LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf

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Para entrar en la profecía bíblica, creer a los profetas es la primera condición, y
creer es confiar; sí los profetas lo dijeron es correcto. Lo que un hombre cree
testifica de quien es él. Creer a los profetas de la biblia es una actitud humilde,
porqué muchas veces nos dijeron cosas que no nos agradan.
“CLAMA A MI… PARA ENTENDER LA PROFECÍA”
(Jer.33:3) “Clama a mí y yo te responderé, y te enseñare cosas grandes y
dificultosas que tu no conoces”.
Estas palabras fueron dadas a un profeta de Dios, cuando se encontraba en la
necesidad de comprender un misterio profético. Estos son los hechos, y el porqué
de esta cita tan famosa, el “clama a mí”, que ha sido nombrado por muchos
predicadores como “el número telefónico de Dios”: 3, 3, 3 de Jeremías”.
Los babilonios tenían sitiada a Jerusalén y el profeta que lo había profetizado se
encontraba preso. Pero estando en el patio de la cárcel le vino una palabra
profética, extraña para él, por cuanto aparentemente contradecía sus primeras
profecías contra Jerusalén:
(Jer.32:6-10) “Dijo Jeremías: Palabra de Jehová vino a mí, diciendo:
7. He aquí que Hanameel hijo de Salum tu tío viene a ti, diciendo: Cómprame mi
heredad que está en Anatot; porque tú tienes derecho a ella para comprarla.
8. Y vino a mí Hanameel hijo de mi tío, conforme a la palabra de Jehová, al patio
de la cárcel, y me dijo: Compra ahora mi heredad, que está en Anatot en tierra de
Benjamín, porque tuyo es el derecho de la herencia, y a ti corresponde el rescate;
cómprala para ti. Entonces conocí que era palabra de Jehová.
9. Y compré la heredad de Hanameel, hijo de mi tío, la cual estaba en Anatot, y le
pesé el dinero; diecisiete siclos de plata.
10. Y escribí la carta y la sellé, y la hice certificar con testigos, y pesé el dinero en
balanza”.
Notamos que Jeremías es un hombre obediente a la revelación celestial, y cuando
su primo viene a ofrecerle en venta la heredad, Jeremías comprende que lo que
recibió por revelación en la cárcel sí venia de Jehová. Jeremías entonces firma el
contrato con los testigos que correspondían al mismo… y profetiza:
11. Tomé luego la carta de venta, sellada según el derecho y costumbre, y la copia
abierta.
12. Y di la carta de venta a Baruc hijo de Nerías, hijo de Maasías, delante de
Hanameel el hijo de mi tío, y delante de los testigos que habían suscrito la carta de
venta, delante de todos los judíos que estaban en el patio de la cárcel.
13. Y di orden a Baruc delante de ellos, diciendo:
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