Freud Duelo y melancolía.pdf


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darse en una pérdida del yo, y el conflicto entre el yo y la
persona amada, en una bipartición entre el yo crítico y el
yo alterado por identificación.
Hay algo que se colige inmediatamente de las premisas y
resultados de tal proceso. Tiene que haber existido, por un
lado, una fuerte fijación en el objeto de amor y, por el otro
y en contradicción a ello, una escasa resistencia de la investidura de objeto. Según una certera observación de Otto
Rank, esta contradicción parece exigir que la elección de
objeto se haya cumplido sobre una base narcisista, de tal
suerte que la investidura de objeto pueda regresar al narcisismo si tropieza con dificultades. La identificación narcisista con el objeto se convierte entonces en el sustituto de
la investidura de amor, lo cual trae por resultado que el
vínculo de amor no deba resignarse a pesar del conflicto con
la persona amada. Un sustituto así del amor de objeto por
identificación es un mecanismo importante para las afecciones narcisistas; hace poco tiempo Karl Landauer ha podido
descubrirlo en el proceso de curación de una esquizofrenia
(1914). Desde luego, corresponde a la regresión desde un
tipo de elección de objeto al narcisismo originario. En otro
lugar Jícmo.s consignado que la identificación es la etapa previa de la elección de objeto y es el primer modo, ambivalente 011 su expresión, como el yo distingue a un objeto. Querría incorporárselo, en verdad, por la vía de la devoración,
de acuerdo con la fase oral o canibálica del desarrollo libidinal."'" A esa trabazón reconduce Abraham, con pleno
derecho, la repulsa de los alimentos que se presenta en la
forma grave del estado melancólico.^^
La inferencia que la teoría pide, a saber, que en todo o
en parte la disposición a contraer melancolía se remite al
predominio del tipo narcisista de elección de objeto, desdichadamente aún no ha sido confirmada por la investigación.
En las frases iniciales de este estudio confesé que el material
empírico en que se basa es insuficiente para garantizar nuestras pretensiones. Si pudiéramos suponer que la observación
concuerda con las deducciones que hemos hecho, no vacilaríamos en incluir dentro de la característica de la melancolía la regresión desde la investidura de objeto hasta la
fase oral de la libido que pertenece todavía al narcisismo.
Tampoco son raras en las neurosis de trasferencia identifi1" [Cf. «Pulsiones y destinos de pulsión» (1915c), supra, pág. 133.
Cf. también mi «Nota introductoria», supra¡ pigs. 239-40.]
11 [Abraham llamó por primera vez la atención de Freud sobre
esto en una carta que le dirigió el 31 de marzo de 1915. Cf. Sigmund
VrcudIKañ Abraham. Briefe 1907 bis 1926 (Freud, 1965«, pág, 208).]

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