Freud Duelo y melancolÃa.pdf

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una vez trascurrida aquella, sobreviene la manía; esa expectativa pudo apoyarse en analogías extraídas de otros diversos
ámbitos, pero hay un hecho frente al cual debe inclinarse.
De las tres premisas de la melancolía: pérdida del objeto, ambivalencia y regresión de la libido al yo, a las dos primeras
las reencontramos en los reproches obsesivos tras acontecimientos de muerte. Ahí, sin duda alguna, es Ja ambivalencia
el resorte del conflicto, y la observación muestra que, expirado este, no resta nada parecido al triunfo de una complexión maníaca. Nos vemos remitidos, pues, al tercer factor
como el único eficaz. Aquella acumulación de investidura antes ligada que se libera al término del trabajo melancólico y
posibilita la manía tiene que estar en trabazón estrecha con
la regresión de la libido al narcisismo. El conflicto en el interior del yo, que la melancolía recibe a canje de la lucha por
el objeto, tiene que operar a modo de una herida dolorosa
que exige una contrainvestidura grande en extremo. Pero
aquí, de nuevo, será oportuno detenernos y posponer el ulterior esclarecimiento de la manía hasta que hayamos obtenido una intelección sobre la naturaleza económica del dolor,
primero del corporal, y después del anímico, su análogo."^
Sabemos ya que la íntima trabazón en que se encuentran los
intrincados problemas del alma nos fuerza a interrumpir, inconclusa, cada investigación, hasta que los resultados de otra
puedan venir en su ayuda."
-1 [Cf. «La represión» (1915i), supra, pág. 142, «. 1.]
"2 [Nota agregada en 1925:] Cf. una continuación de este examen
lie la manía en Psicología de las masas y análisis del yo (1921c)
\AU. 18, págs. 123-6].
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