Marqués de Sade Justine.pdf

Vista previa de texto
––Tenías que negarte ––continuó el furioso conde, cogiéndome por un brazo y
zarandeándome con violencia––, sí, sin duda, negarte y no aceptar para traicionarme.
Entonces el señor de Bressac me contó todo lo que había hecho para
sorprender las misivas de la señora, y cómo había nacido la sospecha que le
había llevado a desviarlas.
––¡.Qué has conseguido con tu falsedad, criatura indigna? ––prosiguió––. Has
arriesgado tus días sin conservar los de mi tía. El golpe está dado. Mi regreso al
castillo me ofrecerá sus frutos. Pero es preciso que perezcas, es preciso que
aprendas, antes de expirar, que el camino de la virtud no siempre es el más
seguro, y que existen circunstancias en el mundo en las que la complicidad con
un crimen es preferible a su delación.
Y sin darme tiempo a contestar, sin demostrar la menor piedad por el cruel
estado en que me hallaba, me arrastra hacia el árbol que me estaba destinado y
donde aguardaba su favorito.
––Ahí tienes ––le dijo–– a la que ha querido envenenar a mi tía, y que quizás
ya ha cometido el horrible crimen, pese a mis esfuerzos por prevenirla. Sin duda
habría hecho mejor en entregarla en manos de la justicia, pero allí habría
perdido su vida, y yo quiero dejársela para que sufra más tiempo.
Entonces los dos malvados se apoderan de mí y me desnudan en un instante.
––¡Qué hermosas nalgas! ––decía el conde con un tono de la más cruel ironía
y manipulándolas con brutalidad––. ¡Qué soberbias carnes!... ¡Un excelente almuerzo para mis dogos!
Cuando ya no llevo encima ninguna ropa, me atan al árbol con una cuerda que
rodea mi cintura, dejándome los brazos libres para que pueda defenderme lo
mejor posible; y por la distancia que dejan a la cuerda puedo avanzar y
retroceder unos seis pies. Una vez ahí, el conde, muy excitado, acude a
observar mi actitud. Gira a mi alrededor. Por la ruda manera con que me toca,
parece que sus manos asesinas quisieran competir con la rabia de los colmillos
acerados de sus perros.
––¡Vamos! ––le dice a su ayudante––, suelta a los animales, ya es hora.
