolver al
mayor número posible de migrantes. Hubo
episodios de malos tratos para conseguir
huellas dactilares, detención arbitraria de
migrantes y expulsión colectiva. En agosto,
40 personas, muchas procedentes de Darfur,
fueron devueltas a Sudán poco después de la
firma de un memorándum de entendimiento
entre las policías italiana y sudanesa. A su
llegada a Sudán, fueron interrogadas por el
Servicio de Inteligencia y Seguridad Nacional
sudanés, implicado en graves violaciones de
derechos humanos.
La tendencia a devolver al mayor número
posible de migrantes fue un rasgo cada vez
más representativo de la política exterior de
la UE y sus Estados miembros. En octubre, la
UE y Afganistán firmaron un acuerdo de
cooperación que denominaron “Camino
Conjunto”. Firmado a raíz de una conferencia
de donantes, el acuerdo obligaba a
Afganistán a colaborar en la devolución de
solicitantes de asilo de nacionalidad afgana
cuyos casos fueran rechazados (el índice de
reconocimiento de solicitantes de asilo de
Afganistán se redujo en casi todos los países
a pesar de la inseguridad creciente allí),
incluidos los menores no acompañados.

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La preponderancia de la gestión de la
migración en la política exterior de la UE se
plasmó de manera explícita en otro
documento, el Marco de Asociación,
aprobado por el Consejo Europeo en junio y
que proponía presionar a los países —a
través de la ayuda humanitaria, el comercio y
otras fuentes de fondos— para que redujeran
el número de migrantes que alcanzaban las
costas de la UE, y al mismo tiempo negociar
acuerdos de readmisión y cooperación en el
control de las fronteras, incluso con países
que cometían abusos en serie contra los
derechos humanos.
El afán por externalizar la gestión europea
de la migración fue acompañado de medidas
para restringir el acceso al asilo y los
beneficios asociados a él en el ámbito
nacional. La tendencia se observó sobre todo
en los otrora generosos países nórdicos:
Finlandia, Suecia, Dinamarca y Noruega
aprobaron reformas regresivas de su
legislación sobre asilo; en el caso de
Noruega, para garantizar que tenía “la
política sobre refugiados más estricta de
Europa”. Finlandia, Suecia y Dinamarca, así
como Alemania, restringieron o demoraron el
acceso de las personas refugiadas a la
reagrupación familiar.
Los Estados más próximos a las
principales fronteras exteriores de la UE
fueron los que adoptaron las medidas más
estrictas. En enero, el gobierno austriaco
anunció un límite de 37.500 solicitudes de
asilo para el año. En abril, se introdujo una
reforma de la Ley de Asilo que facultaba al
gobierno para declarar una situación de
emergencia en caso de llegada de grandes
cantidades de solicitantes de asilo, lo que
activó la tramitación acelerada de solicitudes
en la frontera y la devolución inmediata, sin
causa razonada, de las personas rechazadas.
El deterioro del sistema de asilo en Europa
alcanzó sus peores cotas en Hungría. Tras
construir una valla a lo largo de casi toda su
frontera con Serbia en septiembre de 2015 y
reformar su legislación sobre asilo, el
gobierno húngaro introdujo un conjunto de
medidas en 2016 que ocasionaron violentas
expulsiones inmediatas en la frontera con

Informe 2016/17 Amnistía Internacional