LA PARABOLA DE LA HIGUERA (3).pdf

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“Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca”…
Qué punto más interesante, meditemos muy bien en esto: Cuando nosotros
hablamos de temas proféticos con una mente carnal, tomamos a Cristo aparte
para negociar con él, proponiéndole nuestros propios puntos de vista. Creemos
ser más compasivos y sabios que Jesucristo. Aspiramos a un Cristo a nuestro
gusto, queremos caminar, y anhelamos nuestros propios caminos. Esta condición
da a luz una escatología personal, del color de nuestra propia tinta y del sabor de
nuestro propio espíritu. Pero toda negociación humana en el tema profético sin
duda alguna caerá a tierra.
“¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira
en las cosas de Dios, sino en las de los hombres”.
Pedro, sin saberlo, trato de impedir la redención. ¿No es esto una cosa muy
grave? Hermanos amados, tengamos cuidado. Cuando introducimos las ideas
naturales de los hombres a los planes de la mente divina, erramos en el acto, y
nos convertimos prácticamente en un pequeño “Satanás”, un pequeño
adversario de Cristo, es decir, uno que contradice el espíritu de la profecía.
Nuestra óptica muy humana llena de sentimientos y deseos carnales (¿Quién
desea la muerte o el martirio?) nos hace errar en la profecía bíblica. Pero nuestros
caminos no son los del Señor, y sus pensamientos son infinitamente más altos que
los nuestros. (Isa.55:8-9, Sal.95:10, Rom.11:33-36).En el caso mencionado no se
niega la influencia de Satanás sobre Pedro; pero yo estoy hablando aquí de la
parte humana, que es muy susceptible de errar.
CORRIGIENDO A LOS PROFETAS
Recuerda hermano: pretendemos estudiar la profecía bíblica, y esto no es poca
cosa. ¿De qué estamos hablando? A los profetas les fueron notificados “los
caminos de Dios”, y esto, con mucho trabajo y dolor. (Sal.103:7). ¿Cómo
pretendemos escudriñar los misterios de Dios sobre el futuro con una mente
carnal? ¿Acaso sabemos nosotros más que los profetas de la biblia o que el
mismo Jesucristo, quien es la palabra hecha hombre? Esto es ridículo; sin
embargo, actualmente hay teólogos que han “corregido” a los profetas, al apóstol
Pablo y al mismo Jesucristo. Ejemplo: Los profetas dijeron que de Israelitas y
gentiles Dios hizo un solo pueblo, por la sangre de Jesús… pero nuestra teología
o escuela nos dice que “Israel y la iglesia son dos pueblos diferentes y que Dios
tiene planes distintos para uno y para el otro”. Este tipo de premisas, de arreglos
humanos que se levantan contra lo que está escrito, no son de maravillarse;
precisamente estamos examinando ahora algunos ejemplos bíblicos de esta
operación de los hombres contra Cristo y su obra. ¿Dónde exactamente reside el
problema del error? En el espíritu del hombre.
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