Freud Duelo y melancolía.pdf


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Tras servirnos del sueño como paradigma normal de las
perturbaciones anímicas narcisistas, intentaremos ahora echar
luz sobre la naturaleza de la melancolía comparándola con
un afecto normal: el duelo/ Pero esta vez tenemos que
hacer por adelantado una confesión a fin de que no se sobrestimen nuestras conclusiones. La melancolía, cuya definición conceptual es fluctuante aun en la psiquiatría descriptiva, se presenta en múltiples formas clínicas cuya síntesis en una unidad no parece certificada; y de ellas, algunas sugieren afecciones más somáticas que psicógenas.
Prescindiendo de las impresiones que se ofrecen a cualquier
observador, nuestro material está restringido a un pequeño
número de casos cuya naturaleza psicógena era indubitable.
Por eso renunciamos de antemano a pretender validez universal para nuestras conclusiones y nos consolamos con esta
reflexión: dados nuestros medios presentes de investigación,
difícilmente podríamos hallar algo que no fuera típico, si
no para una clase íntegra de afecciones, al menos para un
grupo más pequeño de ellas.
La conjunción de melancolía y duelo parece justificada
por el cuadro total de esos dos estados." También son coincidentes las influencias de la vida que los ocasionan, toda
vez que podemos discernirlas. El duelo es, por regla general, la reacción frente a la pérdida de una persona amada o
de una abstracción que haga sus veces, como la patria, la
libertad, un ideal, etc. A raíz de idénticas influencias, en
muchas personas se observa, en lugar de duelo, melancolía
(y por eso sospechamos en ellas una disposición enfermiza).
Cosa muy digna de notarse, además, es que a pesar de que
el duelo trae consigo graves desviaciones de la conducta
1 [El término alemán «Trauer», como el inglés «mourning» {y el
castellano «duelo»}, puede significar tanto el afecto penoso como su
manifestación exterior.]
- Abraham (1912), a quien debemos el más importante entre los
escasos estudios analíticos sobre este tema, también adoptó esta comparación como punto de partida. [El propio Freud la había hecho
'•11 1910 e incluso antes. (Cf. mi «Nota introductoria», supra, págs.
.MH9.)1