Freud Duelo y melancolÃa.pdf

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se está tan presto a moverse y a acometer empresas porque
se tiene «brío». Desde luego, hemos de resolver ese falso enlace. Lo que ocurre es que en el interior de la vida anímica
se ha cumplido la mencionada condición económica, y por eso
se está de talante tan alegre, por un lado, y tan desinhibido
en el obrar, por el otro.
Si ahora reunimos esas dos indicaciones,''' resulta lo siguiente: En la manía el yo tiene que haber vencido a la pérdida del objeto (o al duelo por la pérdida, o quizás al objeto
mismo), y entonces queda disponible todo el monto de contrainvestidura que el sufrimiento dolido de la melancolía
había atraído sobre sí desde el yo y había ligado. Cuaqdo
parte, voraz, a la búsqueda de nuevas investiduras de objeto,
el maníaco nos demuestra también inequívocamente su emancipación del objeto que le hacía penar.
Este esclarecimiento suena verosímil, pero, en primer lugar, está todavía muy poco definido y, en segundo, hace
aflorar más preguntas y dudas nuevas que las que podemos
nosotros responder. No queremos eludir su discusión, aun si
no cabe esperar que a través de ella hallaremos el camino
hacia la claridad.
En primer término: El duelo normal vence sin duda la
pérdida del objeto y mientras persiste absorbe de igual modo
todas las energías del yo. ¿Por qué después que trascurrió no
se establece también en él, limitadamente, la condición económica para una fase de triunfo? Me resulta imposible responder a esa objeción de improviso. Ella nos hace notar que
ni siquiera podemos decir cuáles son los medios económicos
por los que el duelo consuma su tarea [cf. pág. 243]; pero
quizá pueda valemos aquí una conjetura. Para cada uno de los
recuerdos y de las situaciones de expectativa que muestran a
la libido anudada con el objeto perdido, la realidad pronuncia su veredicto: El objeto ya no existe más; y el yo, preguntado, por así decir, si quiere compartir ese destino, se deja
llevar por la suma de satisfacciones narcisistas que le da el
estar con vida y desata su ligazón con el objeto aniquilado.
Podemos imaginar que esa desatadura se cumple tan lentamente y tan paso a paso que, al terminar el trabajo, también
se ha disipado el gasto que requería.'"
Es tentador buscar desde esa conjetura sobre el trabajo del
^^ [La «impresión psicoanalítica» y la «experiencia económica general».]
iw El punto de vista económico ha recibido hasta ahora poca atención en los escritos psicoanalíticos. Mencionaré como excepción un
artículo de Víctor Tausk (1913fl) sobre la desvalorización, por recompensa, de los motivos de la represión.
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