Arquitectura domestica romana.pdf

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bebe y constituye el banquete propiamente dicho. "El banquete era mucho más que un
banquete, y se esperaba que las conversaciones giraran en torno a consideraciones
generales, temas elevados y descargos de conciencia; si el dueño de la casa tiene un
filósofo particular o un preceptor para sus hijos, le hará tomar la palabra; y habrá
intermedios musicales (con danzas y cantos), ejecutados por profesionales cuyos
servicios se alaban, que realcen la fiesta. El banquete es una manifestación social tanto y
más que una ocasión para los placeres del vino, y por esos precisamente acabó por dar
lugar a todo un género literario, el del "banquete" en que gente culta, filósofos o eruditos
(grammatici), abordaban temas de alta cultura. Cuando la sala de festín ofrece también el
espectáculo de un salón más que el de un comedor, se ha alcanzado el ideal del banquete,
y ya no es posible confundirlo con una francachela popular. "Beber" designaba entonces
los placeres de la mundanidad, de la cultura, en ocasiones los encantos de la amistad; por
eso hubo pensadores y poetas que pudieron filosofar sobre el vino." 7
La casa romana es sede de actividades en apariencia extremadamente
heterogéneas, entre las cuales algunas que hoy parecerían tener que ver por excelencia
con la vida pública como la ceremonia cotidiana de la visita de la clientela. Los clientes
se vinculaban al paterfamilias para conseguir favores o en agradecimiento a ellos. El
dueño de casa, por su parte, adquiere prestigio por la muchedumbre que cada mañana
acude a saludarlo en traje de ceremonia (toga) y que recibe a cambio una especie de
propina (espórtula). Los clientes piden protección al patrono para hacer una carrera
pública, o de negocios y también están los pobres diablos, los poetas, los filósofos, entre
los cuales se encuentran muchos griegos que, a menudo, no tienen otro medio de
subsistencia que estas limosnas. De acuerdo a su rango se los va admitiendo en el interior
de la domus por orden de jerarquía.
Domus itálica
La arquitectura de la vivienda de los romanos se conoce mucho mejor que las de
los griegos debido a que la erupción del Vesubio conservó en muy buen estado varias
ciudades y pequeños pueblos, con sus villas de veraneo, en Pompeya y sus alrededores.
La organización espacial de la domus itálica, su distribución de las habitaciones y
espacios abiertos tiene antecedentes etruscos y griegos pero rápidamente se convierte en
una arquitectura típicamente romana, lo que llamamos la domus itálica con ejemplos
conservados de época republicana.
La puerta de la domus itálica se abre sobre la calle al centro del frente, desde allí
se pasa a un breve corredor formado por el vestíbulo y las fauces separados por una
puerta cancel (la ianua). A ambos lados del pasillo de entrada dos habitaciones que
pueden ser negocios o el escritorio del paterfamilias. En el centro de la domus se ubica
un patio con claraboya, el llamado atrio, la antigua sede del hogar (fogón). En muchas
casas romanas éste era a menudo representado simbólicamente con una mesa de piedra, el
fogón verdadero, en la casa del período imperial, está relegado a un ambiente especial
destinado a cocina, probablemente para que los olores no perturbaran a los habitantes.
Alrededor del atrio, cubierto por las cuatro vertientes del tejado que confluye
(compluvium) hacia el interior vertiendo las aguas de lluvia en un receptáculo que hay en
el suelo (impluvium) se disponen, a menudo simétricamente, las habitaciones. Frente a la
entrada se ubica el tablinum, lugar de reunión de la familia y de recepción. En los
7
VEYNE,Paul. (1990: 187)
