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La domus itálica se concentra en torno al atrium, vasta sala cuya parte central se
encuentra descubierta, lo que permite airear e iluminar el lugar, y las habitaciones que
dan a él, y también recibir las aguas de la lluvia en un estanque (impluvium) situado bajo
la abertura (compluvium).

Domus itálica
Obviamente existen puntos en común entre el atrio y el peristilo, ambos
proporcionan los mismos servicios de aireación, iluminación; sin embargo los dos
elementos difieren profundamente, tanto en relación a sus funciones sociales como en su
concepción arquitectónica. En la casa griega, el patio de peristilo permite el desarrollo de
unas amplias columnatas, estaba generalmente enlosado y en él no existía una orientación
espacial específica, está vuelta hacia adentro, hacia sí misma. La domus se alinea, en
cambio, sobre un eje direccional, poniéndose en una relación particular con el espacio,
según un principio de axialidad.
Las casas griegas solían ser pequeñas, pero aquellas de los más ricos tenían una
entrada que llevaba hacia el patio de peristilo, tras el cual se ubicaban habitaciones, la
más importante era el comedor, el llamado andron, porque allí se admitían a los hombres
que no pertenecían a la casa. Las mujeres podían usar el patio cuando no había hombres
extraños presentes y tenían sus propias habitaciones (gineceo) separadas por una fuerte
puerta. La mujer griega estaba confinada en el hogar una gran parte de su vida, los
hombres o los esclavos incluso hacen las compras cotidianas. Las mujeres salían en pocas
ocasiones, eventos familiares o los festivales religiosos y ciudadanos, pero siempre
acompañadas por esclavas. En el mundo antiguo la mujer estaba recluida, como forma de
protección de su buen nombre, pero en el interior de la casa su dominio era absoluto en la
organización y mantenimiento. Si el dueño de casa recibe invitados la esposa no participa
del banquete, quizá lo prepare o encargue a sus esclavas la cocina y supervise los detalles
al servir, pero no se recuesta en los klinai (lechos) como su esposo y sus invitados
masculinos. Los griegos comían reclinados en lechos y arrojaban los desechos de la
comida, preferentemente pescado, en el piso. Los lechos estaban dispuestos alrededor de
la habitación, en tres de sus lados -por eso la denominación de triclinio en castellano-