Sección Libre El orígen de las ideas sobre la divinidad .pdf


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LA BBVIBTA BIANCA

siciones no pueden cambiar. No es infinito, f=i la Naturaleza rin ser él, puede existir
conjuntamente con él. "No es poderoso, si permite ó no previene el mal y el desorden
de este mundo. No se halla en todas partes, si no está en el hombre que p C!>, ó si se
retira de él en el momento que comete el pecado.
La revelación probaría malicia. Toda revelación supone que Dios ha podido por
mucho tiempo permitir que al género humano faltasen los conocimientos necesarios á
su felicidad; es una predilección incompatible con su bondad, el hombre revelado á un
número tan pequeño. La revelación destruiría su inmutabilidad, pues supondría que
había hecho en un tien-po lo que no ha hecho en otro. Por otra parte, ¿qué es una
revelación, es decir, misterio, que no se ha hecho para ser entendida? Con un solo
hombre que no pudiese entenderla, no era menester más para establecer la justicia
de Dios.
IV
EXÁMENES DE LAS PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE DIOS, DADAS POR CLAREE

Todos los hombres, dicen, están acordes sobre la existencia de un Dios, y la voz
de la Naturaleza basta para convenceros de ello: esta es una idea que nace en nosotros.
Lo que prueba que la idea de Dios es una noticia adquirida, es la naturaleza misma
de esta noción, que varía de un siglo á otro, de un continente á otro, y de un hombre
á otro. La prueba que es un error, es que los hombres han llegado á perfeccionar todas las ciencias que tenían un objeto real, y que la ciencia de Dios se ha quedado por
todas partes en el mismo estado. No hay nada en el mundo sobre lo que los hombres
estén más dividido?.
Aunque cada nación tenga su culto, esto no prueba la realidad de este ser. I^a
universalidad de su creencia no es una prueba de su verdad. ¿No ha creído todo el
mundo en la magia y en las almas en pena ó aparecidos? ¿Antes de Copérnico, no se
había creído que la tierra era inmóvil, y que el sol giraba alrededor de ella?
La idea de Dios y sus cualidades JÜÍJ tienen más fundamento que la opinión de
nuestros padres, infundida en no/óotros por la educación, por un hábito contraído
desde la infancia, y fortificado poi* el ejemplo y la autoridad. De este modo, creemos
que todo hombre lleva consigo al mundo la idea de la divinidad. Nos adherimos á
esta idea sin habernos tomado jamás el trabajo de reflexionar sobre ella.
El doctor Clarke pasa por uno de los que han hablado de la existencia de Dios del
modo más convincente; sus proposiciones se reducen á las siguientes:
I. «Alguna cosa ha existido eternamente.» Sí; no hay duda; pero ¿cuál es esta
cosa? ¿por qué no es más bien la materia que un espíritu puro? Todo lo que existe
supone desde luego que la existencia le es esencial. La que no puede anonadarse,
existe necesariamente: tal es la materia; luego ella es la que siempre ha existido.
II. «Un ser independiente é inmutable ha existido eternamente.» ¿Cuál es, puesi
este ser? ¿Es independiente de su propia esencia? No; porque no puede hacer que los
seres que produce, ó que mueve, obren de otro modo, sino con arreglo á propiedades
que les ha dado. Por otra parte, un cuerpo no es dependiente de otro sino cuando le
debe la existencia y su modo de obrar. Sólo por este título podría ser la materia dependiente de él. Luego si existe de toda eternidad, no puede deber su existencia á
ningún ser, si es eterna.
O existente por sí misma, es evidente que en esta cualidad encierra ein sí misma
en su naturaleza todo lo que se necesita para obrar; luego la materia, siendo eterna,
no necesita de un motor.