Sección Libre El orÃgen de las ideas sobre la divinidad .pdf

Vista previa de texto
316
t A REVISTA BLANCA
V
DEL DEÍSMO; SISTEMA D E L OPTIMISMO Y DE LAS CAUSAS FINALES
Si^Dios existiese, ¿qué podría resultar para la especie humana, aun suponiéndole
inteligencia y designios? ¿Qué relación puede tener un ser semejante con nosotros?
Los buenos ó malos efectos que nos imagináramos dimanar de su omnipotencia, de
providencia, ¿dejarían de ser los efectos de su sabiduría, de su justicia y de sus decretos eternos? ¿Podremos suponer que cambiará su plan, con respecto á nosotros? Vencido por nuestras súplicas, ¿haría que el fuego dejase de quemar? Si está forzado á dar
un libre curso á los acontecimientos que su sabiduría ha preparado, ¿qué podemos pedirle? Seríamos unos insensatos si tratáramos de oponernos.
El entusiasta feliz, me dirá, ¿por qué me quieren quitar un Dios á quien veo como
un soberano lleno de bondad, de quien soy el favorito y que se ocupa de mi bienestar?
Dejadme que le dé las gracias por sus beneficios. ¿Por qué, dirá el desdichado, quitarme un Dios cuya idea consoladora enjuga mis lágrimas?
Yo le respondería, preguntándole sobre qué funda la bondad que le atribuyen. ¿Es
benéfico para todos los hombres? Para uno que vemos dichoso, ¡cuántos hay desgraciados! iQué de calamidades afligen á los mortales, que mientras duran está sordo á
nuestras súplicas! Será, pues, indispensable, que cada hombre juzgue de Dios según el
modo particular de que esté afectado, y aun según las circunstancias.
Los entusiastas d^l optimismo parecen haber renunciado al testimonio de sus sentidos, para creer que está todo bien en la naturaleza, en donde vemos que el bien está
sin cesar acompañado del mal. Además, para estar en estado de justificar á la divinidad
de los males y desórdenes que vemos en el todo, que se supone su obra, sería menester
conocer el objeto, porque si tuviera un objeto, una tendencia, un fin, ya no sería el todo
Dios, continúan, sabrá hacernos ventajosos los males que nos deja experimentar
en este mundo. Pero, ¿quién sabe? ¿Cómo podemos creer, que habiéndonos maltratado
tanto aquí abajo, nos trate mejor en otra parte? ¿Qué bien real puede resultar de estas
esterilidades y esta hambre que desoían la tierra?j
Se han visto en la precisión de imaginar una vida nueva para disculpar la divinidad de los males que nos hace experimentar en ésta.
Los unos suponen que después que hizo Dios salir la materia de la nada, la abandonó para siempre al movimiento que entonces la imprimió; esto no ha necesitado
de un Dios sino para crear la naturaleza; después de hecho esto, vive en una perfecta
indiferencia para sus criaturas. ¿Pero este Dios no es un ser inútil para los hombres?
Otros suponen los deberes del hombre para con su criador. Algunos se imaginan
que, siendo justo, debe recompensar y castigar; ellos hacen un hombre de su Dios.
Pero estos atributos morales se desmienten á cada instante cuando se le supone el
autor de todas las cosas, y, por consiguiente, el autor del bien y del mal. Tanto vale
creer esto como creer todos los demás absurdos y quimeras que le acompañan.
¿Queréis mejor, dirán, depender de una naturaleza ciega que de un ser sabio,
bueno é inteligente?
Pero respondemos: 1.° Nuestro interés no decide de la realidad de las cosas. 2.° Este
ser tan bueno y tan sabio se nos presenta como un tirano irracional, y sería más ventajoso para el hombre depender de una naturaleza ciega. 3.° La Naturaleza bien estudiadaTiós suministra lo necesariopara ser felices en el grado que nuestra esencia
lo*permite. Esta Naturaleza es la que nos enseña los medios propios para conseguir
nuestra felicidad,
DIDEBOT.
