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sectores laterales, dormitorios (cubiculos), locales (alae) donde se conservaban en un
armario las imágenes de los antepasados, las imago maiori, y otros sectores con altares
destinados al culto doméstico, ceremonias que oficiaba el paterfamilias.
El hogar familiar estaba protegido por el genius familiar y por los Lares y
Penates, dioses de carácter local. Los Penates eran los protectores de las provisiones de
boca (penus). Su nombre era colectivo. En todas las casas al ir a comer se hacía una
ofrenda a los Penates para propiciárselos. Los Lares, dioses custodios del hogar, también
recibían un nombre genérico y realizaban actividades protectoras para toda la "familia",
es decir, la familia en sentido amplio, incluida la servidumbre. Estas divinidades
familiares fueron siempre de gran importancia en el culto doméstico latino. Con el
tiempo, Lares y Penates adquirirán forma humana, sin que su papel de protectores
familiares cambie en lo más mínimo. En las capillas de Pompeya, los Lares flanquean al
genius del dueño de casa, es decir, a su demonio personal, que lo acompaña tanto en la
vida como en la muerte, y cuya fuerza genética asegura la perpetuación de la raza. Los
cultos domésticos romanos permanecerán casi idénticos a lo largo de los siglos, siéndoles
siempre ofrecida en la calma del hogar familiar la ofrenda de fuego al Lar, la del vino
puro al genio y la del perfume a los Penates.
Otra manifestación del culto familiar ligada al rito funerario era la costumbre de
guardar las imágenes de los antepasados en un armario ubicado en el atrio. Debemos
tener en cuenta, sin embargo, que este culto era un privilegio de las clases altas. El
historiador griego Polibio, quien llega a Roma en el 166 a.C. se asombra del ritual
funerario del patriciado romano
"Cuando muere un personaje ilustre, durante la celebración de las exequias es llevado,
con gran pompa, al foro, junto a lo que se llaman los rostra, donde casi siempre se le
coloca de pie y bien visible, raramente acostado...Mientras el pueblo rodea el ataúd, el
hijo del difunto... sube a la tribuna y conmemora las virtudes del muerto y las empresas
que ha realizado con éxito durante su vida...Después de la laudatio funebris, el muerto es
amortajado con los ritos fúnebres habituales, y su imagen, encerrada en un relicario de
madera, es llevada al lugar más honorable de la casa...Esta imagen es una máscara de
cera que representa con una notoria fidelidad la fisonomía y el color del difunto. Cuando
se celebran sacrificios públicos, se exponen estas imágenes y se les honra con grandes
atenciones; y cuando muere algún pariente ilustre, se las lleva en procesión a los
funerales, por personas que por su estatura y su aspecto exterior son las más parecidas a
los originales, quienes, además, las aplican a su propio rostro..."8

Domus pompeyana
Del tipo sencillo y austero de la primera domus itálica, con su construcción severa
y maciza, sobria en sus líneas arquitectónicas y en el número limitado de sus
habitaciones, se pasa en el s. II a.C. a la casa de influencia helenística con varios atrios,
amplio peristilo, con jardín y con habitaciones dispuestas, según las diferentes estaciones,
en las partes más frescas o más soleadas. Durante la época helenística, la casa romana
evoluciona rápidamente adjuntándosele, por su parte trasera, un peristilo, cuyo patio se
dispone comúnmente como jardín en lugar de estar enlosado, como es usual en el mundo
griego.
8

Polibio, Historias, VI, 53