Arquitectura domestica romana.pdf

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mientras el cuarto quedaba libre para el servicio. Se ubicaban por encima de una
plataforma elevada, bajo la cual corría un drenaje que comunicaba con la calle para
limpiar más fácilmente. La plataforma se hace de cemento y en algunas casas el resto del
piso se cubre con mosaico, muy raramente se usaba mosaico en otras habitaciones. Esta
descripción quizás deba aplicarse en mayor medida a la forma de vida helenística ya que
en la época clásica aún los ricos se conformaban con un nivel de vida muy simple. Los
hombres griegos pasaban la mayor parte de su tiempo fuera de su casa, en el ágora,
tratando los asuntos de su polis, filosofando o simplemente conversando con amigos.
Convendría en este punto dejar planteada una duda respecto al tema de la
reclusión de las mujeres griegas. Al parecer no era tan estricta como hasta ahora se
pensaba. Las últimas investigaciones intentan demostrar que en las ciudades griegas el
espacio masculino y el espacio femenino no estaban disociados sino que se
interpenetraban estrechamente, que no se podía asimilar el dominio privado a lo
femenino y el dominio público a lo masculino. 6
La casa romana, la domus, contiene en su organización diferentes niveles de la
compleja vida privada de un miembro destacado de la sociedad republicana o imperial. El
espacio doméstico no se organiza en función de una lógica derivada de necesidades
privadas, sino que es él mismo un producto social. Esta realidad se halla muy presente en
la única reflexión de conjunto sobre la arquitectura que nos ha legado la Antigüedad, el
texto de Vitruvio. En el nos encontramos con la afirmación del vínculo existente entre el
plano de las viviendas y el status social del propietario.
Existen en la domus lugares destinados a la familia en sentido estricto, dueño de
casa, esposa e hijos. La estructura familiar se amplia con algunos parientes y todos los
domésticos y esclavos, designados con el término característico de familia, y entre los
que se distingue cuidadosamente a los vernaculi, o sea a los que han nacido en la casa.
Los esclavos no tenían asignado un lugar específico en la domus, se tiraban en el piso
para dormir, cerca de la cocina o vigilando el sueño de los amos.
La dueña de casa gozaba de mayor libertad que su equivalente griega y su papel
en la sociedad romana se evidencia desde la República. Sin embargo su posición en la
comunidad sólo tiene sentido en relación con el del hombre, el paterfamilias. El padre de
familia no lo es por haber engendrado hijos legítimos: se podía tener descendencia sin ser
"padre". A la inversa, se permitía a un hombre llevar este título sin haber engendrado ni
adoptado jamás un hijo. Pues, según la terminología jurídica, pero también en el uso
corriente de las denominaciones y de las formas de tratamiento, se llamaba paterfamilias
tan sólo al ciudadano que ya no estaba bajo la potestad paterna de ningún ascendiente en
línea masculina y que tenía poder sobre todos los habitantes de su casa. El título de
"madre de familia" depende del matrimonio. Bajo el nombre de materfamilias hay que
entender la esposa de un paterfamilias.
Una de las costumbres romanas más interesantes vinculadas con la distribución de
la vivienda es el banquete. Tenía muchísima importancia para todos los romanos,
especialmente los de clase alta. El romano demuestra en él su estilo de vida, su cultura,
sus amistades. El festín constaba de dos partes -de manera similar al banquete griego- en
la primera sólo se comía, sin beber; en la segunda, la más importante y prolongada, se
6
Ver SCHMITT PANTEL, Pauline. (1991) La historia de las mujeres en la historia antigua, hoy en
“Historia de las mujeres. La Antigüedad”. Dirigida por Georges Duby y Michelle Perrot. Madrid.
