LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf

Vista previa de texto
14. “Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Toma estas cartas, esta
carta de venta sellada, y esta carta abierta, y ponlas en una vasija de barro, para
que se conserven muchos días.
15. Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Aún se comprarán
casas, heredades y viñas en esta tierra”.
El profeta es obediente a la palabra de Jehová, pero la duda lo atormenta: “¿Cómo
es posible que Jehová primero me diga que profetice destrucción contra Jerusalén
y luego me haga firmar un contrato de compraventa para profetizar en figura que
todavía se compraran casas en este lugar? Luego de profetizar una aparente
contradicción y de dar órdenes sobre la figura profética,(guardar el contrato en
vasija de barro) el profeta se vuelve en oración a Jehová para desentrañar la duda
que le carcomía el alma. Incluso, emite un cierto reclamo a Dios respecto de la
aparente contradicción profética que había puesto en sus labios:
16. “Y después que di la carta de venta a Baruc hijo de Nerías, oré a Jehová,
diciendo:
17. ¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y
con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti;
18. que haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus
hijos después de ellos; Dios grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su
nombre;
19. grande en consejo, y magnífico en hechos; porque tus ojos están abiertos
sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según
sus caminos, y según el fruto de sus obras”.
Amado hermano, por favor, toma nota de los caminos de los genuinos profetas,
cuando están ante los misterios proféticos: oración, adoración, reconocimiento… y
luego las preguntas a Dios.
20. Tú hiciste señales y portentos en tierra de Egipto hasta este día, y en Israel, y
entre los hombres; y te has hecho nombre, como se ve en el día de hoy.
21. Y sacaste a tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con señales y portentos, con
mano fuerte y brazo extendido, y con terror grande;
22. y les diste esta tierra, de la cual juraste a sus padres que se la darías, la tierra
que fluye leche y miel;
23. y entraron, y la disfrutaron; pero no oyeron tu voz, ni anduvieron en tu ley;
nada hicieron de lo que les mandaste hacer; por tanto, has hecho venir sobre ellos
todo este mal.
24. He aquí que con arietes han acometido la ciudad para tomarla, y la ciudad va a
ser entregada en mano de los caldeos que pelean contra ella, a causa de la
espada, del hambre y de la pestilencia; ha venido, pues, a suceder lo que tú
dijiste, y he aquí lo estás viendo.
25. ¡Oh Señor Jehová! ¿y tú me has dicho: Cómprate la heredad por dinero,y
51
