Wilhelm Reich Carlos Frigola & Gerard Ponthieu (1979).pdf

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Por otra parte, el análisis de las funciones corporales, tales como los movimientos, la
respiración o los sentimientos, le llevó a desarrollar el concepto de armadura muscular que ya
había introducido brevemente en Lucerna. Las neurosis estaban ancladas en la realidad
biológica del cuerpo; de esto no había la menor duda. La neurosis tomaba expresión en los
diferentes segmentos corporales que podían llegar a ser bloqueados; por ejemplo, el pánico, la
sospecha o la rabia contenidas, así como la represión del llanto aparecían «caracterialmente»
entre la musculatura de los ojos. Muchos pacientes entraban a la terapia con muecas
sarcásticas y máscaras de desesperación y paulatinamente se relajaban envueltos entre
impulsos de morder, chupar o llorar, lo que les llevaba a poder revivir las memorias de las
experiencias traumáticas infantiles.
¿Quién tiene miedo del orgasmo?
Históricamente, los hechos clínicos iban tomando cuerpo en la totalidad de la teoría
reichiana de las emociones, pero ya fuera del movimiento psicoanalítico, aunque Reich
siguiera, por otra parte, dando clases de caracteroanálisis en la universidad de Oslo, rodeado
de cientos de entusiastas estudiantes. Reich postulo que el hombre usa la armadura muscular,
su coraza caracterológica, su careta, su fachada, cuando se convierte en introspectivo; es
decir, cuando sabe que se está viendo a sí mismo y sospecha que los demás puedan verlo.
Esta conciencia de auto-percepción, en la que él mismo es objeto de la atención, crea, a la
larga, una división en su personalidad. Lo que Ronald Laing llamaría el «yo dividido», el querer
ocultarse «esquizofrénicamente» lo que uno es realmente. Los jóvenes sienten miedo (de ellos
mismos) y usan su armadura contra el terror interno y la perplejidad en un esfuerzo por
controlar sus propias sensaciones. Se sienten especialmente aterrorizados ante la sensación de
libertad, abandono, placer y entrega durante el orgasmo. Todo menos dejarse ir.
El carácter de una persona sería, de acuerdo con Reich, la suma de sus pasadas
experiencias. El niño nace con una estructura emocional sana y, por supuesto, sin ninguna
clase de armadura. Tiene una carga básica de energía, y su natural agresividad y facilidad de
movimientos depende de la experiencia de libertad de crecimiento dentro del útero. La
agresividad, en el sentido estricto de la palabra, nada tiene que ver con el sadismo o con la
destructividad. Toda manifestación positiva de la vida es agresiva, tanto la actitud placentera
sexual como el asegurarse el alimento», señalaba con razón Reich en La función del orgasmo.
Inmediatamente después del nacimiento, al niño se le obliga a repetir las restricciones de su
función natural, y cada inhibición, prohibición o sublimación, se convertirán en parte de su
carácter. Cuanto más rígido y represivo sea el ambiente, más restringida será su agresión y
cuanto más alta sea su carga de energía, es decir, cuanto más necesidad tenga de
autoexpresarse, más conflictos tendrá, pues el efecto «espástico» producirá en el niño una
mayor comprensión y represión. La armadura del carácter actúa de esta forma, como una
auto-perpetuación. Los padres armados producen hijos neuróticos. La causa de todo esto es la
necesidad por parte del niño (para poder sobrevivir) de aceptar -sin discutir- las actitudes
contranaturales y las condiciones de enseñanza intolerables. El resultado final será la reducción
de la movilidad del organismo, que protege a la persona contra los peligros internos y
externos. Cuando la armadura se cronifica, la persona actúa sólo en situaciones de tensión y
represión, experimentando un terror irracional frente a situaciones de expansión y movimiento. La persona tiene una sensación de estallar o perder el control. Reich llamó a esta
situación, «el terror de vivir» que causa problemas en el reflejo del orgasmo.
Lo contrario del reflejo orgásmico es la clásica «actitud militar» que es completamente
opuesta a la actitud natural de movilidad.
Los ojos deben estar fijos y aparentemente vacíos. El cuello debe mantenerse erguido y la
cabeza inclinada hacia atrás. El mentón y la boca deben tener una apariencia fuerte y masculina y
el pecho sacado hacia fuera. Los brazos deben estar tensos a lo largo del cuerpo y las manos
extendidas a lo largo de la costura de los pantalones. El estómago metido hacia dentro y la pelvis
hacia atrás. Las piernas están rectas y duras. La extensión de la articulación del tobillo es un
signo clínico típico del control artificial de las sensaciones y emociones.
Nuestros cuerpos participan normalmente de toda la actividad emocional, sea placer, cólera
o ansiedad, así como de la capacidad de movimiento, dirigiéndose, bien hacia el exterior (la
piel y el entorno físico) en forma de agresión, expansión o placer, o por el contrario hacia el
interior (retirada) manifestándose en forma de ansiedad, contracción o angustia. En las
personas «armadas» existe una disminución de la energía de la pelvis que se manifiesta en
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