Freud Duelo y melancolía.pdf


Vista previa del archivo PDF freud-duelo-y-melancol-a.pdf


Página 1...3 4 56721

Vista previa de texto


males de duelo, pero declaró que el problema psicológico
allí involucrado era todavía insoluble.
Lo que permitió a Freud reabrir el tema fue, por supuesto,
la introducción de los conceptos del narcisismo y de un ideal
del yo. El presente artículo puede considerarse, en verdad,
una extensión del trabajo sobre el narcisismo que Freud
escribiera un año antes (1914c). Así como en ese trabajo
había descrito el funcionamiento de la «instancia crítica»
(cf. supra, págs. 92-3), en este se ve la misma instancia operando en la melancolía.
Pero las implicaciones de este artículo •—que no fueron
evidentes de inmediato— estaban destinadas a ser más importantes que la explicación del mecanismo de un estado
patológico particular. El material aquí contenido llevó a la
ulterior consideración de la «instancia crítica», en Psicología
de las masas y análisis del yo (1921c), AE, 18, págs. 122
y sigs.; y esto a su vez condujo a la hipótesis del superyó,
en El yo y el ello (1923¿), y a una nueva evaluación del
sentido de culpa.
Desde otro punto de vista, este artículo exigió someter
a examen toda la cuestión de la naturaleza de la identificación. Freud parece haberse inclinado primero por considerarla estrechamente asociada a la fase oral o canibálica del
desarrollo de la libido, y quizá dependiente de ella. Así, en
Tótem y tabú (1912-13), AE, 13, págs. 143-4, había escrito
acerca de la relación entre los hijos y el padre de la horda
primordial: «En el acto de la devoración consumaban la identificación con él». Y en un pasaje agregado a la tercera edición de los Tres ensayos de teoría sexual ( 1 9 0 5 Í / ) , publicado
en 1915 pero escrito algunos meses antes que el presente
artículo, describió la fase oral o canibálica como «el paradigma de lo que más tarde, en calidad de identificación, desempeñará un papel psíquico tan importante» {AE, 7, pág.
180). Aquí {infra, pág. 247) se refiere a la identificación
como «la etapa previa de la elección de objeto [. . . ] el
primer modo [. . . ] como el yo distingue a un objeto», y
agrega que el yo «querría incorporárselo, en verdad, por la
vía de la devoración, de acuerdo con la fase oral o canibálica del desarrollo libidinal».-^ Y ciertamente, aunque haya
sido Abraham quien sugirió la relevancia de la fase oral para
^ El término «introyección» no aparece en este artículo, aunque
Freud ya lo había usado —en un contexto diferente— en el primero
de estos trabajos metapsicológicos («Pulsiones y destinos de pulsión»
(1915c), supra, pág. 130). Cuando regresó al tema de la identificación, en las páginas de Psicología de las masas a que aludimos, utilizó
la palabra «introyección» en varios puntos, y ella reaparece —aunque
lio muy frecuentemente— en sus escritos siguientes.

,M')