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Ahura-Mazda respondió: «Deben llevar a esta mujer al sitio que sea más puro en aquella
mansión mazdayánica, al sitio más seco, que sirva menos de camino al ganado y a las bestias
de carga, y el fuego de Ahura-Mazda, el Baresma que es reunido en la santidad, y el hombre
puro.»
Creador, ¿a qué distancia del fuego, a qué distancia del agua, a qué distancia del
Baresma que está unido con ellos, a qué distancia del hombre puro?
Ahura-Mazda respondió: «A treinta pasos del fuego, a treinta pasos del agua, a treinta
pasos del Baresma, a tres pasos del hombre puro.
Estos mazdayasnas deben trazar un recinto sobre esta tierra.
Deben traer a él a esta mujer, con alimentos y vestidos.»
Creador, ¿cuáles son los alimentos que primeramente debe comer esta mujer?
Ahura-Mazda respondió: «Ceniza con orina de vaca;
Tres gotas, seis o nueve.
De este modo expulsa a los Dakhmas que están en el interior de las mujeres fecundas.
Que acuda en seguida a la dulce leche de las yeguas, de las vacas, de las ovejas y de las
cabras,
a frutos pequeños y gruesos, a la carne preparada sin agua, al trigo candeal puro sin agua
y al vino sin agua.»
Creador, ¿cuánto tiempo las mujeres paridas deben esperar antes de hacer uso de la
carne, del trigo candeal y del vino?
Ahura-Mazda respondió: «Deben esperar tres noches; hay que esperar tres noches antes
que hagan uso de carne, trigo y vino.
Pasadas tres noches, que la parida se lave el cuerpo desnudo con orina de vaca y agua,
al punto quedará pura.»
Creador, ¿cuánto tiempo pasadas estas tres noches las paridas deben esperar, cuanto
hace falta esperar hasta que queden purificadas en lo que afecta a su casa, a sus alimentos y a
sus vestidos, y puedan reunirse con las otras mazdayasnas?
Ahura-Mazda respondió: «Deben esperar nueve noches; es preciso esperar nueve
noches tras las tres noches, para que queden purificadas respecto a su morada, sus alimentos
y sus vestidos, y puedan reunirse con las otras mazdayasnas.
Pasadas nueve noches, pueden lavarse con orina de vaca y agua, con el cuerpo
desnudo; entonces quedan puras.»
Creador, ¿cuándo estos vestidos tras la purificación y el lavado, quedan de nuevo (entera
y totalmente) purificados, por el Zaota, por el Havanán, por el Atarevaksha, por el Frabereta,
por el Abereta, por el Asnate, por el Aaethviskara, por el Craoshavareza , por el sacerdote, por
el guerrero, por el cultivador?
Ahura-Mazda respondió: «Estos vestidos no son purificados de nuevo tras la purificación y
el lavado, por el Zaota, por el Havanán, por el Atarevaksha, por el Frabereta, por el Aberet, por
el Asnata, por el Raethviskara, por el Craoshavareza, por el sacerdote, por el guerrero, por el
cultivador.
Cuando, en esta casa de los mazdayasnas, una mujer es afligida por la menstruación, o
cuando su fruto ha sido golpeado (herido), o la casa es manchada por una herida, cuando esta
mujer (según costumbre) en un lugar apartado, que coja sus vestidos.
Y teniéndolos en sus manos, y prodigando alabanzas (a Ahura-Mazda), los use, pues
Ahura-Mazda no quiere que otras personas empleen los menores fragmentos de vestidos, ni
siquiera de la longitud de un hilo, ni siquiera de la longitud del que proviene (de una madeja)
devanada mediante una rueda si esas mazdayasnas ponen una parcela de estos vestidos
sobre un muerto, aunque no tuviese sino la longitud y el grosor de un hilo, el hombre no sería
ya puro en toda su vida, y luego de su muerte no tendría parte en el Paraíso, sino que iría al
lugar destinado para los malos, lugar que viene de las tinieblas
Y donde las tinieblas más espesas se extienden.
Sois vosotros quienes hacéis este lugar, vosotros que sois malos; a causa de vuestras
