2La Etnobotanica, tres puntos.pdf

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otra y los de ésta vengan, para llevarse lo que necesitan respectivamente. Por otra parte, la utilización de las plantas y
animales puede hacerse en el mismo lugar o lejos de allí, estableciéndose nuevas modalidades y usos.
Síguese de los anteriores asertos que cualquier investigación etnobiológica debe comenzar por la identificación,
descripción y clasificación de los organismos del caso. En este aspecto la Etnobiología debe sujetarse estrictamente a las
reglas de la nomenclatura botánica o zoológica, pero sin perder de vista que ello es solamente un medio para entenderse y
no un fin. No siempre es fácil llegar a una correcta identificación y clasificación de una planta o animal, especialmente
cuando por haberse extinguido o dispersado la especie, hay que atenerse exclusivamente a referencias de carácter histórico;
v. gr. ahora es casi imposible determinar la posición taxonómica de los famosos "perros de engorda" de los aztecas, pues las
descripciones de los cronistas son insuficientes para clasificarlos y están, además, totalmente extinguidos.
En ocasiones el estudio morfológico y taxonómico debe llevarse al último extremo, incluyendo investigaciones
experimentales, al resolver una cuestión etnobiológica. Como tipo de estos trabajos y modelo a la vez de memoria
etnobiológica, debe citarse la monografía de Mangelsdorf y Reeves sobre el "Origen del maíz y de sus parientes", publicada
en el año de 1959, en la cual el problema genético y la historia cultural de dicha planta han quedado prácticamente agotados.
Las descripciones etnobiológicas de plantas y animales desbordan la simple relación de carácter y posición
sistemática, ya que el estudio debe atender al valor cultural que tengan para uno o varios grupos humanos y a su historia
individual en relación con estos. Aquí se encuentra la diferencia fundamental entre una descripción botánica o zoológica y
una investigación etnobiológica.
Una vez definida la identidad y la posición sistemática de una planta o de un animal, debe situarse su conocimiento
y modo de utilización en el complejo cultural a que pertenece. Este es otro de los aspectos más característicos de la
Etnobiología. ¿Qué valor cultural tiene tal o cual organismo? ¿Cómo se utiliza? He ahí la cuestión fundamental para
cualquier estudio etnobiológico, que fija el fin primordial. Las investigaciones etnobiológicas que no contribuyen al
conocimiento del valor cultural y de los modos de utilización de las plantas y animales por los grupos humanos carecen de
significado para aquella ciencia.
A través del estudio del valor cultural de plantas y animales puede irse fijando el papel que han desempeñado en la
evolución de la Humanidad. Puesto que al decir de Lucien Fevbre, “Dondequiera que el hombre y los productos naturales se
enfrenten, interviene la idea” resulta obvio que al etnobiólogo deba importarle este aspecto de la explotación de la
naturaleza, revelada en el “cuerpo de objetivos específicos y valores que forman un complejo cultural”. Esto da a la
Etnobiología un carácter de ciencia esencialmente cultural, ya que estudia hechos que suponen una acción cuyos móviles
psicológicos son precisos, pues resultan de una elaboración mental definida. En todo proceso cultural está incorporado un
valor, reconocido y utilizado por el grupo racial que lo aprovecha y el etnobiólogo debe empeñarse en precisarlo. Si no
logra hacerlo, sus descripciones serán meros relatos de hechos aislados sin utilidad para la Antropología.
Si se considera atentamente el problema de la utilización de ciertos organismos por un grupo étnico, pronto se
caerá en cuenta de que es una consecuencia de la invasión y ocupación de la región en que se encuentra, es decir, la
explotación de la naturaleza es una fase, más general, del proceso de adaptación al medio de los grupos humanos. En esto
llega la Etnobiología al terreno de la Ecología. El problema de los recolectores, cazadores y pescadores no puede explicarse
si no es tomando en cuenta el ajuste de los seres humanos a la región en que viven o en la que buscan las plantas y animales
útiles. En otras palabras, puesto que el aprovechamiento de la naturaleza por los grupos étnicos es una consecuencia de su
adaptación a las condiciones dadas con anterioridad en las distintas regiones, la Etnobiología debe atender al estudio de las
sutiles relaciones entre los individuos y el medio que habitan, tratando de precisar las influencias que éste haya tenido sobre
el desarrollo cultural de aquellos, sin perder de vista que los hombres son capaces de cambiar y aún de substituir por
completo un cuadro natural, estableciendo nuevas condiciones de vida en sitios en las que faltaban por completo.
Este carácter de la Etnobiología no es considerado generalmente en las investigaciones particulares de los distintos
problemas, aunque su importancia salta a la vista. Casi siempre se pasa por encima del problema ecológico en Etnobiología
o se le considera secundariamente o queda oculto detrás del aspecto puramente etnológico. La adaptación al medio y el
aprovechamiento de plantas y animales son distintas facetas de la misma cuestión que la Etnobiología puede y debe
considerar, tal vez con mayor amplitud y con mayores frutos que otras ramas de la Antropología. Puede establecerse que la
adaptación al medio condiciona el aprovechamiento de la naturaleza, aun en el caso de extrema pobreza de aquel, como lo
ha revelado el estudio etnobiológico de los indios pápagos de los desiertos de Sonora y Arizona, que sostienen esforzada
lucha contra un medio hostil y mísero.
El etnobiólogo no debe limitarse al aspecto ecológico de la explotación de la naturaleza, que al igual del puramente
taxonómico, es solo un lado del problema. El fenómeno de la adaptación al medio en la especie humana reviste caracteres
muy peculiares, que deben tenerse siempre presentes. Los hombres son los únicos seres en la escala zoológica que han
elaborado una cultura, es decir, que han transformado a 1a naturaleza, utilizándola y cambiándola para ajustarla a sus
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