Elecciones al Parlament Catalunya 2015 (1).pdf


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Algo a tener en cuenta para esta próximas
elecciones del 27 de Septiembre de 2015
en Cataluña.
En primer lugar, he de afirmar que no soy comunista; no creo en el comunismo
ya que para mí es una doctrina que, con la intención de proteger los derechos
laborales de los trabajadores, acaba dañando sus derechos civiles y humanos.
De hecho, el comunismo es una reacción alérgica ante una agresión producida
por un capitalismo irracional; un capitalismo destructivo, cuyo objetivo es el
enriquecimiento rápido mediante la explotación laboral de unos trabajadores/as
que pierden poder adquisitivo, por lo que además de tener dificultades a la hora
de pagar las facturas de casa, colegios y comprar suficiente comida, dejan de
comprar productos producidos también por otros trabajadores que trabajan
para otros empresarios, lo que redunda en contra del propio capitalismo, ya
que, si bien la diferencia entre costes laborales y beneficios aumenta, las
ventas acaban bajando, por lo que la "plusvalía" descrita por Karl Marx en su
libro "Der Kapital" se convierte en una quimera, con K y se produce una
retracción económica. Esto lo vemos en el PIB relativo al consumo-producción
interno de este país.
Lo ideal sería un capitalismo controlado por el estado en el sentido de que
nadie utilice el sistema actual de sociedad de consumo para enriquecerse a
costa de los derechos laborales, e incluso humanos, de las personas. Esta
sociedad de consumo la hemos creado entre todos y para que funcione ha de
estar regida por reglas que impidan privilegios políticos, fiscales y legales a
aquellos que detentan el poder económico. En realidad, no se trata de prohibir
que la gente se enriquezca, pero sí que lo haga indebidamente, de lo contrario
¿para qué sirve el Estado?
Después de esta "breve" aclaración me gustaría hablar sobre el Partido
Popular (PP). El PP fue una refundación de Alianza Popular (AP), es decir, un
partido fundado por Fraga Iribarne y otros franquistas de la época que querían
una continuación del régimen dictatorial dentro de un marco "democrático" que
se terminaría de perfilar con la redacción de la Constitución Española. Por una
serie de razones políticas en la que no voy a entrar, AP se diluye y aparece el
PP, que se define a sí mismo como "centro reformista inspirado en los
valores cristianos". Una contradicción más grande que el Océano Pacífico, ya
que ser de derechas y, por lo tanto, férreo seguidor de las prácticas capitalistas
basadas en el enriquecimiento a costa de los derechos laborales, no se ajusta
mucho a lo que Jesucristo predicaba sobre el prójimo y lo de no acumular
riquezas.

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